.. «Les envío a los tipos * la pequeña leyenda danesa del Tidmann que es asesinado en el Thing (parlamento) por el viejo porque impone nuevos impuestos a los campesinos. Esto es revolucionario sin ser puni- ble, y sobre todo va en contra de la aristocracia feudal, y el diario debe enfrentársele en absoluto, Con tal motivo le agrego unas pocas obser- vaciones. El artículo sobre la organización del ejército, probablemente pueda redactarlo tan pronto como disponga de la nueva ley del ejér- cito, etc. Les escribo diciéndoles que me la envíen; también les digo que escribiré contra el gobierno —en el pasado y en el presente— tanto como contra los progresistas, y que si no lo aceptan, el artículo no deberá ser publicado...

El digno Lassalle está siendo gradualmente desenmascarado, des- pués de todo, como un vulgar tunante. Nunca hemos juzgado a la gente por lo que ella misma imaginaba ser, sino siempre por lo que era, y no veo por qué debiéramos hacer una excepción con el finado Itzig. De modo subjetivo, su vanidad puede haber expuesto plausiblemente la cosa para él; objetivamente fue una pillería, una traición a todo el movimien- to obrero en favor de los prusianos. Y el tonto y vanidoso asno nunca

* El Sozial-Demokraf. publicado por Schweitzer. (Ed)

parece haber obtenido de Bismarck ninguna reciprocidad, nada definido, sin hablar de las garantías; sino simplemente, haber descansado en el hecho de que estaba obligado a ser más astuto que Bismarck, de la mis- ma manera que no pudo dejar de tirarle a matar a Rakowitz. El barón Itzig por sobre todo...

La suposición que aquí expresa Engels fue plenamente confirmada en 1928 por el descubrimiento casual de la correspondencia entre Lassa- lle y Bismarck. En una carta fechada el 8 de junio de 1863, Lassalle le escribía a Bismarck, enviándole los estatutos de la recientemente for- mada Asociación Obrera:

“Pero esta pintura en miniatura [los estatutos] lo convencerá claramente a usted cuán verdadero es que la clase obrera siente una inclinación instintiva hacia la dictadura, si antes puede persua- dirsela convenientemente de que la dictadura será ejercida en su interés: y cuánto, a pesar de todas las opiniones republicanas —o mejor, precisamente debido a ellas— se inclinaría en consecuencia, como le dije a usted hace poco, a ver en la Corona, en oposición al egoísmo de la sociedad burguesa, el representante natural de la dic- tadura social, si por su parte la Corona pudiera decidirse alguna vez a dar el paso —seguramente muy improbable— de trazar una línea realmente revolucionaria que la trasformase de monarquía de las castas privilegiadas, en una monarquía social y revolucionaria del pueblo.”

Cuando surgieron los problemas del sufragio universal y de la gue- rra de Schleswig-Holstein, Lassalle estaba preparado para apoyar a Bismarck, quien proponía utilizar el sufragio universal para sus propios objetivos reaccionarios —contra la burguesía— y le señaló que la implan- tación del sufragio universal, que de hecho habría significado un coup d'état contra la mayoría burgués-progresista del Parlamento prusiano, de- bía tener lugar, pasara lo que pasara antes de la guerra.

“¿Por qué no puede hacer usted lo que quiera en tiempos de paz?”, le preguntaba Lassalle a Bismarck en una carta escrita a fines de enero o principios de febrero de 1864. “¿Por qué le admití a usted ya en mayo, que mientras no surgiera un conflicto interno nuestro país consentiría pacíficamente inclusive el más severo abso- lutismo?... En tiempos de paz predominan por completo los inte- reses de la vida privada, y éstos reducen la disposición del pueblo a la indiferencia, cualesquiera sean las condiciones.”

Al mismo tiempo, Lassalle ponía todas sus actividades literarias a disposición de Bismarck. Le envió a éste, por ejemplo, las pruebas de imprenta de su Bastiat-Schulze antes de que apareciera y le pidió lo pro- tegiese de la confiscación judicial de un libro que “conducirá... a la más completa destrucción del partido progresista y de toda la burguesía

CORRESPONDENO?RA 153

libera. (Carta del 5 de febrero de 1864; ésta y las anteriores citas de cartas están tomadas del folleto de Gustav Mayer. Bismarck und Lassalle, Berlín, 1928.) La desconfianza que sentían Marx y Engels por Lassalle, la constante lucha que libraban contra su falsa teoría del Estado, deri- vada de Hegel, están brillantemente justificadas por esta corresponden- cia. Lassalle puede no haberse considerado así, pero objetivamente fue sin duda un agente de Bismarck en el campo de la clase obrera, un trai- dor al movimiento obrero. (Sobre Bismarck, ver la carta 86.)