En Berlín

Londres, lunes, 10 de abril de 1865

Mi querida señora condesa:

Le ruego que entregue al señor Wilhelm Liebknecht el ejemplar de El dieciocho Brumario con mis mejoras marginales, es decir, correcciones. He leído con la mayor indignación los ataques de Becker contra usted y, según cartas que me han llegado de personas de las más diversas tendencias, el canalla no le ha perjudicado en general a usted, sino solo a sí mismo. Coincido plenamente con el señor Rüstow en que es incomprensible cómo cualquier sección del Club Obrero Alemán pudo escuchar tranquilamente semejantes vilezas. El más común sentimiento de decoro tendría que hacer imposible tal infamia.

Enteramente suyo,

Karl Marx