en Manchester  
Londres, sábado, 25 de febrero de 1865  

25 Feb. 1865.  
Querido Fred,  

Había olvidado por completo — you must excuse me — devolverte la carta de Weydemeyer. Te la adjunto. Ditto una carta del Dr. Kugelmann, con la adjunta del sabelotodo Miquel. Ditto la receta del Kugelmann, la cual, de extraña manera, llega precisamente después del nuevo brote de la enfermedad. He mandado preparar la receta y ya he tomado el polvo, pero quisiera conocer la opinión de Gumpert al respecto. La cosa es muy molesta. La diferencia con el año pasado es, sin embargo, que la cabeza no me está afectada y que (en la medida en que estar sentado largo tiempo no me molesta físicamente) estoy en plena capacidad de trabajo. Por lo demás, siento en todo el cadáver que la porquería vuelve a querer brotar por todos los rincones.  

Strohn pasó por aquí. Aún se encontraba en Hamburgo cuando llegó tu manuscrito, justo a tiempo de recomendar a Meißner que lo aceptase. El manuscrito de Rüstow sobre el mismo tema, que Strohn le había comunicado, fue rechazado. A propósito. ¿Has dado tú mismo pasos con respecto a tu folleto en los periódicos, o he de hacerlo yo? Esta vez ha sido el propio Eccarius quien ha cometido la increíble torpeza. Cuando llegó su artículo, le escribí en seguida (22 feb.), preguntándole si Schweitzer había falseado la cosa. Quod non.  

Al enviar nuestra declaración a Wilhelm el asno (23 feb.) le escribí a éste:  
«En los pocos breves extractos que Eccarius da de mi discurso en la asociación obrera, hay algo que contiene directamente lo contrario de lo que yo dije. Le he escrito acerca de ello, dejándole a él si quiere o no rectificarlo en su próxima correspondencia, ya que en las circunstancias actuales no importa mucho.»  

* Nota bene. El pasaje en la carta de Kugelmann, según el cual yo había escrito que quería defender a Lassalle, se refería al ataque de Blind. A él (K.) le he servido ahora vino puro. Devuelve las cartas de K. y M.  

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Mis cartas a Eccarius y Liebknecht están escritas para, en caso necesario, si Schweitzer (quien naturalmente, por la carta privada que acababa de recibir de mí, sabía muy bien lo que hacía) quisiera utilizar la torpeza de Eccarius para su propia defensa, cortarle esta retirada. Entretanto, le he dicho a Eccarius en privado que no se haga ningún lío por esa porquería, || hasta que semejante conducta de S. lo exigiera. Eccarius estaba muy indispuesto, y esto es probablemente la culpa del disparate. Por otra parte creo que Schw., que ya tenía en sus manos la destitución de Wilhelm y estaba por tanto preparado para una declaración nuestra, acogió la correspondencia con voluptuosidad, 1) para mostrar, mediante el pasaje sobre Prusia, qué cosas tan extravagantes le pedíamos, 2) mediante el final de la correspondencia, que nosotros, de hecho, éramos de su opinión. Por lo demás, el galantuomo olvida que yo he guardado copia de mis cartas privadas a él.  

He informado a Liebk. que, si Sch. rehúsa la inserción, ponga la cosa en el Reform de Berlín; al mismo tiempo se lo comunico a S., y además que he enviado simultáneamente la declaración a dos periódicos renanos, de modo que esta vez S. no puede provocar ninguna dilación. De hecho he enviado 2 copias a Siebel, con el encargo de que, dos días después de recibir mi carta, inserten la cosa en la Rheinische Zeitung y en la Düsseldorfer Zeitung (esta última, el periódico obrero), y también nos informen sobre cualquier comentario en la prensa de allí. Así que esta vez S. ya no puede cambiar nada en el asunto. No me sorprendería que los lassalleanos, sobre todo en el Nordstern de Hamburgo, declararan que nos hemos vendido a la burguesía. But never mind!  

La Asociación Internacional ha logrado componer la mayoría en el Comité para la formación de la nueva Liga de la Reforma de tal manera que toda la dirección está en nuestras manos. Los detalles se los he escrito a E. Jones.  

