en Manchester  
Londres, miércoles, 1 de febrero de 1865  

I 1 Feb. 1865.  
Querido Frederick,

La carta adjunta de Strohn tienes que devolvérmela, y al mismo tiempo escribirme lo que piensas con respecto al asunto del librero.

El «Siebold» es el Siebold del vino espumoso, no doubt about that. Temo, en efecto, que no sólo encontró muy seca mi acogida a su espuma de entusiasmo, sino that he caught some queer words a la puerta de Gumpert, como te conté en su momento. En todo caso, es bonito por parte del tipo, y muy característico de la política de viajante de vinos, que vaya de nosotros directamente a Karl Blind y corra a Hamburgo como mensajero suyo. ¿Acaso Blind le habrá hecho también un pedido de «vinos espumosos» y, además, prometido su graciosísima protección para la espumería? Espero, en honor de la espuma del vino, que Siebold no sea semejante escoria venal, aunque era inconfundible que, mientras uno de sus ojos echaba espuma de entusiasmo, el otro ojo had an eye to business. En lo que concierne a Freiligrath, I feel sure que es demasiado cauteloso como para prometer públicamente de algún modo a Blind su colaboración (in partibus, se entiende). However, I shall try to ascertain the fact. En todo caso, es muy bueno que Strohn se haya cruzado tan oportunamente con Ruge y con Blind. Hoy mismo le he enviado todavía un par de glosas sarcásticas sobre el nobile par de los hermanos enemigos, destinadas especialmente a Meissner.

Los trozos en inglés de mi epístola debes disculparlos por el hecho de que ayer hubo sitting of the Council, que duró hasta one o’clock. («Fluß» y «Rauch» están excluidos de estas «sittings».) Primero llegó la epístola de respuesta de Lincoln, que mañana encontrarás tal vez en el Times y, en todo caso, en el Daily News y el Star. Mientras el Viejo, en la respuesta a la London Emancipation Society (de la que son miembros lumbreras tan esclarecidas como Sir Charles Lyell y el «histórico-universal», alias «K. Blind») impresa ayer en el Evening Star, despacha a los tipos muy secamente con dos frases formales, tal como había hecho antes en su respuesta anterior a la rama de Manchester de la Emancipation Society, su escrito a nosotros es en realidad todo lo que podía reclamarse, y en especial la ingenua afirmación de que los Estados Unidos no pueden meterse directamente en «propagandism». En todo caso, es hasta ahora la única respuesta que va más allá de lo estrictamente formal on the part of the old man.

Segundo, estuvo presente un diputado de los polacos (aristócratas) vinculados a la «Literary Society», por medio del cual estos señores, con vistas al próximo mitin sobre Polonia, hicieron asegurar solemnemente que ellos eran demócratas y que todo polaco es ahora demócrata, pues la aristocracia ha quedado tan reducida que tendrían que estar locos para no comprender que una restauración de Polonia es imposible sin un levantamiento campesino. Whether estos tipos crean lo que dicen o no, en todo caso parece que la última lección no ha pasado por ellos sin algún fruto.

Tercero, llegaron declaraciones de adhesión de diversos trade unions. Ídem de una sociedad de Bruselas, que promete fundar ramas por toda Bélgica.

Además, tuve que entregar un número de la «Daily St. Louis Press» llegado ayer mismo, con un artículo de fondo sobre nuestra «Address to the Workingmen» y un extracto de la misma, evidentemente preparado por Weydemeyer.

Pero ahora lo más extraño.

Cremer, our Hon. Gen. Secret., había recibido una invitación escrita para el «Council» y, además, una visita privada de parte de un Provisional Committee, que el próximo lunes sesiona privadamente en la London Tavern. Objeto: Monster Meeting por el manhood suffrage. ¡Presidente: — Richard Cobden!

Lo gracioso es esto: los tipos, como ya nos comunicó E. Jones, han fracasado por completo en Manchester. Han adoptado, por ello, a broader plataform, en la que, sin embargo, en lugar del manhood suffrage figuraba la registration «for paying poor rate». Así consta en la circular impresa que nos comunicaron. Pero como, tras diversos aldabonazos, les quedó claro que nada por debajo del manhood suffrage any cooperation whatever on the part of the working classes puede arrastrar, han declarado que están dispuestos a aceptar esto último. Una gran demostración en Londres arrastraría otras semejantes en provincias, escriben «a su vez» los provincianos, quienes «ya» han llegado al convencimiento de que son incapaces to set the ball a’going.

El siguiente punto del que se trató ayer fue éste: ¿Debe nuestra society, i.e. council, atendiendo al deseo de los tipos (entre los que se cuentan todos los viejos sham City agitators como Sam. Morley etc.), enviar algunos diputados que asistan a las transactions de su comisión provisional en calidad de «vigilantes»? Segundo: puesto que los tipos se comprometen directamente con el manhood suffrage como consigna, y sobre esa consigna se convoca el public meeting, ¿debemos prometerles nuestro apoyo? Esto último es, en efecto, para los tipos tan decisivo como en la historia americana. Sin los trade unions no es posible ningún mitin de masas, y sin nosotros no se puede tener a los trade unions. Ésta es también la razón de que los señores se dirijan a nosotros. Las opiniones estaban muy divididas, a lo cual contribuyó mucho la última sandez de Bright en Birmingham.

A propuesta mía se acordó: 1) enviar la diputación (en mi propuesta excluía yo a los foreigners; pero se eligió además a Eccarius y a Lubez como «ingleses» y testigos mudos), en calidad de meros «observadores»; 2) so far as the meeting is concerned, actuar con ellos, siempre que, primero, se proclame directa y públicamente el manhood suffrage en el programa, y segundo, que personas elegidas por nosotros entren en la comisión definitiva, de modo que puedan vigilar a los tipos y comprometerlos en la nueva traición que sin duda, según hice ver a todos, se pretende. Hoy escribo a E. Jones sobre el asunto.