en Manchester  
Londres, lunes, 13 de febrero de 1865  

I 13 Febr. 1865.  
1, Modena Villas, Maitland Park, Haverstock Hill  
Londres.  

Querido Engels,  

Por el adjunto verás cómo está la cosa con respecto a nuestra declaración sobre Moses. Al mismo tiempo habrás leído el mamarracho de Moses en el último «Soc. Democ.»  
Esta vez creo que Liebknecht tiene razón: el señor v. Schweitzer se muestra como si en nuestra declaración viera sólo algo personal contra Moser; la alusión contra el bonapartismo, etc., la «pasa por alto», probablemente con plena conciencia de lo que se trae entre manos. No le vendría mal al Schw. que se produjera una ruptura pública (¿quién sabe si no ha emprendido cosas que no tardarán en provocarla?) con ocasión de este affair Moses, en vez de a propósito de Bismarck? Por eso le he escrito una carta (conservo copia) en la que d’abord resumo nuestras relaciones con él hasta ahora y le pregunto dónde, por nuestra parte, se ha violado la «medida». Le expongo también de nuevo el case de Moses. Digo luego que, tras los últimos disparates de Moses, nuestra declaración ha quedado anticuada to a certain degree, de modo que la cosa podría quedar así. En lo que atañe al otro punto de la declaración, la indicación a los trabajadores, ya nos expresaremos detalladamente en otra parte sobre la relación de los trabajadores con el gobierno prusiano. Aprovecho al mismo tiempo – a propósito del telegrama que trae hoy el Times sobre la declaración ministerial prusiana – la ocasión para || decir al señor v. Schweitzer una vez más francamente nuestra opinión quoad Bismarck y Lassalle.  

(Yo en verdad no me sorprendería en absoluto si Bismarck rechazara de plano la abolición de las leyes de coalición en la medida en que una parte de los progresistas se ve ahora obligada a exigirla. El derecho de coalición y lo que trae aparejado interfiere demasiado con el esplendor policial, las ordenanzas de servidumbre, la nobleza rural que azota a los criados, la tutela burocrática en general. Por lo tanto, en cuanto los burgueses (o parte de ellos) empiezan a ponerse serios de mentirijillas,  

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sin falta el gobierno se burla y da un giro en redondo. El Estado prusiano no puede tolerar coaliciones ni trade unions. Esto es seguro. En cambio, el apoyo gubernamental a unas cuantas cochambrosas sociedades cooperativas les vendría como anillo al dedo. ¡Ampliación de las narices de los funcionarios, control sobre «nuevos» dineros, soborno de los más activos entre los obreros, castración de todo el movimiento! Sin embargo, con la gran escasez actual de dinero del gobierno en Prusia, hay tan poco que temer de este plan como del otrora Orden del Cisne.  

Notabene, Lassalle se oponía al movimiento de coaliciones. Liebknecht lo improvisó contra la voluntad de L. entre los tipógrafos berlineses. De ahí surgió la historia de la que se ha apoderado ahora el fatuo de Becker.)  

Entretanto, nos mantenemos – en mi opinión – «absteniéndonos» quant au «Soc. Dem.». Es decir, no escribimos nada (excepto Eccarius). Pronto se llegará al punto en que o bien tendremos que romper abiertamente || o bien podremos trabajar con él de una manera decente. A Moses habrá que castigarlo en alguna ocasión posterior.  

Meanwhile estoy muy contento de que hayas vuelto a entrar en vena. Tu rapidez de trabajo vuelve siempre naturalmente por sí sola. Supongo que mi carta llegó a tiempo.  

Mientras esta porquería lassalleana esté en la cima en Alemania, la «Intern. Assoc.» no tendrá campo precisamente allí. Pero hay que tener paciencia. El gobierno prusiano acabará lo suficientemente rápido con el podrido pantano de esa itziguería.  

À propos. Adjunto recorte del último Hermann. Sobre este anuncio de los señores Blind-Wolffsohn, haz un par de malos chistes que le pasaré a Eccarius para que los incluya en su corresponsalía de Londres. Esta cochambrosa correspondencia epistolar con Berlín (sin contar la inevitable pérdida de tiempo que causa la Intern. Assoc.) me ha perturbado tanto que tengo que recuperar absolutamente el tiempo perdido.  

Tyndall ha logrado descomponer la luz solar, mediante un sencillo procedimiento mecánico, en rayos caloríficos y meros rayos luminosos. Estos últimos son fríos. Con los primeros puedes encender directamente el cigarro, y sobre una lupa funden platino, etc.  

My best compliments to Mrs. Burns. I am indeed very glad to hear that the o was an inorganic intrusion upon her name, and that she is a namesake of the great poet. If Mrs. Gumpert declines becoming a member of a workingmens Assoc., I hope Mrs. Burns will not follow that example, but will believe with her namesake that “a man is a man for all that”.  

Salut  
D  
KMI  

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[ Have an eye upon Jones! He is a fellow “too clever by half!”  

À propos. Creo que el martes estaré en condiciones de mandarte tarjetas. Envío unas dos docenas, que no necesitas colocar todas de una vez. Pero dale parte de ellas a E. Jones.  

Este me ha escrito acerca de la agitación electoral (a lo que le respondí que me escribiera una carta de 2’** que yo pudiera leer en el Comité. Así lo hizo.) Mas sobre la Intern. Assoc. no escribe nada. Como es un zorro y quiero tenerlo seguro, insiste en que forme en seguida un branch committee (con un número de miembros, de momento, igualmente válido) y que tome cards of membership con sus amigos. ¡Ésos deben comprender que precisamente la «Internacional» es el medio y el camino para establecer cooperation (política) entre Londres y las provincias!  

Nuestras rules respecto a las tarjetas son éstas: Sociedades existentes (unions, etc.) que quieran afiliarse sólo tienen que adquirir, como tales, tarjetas de sociedad. Por ellas no pagan nada, o lo que quieran. En cambio, cada miembro de una sociedad tal que quiera ser individual member de la Assoc. tiene que adquirir su tarjeta anual por 1 shill. 1 d. En Francia y Bélgica, las leyes de allí han hecho que “resulte” que todos tengan que hacerse “individual” members de la sociedad inglesa, ya que no pueden adherirse como sociedades. Toda sociedad filial o sociedad afiliada fuera de Londres y sus alrededores elige un secretario corresponsal con nosotros. A las personas que nos resulten indeseables podemos «rechazarlas». ||  

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