en Manchester 
Londres, martes, 7 de marzo de 1865 
17 de marzo de 1865. 

Dear Fred, 

Mi cuñado viaja hoy de regreso al Cabo. Tengo que acompañarlo al barco. Por eso no tengo tiempo y, muy brevemente, sólo lo siguiente: 

1) ad vocem Bruhn. Un obrero de París recibió de un obrero en Hamburgo una carta: Bruhn nos calumnia de todas las maneras. En primer lugar, que yo le debo 60 táleros, que no le he devuelto. En segundo lugar, que tú y yo habíamos vendido un manuscrito sobre los refugiados al gobierno prusiano, respectivamente al «consejero de policía Stieber». El parisino envió la carta a Lessner, Lessner a mí. Contesté a Lessner a vuelta de correo, para comunicárselo al parisino: que yo jamás había tenido (eso creía yo entonces) transacción dineraria alguna con B., y que considero en general una patraña de Münchhausen que B. haya poseído jamás 60 táleros. Además: aclaración sobre el asunto Bangya con el manuscrito, acerca del cual cabe consultar nuestra declaración de enero de 1852 en la New Yorker Criminalzeitung y la referencia a ello en «Herr Vogt», págs. tantas y tantas. ¡Well! A continuación llegó la carta de B. He rebuscado ahora en mi mollera y creo recordar lo siguiente: en la primavera de 1849 me dirigí a Hamburgo a buscar dinero para la «N. Rh. Z.». Justo llevaba en el pocket lo suficiente para ir a Hamburgo. Pero me alojé 14 días en un hotel de firstrate. Al barón Frisch, que luego quería enviarnos subsidios, le expliqué que necesitaba dinero para pagar la cuenta del hotel y regresar. Ahora me ronda algo así como que, como yo no quería aceptar el dinero como «present» por su parte y él, por la suya, no quería que se lo devolviese, se acordó que Bruhn, entonces como ahora un canalla, lo recibiera. Yo había olvidado toda esta mierda; pero ahora le escribí a Bruhn: no recuerdo transacción dineraria alguna con él. Dado que a mi regreso de Hamburgo a Colonia la N. Rh. Z. fue suprimida, y yo mismo expulsado de Prusia, bien pudo habérseme olvidado en el torbellino de los acontecimientos de entonces. De todos modos, sigue siendo llamativo que haya esperado de 1849 a 1865 para recordármelo. Pero el asunto es sencillo. Que escriba lo que cree tener por cobrar y me envíe la dirección de Grübel. Yo entonces le escribiré directamente a G. Si éste confirma su declaración, se satisfará su reclamación. Este camino es absolutamente necesario, ya que hasta este momento aún no estoy seguro del asunto y he sido estafado de un modo realmente inaudito con reclamaciones de esta índole. 

2) Por el anexo de Schily ves lo que ocurrió en París, adonde habíamos enviado a Le Lubez para zanjar las disputas que allí habían estallado. (Schily también había recibido de nosotros, puesto que conocíamos la parcialidad de L. por Lefort, full power como negociador. De paso hay que señalar aquí que Beluze, el presidente de la Volksbank, que dirige las pocas asociaciones parisinas y su órgano «L’Association», está con Lefort.) Lo demás, que en lo que respecta a nuestra acción no se concluye hasta esta noche, en la próxima carta. 

3) Las cosas de Siebel de vuelta. Me parece muy inoportuno que feche en Londres la notita enviada al Düsseldorfer Zeitung; con lo cual me pone en evidencia como presunto autor. 

4) Adjunto carta de Liebknecht. 

5) Adjunto una copia de la circular de la Genfer Branch Association. 

6) Adjunto la carta de Meißner. 

7) Lange. No hay que darle directamente con la puerta en las narices. Escríbele que lo mejor es que te envíe el asunto por correo, 2 copias, de las cuales tú me remitirías una cada vez. Como él mismo reconoce acertadamente, después de la última experiencia debemos abstenernos por ahora de colaborar en periódico alemán alguno. Él, naturalmente, tiene el mismo derecho que cualquier otro editor de una revista a dar extractos a discreción de tu folleto. 

Salut. 
Tuyo, 
K. M. 

Ha aparecido el primer número (2 pliegos) de los «Eidgenossen» de Blind, con colaboraciones sólo de Blind, Struve, Rasch. Trivialidades. En la viñeta, una mano con un puñal para matar a la «tiranía».