en Londres 
Manchester, miércoles, 3 de mayo de 1865

Manchester, 3 de mayo de 1865.
Querido Mohr

Felicito a Jennychen con retraso por su —¿vigésimo?— cumpleaños.
The other affair looks exactly like Laura all over. ¿Pero qué se puede
decir sino el veredicto del jurado de Stalybridge: se lo merece.

Te devolveré todas las cosas en un par de días. Me ha alegrado mucho
ver en el Nordstern que también en Solingen por fin se ha empezado algo
contra el Becker y Schweitzer. Como desde tu partida sólo he visto sobre
estos asuntos el S. D. y dos cartas de Liebknecht, estoy completamente
a oscuras sobre lo que ha ocurrido en la cosa del Rin; del lamentable
silencio del S. D. sobre lo sucedido en la Asociación General de
Obreros Alemanes sólo he podido deducir que para los señores la cosa
debe tener mal cariz. Pero, por supuesto, me es muy necesario saber cómo
van las cosas en el Rin, sobre todo porque allí los canallas tuvieron al
principio un éxito momentáneo. Si tienes material sobre ello envíamelo,
te lo devolveré todo, y en general te enviaré de vuelta todos los documentos
en el futuro, pues ahora es necesario que tengas reunidos esos trastos.

¿Estás suscrito al Nordstern? Sería bueno que lo hicieras, pues
tenemos que saber lo que pasa.

Sería muy necesario tener algunas conexiones entre los obreros del
Rin, para poder hacer frente en el futuro a semejantes intrigas desde el
primer momento. A propósito, con Klings parecen haber ocurrido historias
extrañas. Algún burro le da mi dirección: 58 Dover St. Klings se presenta
allí, por supuesto no me encuentra, va a Liverpool a casa de Rode y éste
le cuenta a Eichhoff que yo me he hecho negar, que no he querido
verle, qué significa eso, etc., un hombre como Klings, que en América
«va a organizar todo el asunto», con Weydemeyer y los otros (¿cuáles?),
etc. etc. Y el señor Rode, a quien nunca he visto, se extraña de que yo
«todavía no» le haya enviado un ejemplar de mi folleto. ¿Tú entiendes
eso?

La declaración contra el presidente de la humanidad, muy buena.
Justo lo necesario y nada más.

Lo peor es que la gente en Alemania ahora exigirá que alguien se
ponga a su cabeza, ¿y quién puede hacerlo? Eccarius sería el hombre,
pero no querrá marcharse de Londres.

La Asociación Internacional se ha conquistado realmente, en poco
tiempo y con poco ruido, un terreno colosal. Pero es bueno que ahora
esté ocupada en Inglaterra, en lugar de tener que ocuparse eternamente
de las camarillas francesas. Así, al menos, tienes algo a cambio de tu
pérdida de tiempo.

¿Cómo va el libro?

Grant ha repetido en Richmond, exactamente, la batalla de Jena —en
lo que se refiere al plan estratégico— y con el mismo resultado: el copo
de todo el ejército enemigo. Sólo que no tuvo que marchar tanto para
recoger los frutos.

Ahora también ha capitulado Johnston, y con ello he ganado la
apuesta que hice hace dos meses: que el 1 de mayo los sudistas ya no
tendrían ningún ejército. Los que ahora aún ofrezcan resistencia serán
ahorcados como bandidos, y con razón. Johnson insistirá en todo caso
en la confiscación de la gran propiedad territorial, y con ello hará un
poco más enérgicas la pacificación y la reorganización del Sur. Lincoln
difícilmente habría insistido en ello.

Los simpatizantes del Sur de aquí se consolaban del hipócrita aullido
que tuvieron que armar con motivo del asesinato, profetizando que dentro
de 4 semanas se diría: Grant I, emperador de América. ¡Se han llevado
un buen chasco los burros!

Por lo demás, los «príncipes» tienen que estar terriblemente
indignados de que el asesinato de Lincoln haya producido un efecto
tan colosal en todo el mundo. Ninguno de ellos ha tenido todavía ese
honor.

Muchos recuerdos a tu mujer y a las chicas.

Tuyo
F. E.