En París ha estallado tal discordia entre nuestros propios representantes, que hemos enviado a Lubez a París para esclarecimiento y arreglo. Schily le ha sido agregado como adjunto en sus credenciales, y yo he dado a S. instrucciones privadas. Hubiéramos podido vender 20.000 tarjetas en París, pero como una parte acusaba a la otra de que Plon-Plon estaba detrás, etc., hubo que proceder primero a la suspensión de la emisión de tarjetas. Bajo este despotismo militar | reina naturalmente la mayor desconfianza mutua (a mí me parece que esta vez ambas partes se hacen injusticia), y la gente es incapaz de conciliarse y entenderse por medio de mitin o de prensa. Se añade una circunstancia: los obreros parecen empeñarse en excluir a todo literato, etc., lo cual es un desatino, puesto que los necesitan en la prensa, pero es perdonable dados los continuos  

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traiciones de los literatos. Por otra parte, estos últimos sospechaban de todo movimiento obrero que se comporte antagónicamente frente a ellos.  

(A propósito de estos literatos se me ocurre que los obreros de aquí (ingleses), con motivo de la transformación del Beehive, que se llevará a cabo dentro de 3 meses, quieren hacerme editor y ya me lo han comunicado. Sin embargo, voy a reflexionar detenidamente sobre el asunto por todos sus 24 lados antes de dar un paso en un sentido o en otro.)  

Así, pues, también en París están de un lado Lefort (un literato, además acaudalado, por tanto «burgués», pero de la más pura reputación, en lo que a La belle France respecta, el verdadero fundador de nuestra sociedad) y del otro Tolain, Fribourg, Limousin, etc., que son los obreros. Bueno, te informaré del desenlace. En todo caso, un conocido, Wolff, que acaba de regresar de París, me comunica que la participación en la Asociación Internacional es intensa. También el Débats se ha entrometido en el asunto.  

En lo que respecta a las uniones de Londres, etc., cada día llegan nuevas adhesiones, de modo que poco a poco nos convertimos en una potencia.  

Pero con ello empiezan también las dificultades. Ya el Sr. Beales (abogado registrador de Middlesex, una de las personas más populares hoy en Londres, presidente de la Liga Polaca, ministro de la nueva Liga de la Reforma, de hecho el intermediario entre el obrero y la clase media, y además hombre honrado y bienintencionado) se ha hecho proponer como || miembro de nuestro Consejo. La ocasión se presentó porque nosotros, como subcomité, teníamos que preparar junto con él el mitin polaco (bajo la presidencia del marqués Townshend) para el próximo miércoles. Me resultó muy embarazoso. Naturalmente, hubiera podido impedir la cosa por la fuerza, ya que todos los continentales habrían votado conmigo. But I did not like any such division. Así, pues, mediante cartas privadas a los principales miembros ingleses conseguí que el proponente de Beales no presentara de nuevo su moción. Como razón «oficial» se adujo: 1) que Beales piensa presentarse por Marylebone en las próximas elecciones parlamentarias, y que nuestra sociedad debe evitar a toda costa la apariencia de servir los intereses de cualquier ambición parlamentaria; 2) que Beales y nosotros podemos colaborar mutuamente mejor si navegamos en distintas embarcaciones. De este modo queda conjurado por ahora este peligro. Por lo demás, también otros parlamentarios, como Taylor, etc. (tipos que están relacionados con Mazzini), ya se habían permitido comunicarnos que ahora el momento para un mitin polaco no era oportuno. Respondí a través de nuestro Consejo que la clase obrera tiene su propia política exterior, que no se rige en absoluto por lo que la clase media considere oportuno.  

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Ellos siempre consideraban oportuno incitar a los polacos al comienzo de un nuevo levantamiento, traicionarlos durante su curso mediante su diplomacia y abandonarlos cuando Rusia los había derribado. En realidad, el mitin persigue ante todo apoyo monetario. ¿Habrán de morir de hambre los pobres emigrados [esta vez en su mayoría obreros y campesinos, y por tanto de ningún modo protegidos por el príncipe Zamoyski y Cía.] porque a la clase media inglesa le parece justo ahora inoportuno incluso mencionar el nombre de Polonia?  

Recorte adjunto del señor Blind del Morning Star. Mazzini, quien no obstante declaró a Fontana que B. era un mentiroso, se puso furioso, sin embargo, porque su sociedad obrera italiana de aquí envió al mundo mi Manifiesto inaugural en italiano sin hacer las omisiones expresamente exigidas por el señor Mazzini, p. ej., de los pasajes contra la clase media.  

DKMI  

/ A propósito. Un poco de vino de Oporto y clarete me sentará muy bien en las circunstancias actuales. |  

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