¡Querido Fred!

Gracias por el «Guardian».

He enviado a E. Jones, con posterioridad, un par de ejemplares de la Alocución, y al mismo tiempo le he escrito diciéndole que probablemente habrías recibido tú el primer ejemplar. Hoy me escribe que no ha visto ni oído nada de ti. Su dirección es 55, no 52, Cross Street. Me dice que, una vez terminados los Assizes, fundará una filial en Manchester entre sus conocidos.

¿Podrías conseguirme la dirección del músico Petzler (quizá por la Guía de direcciones de Manchester o en la Sociedad Schiller)? Tiene muchas relaciones entre los obreros de Manchester, y, sin intervención alguna por tu parte, podría yo ponerle en contacto con E. Jones desde aquí. Sólo tendrías que enviarme la dirección de Petzler.

Lo malo de esta agitación es que uno se ve terriblemente importunado en cuanto participa en ella. Por ejemplo, ahora ha vuelto a ser necesario un mensaje a Lincoln, y he tenido que redactar yo otra vez el mamotreto (cosa mucho más difícil que un trabajo de fondo), para que la fraseología, a la que se reduce esta clase de escriturilla, se distinga al menos de la fraseología democrática vulgar. Afortunadamente, el señor Fox se ocupa de la historia de Polonia, para lo cual el 29 de noviembre, aniversario de la revolución polaca de 1830, le brinda la ocasión.

En el Comité, como el mensaje a Lincoln debía ser entregado a Adams, una parte de los ingleses pretendía —por ser costumbre— que la diputación fuera presentada por un miembro del Parlamento. Por mayoría de los ingleses y por unanimidad de los continentales se rechazó ese deseo, declarándose más bien que tales viejas costumbres inglesas debían ser abolidas. Por otra parte: el señor Le Lubez, como auténtico crapaud (sapo), quería que el mensaje no fuera dirigido a Lincoln, sino «To the American People». Yo le he ridiculizado como se merecía y he explicado a los ingleses que la etiqueta democrática francesa no vale ni un ardite más que la etiqueta monárquica.

A propósito. Naturalmente, aquí es imposible tener un movimiento sin órgano en la prensa. Por eso el Bee-Hive (semanario, órgano de las Trade Unions) ha sido declarado órgano de la Sociedad. Por un infortunio, frecuente precisamente entre los obreros, un bellaco, George Potter (que figuró en el Times en las huelgas de la construcción como portavoz, pero con artículos que no escribió él, sino otros), se ha atrincherado con una camarilla de accionistas —él es el gerente— que hasta ahora forman la mayoría. Por tal motivo, el Comité, cuyos miembros ingleses son en su mayoría accionistas (la acción cuesta sólo 5 chelines y nadie puede tener más de 5 votos aunque posea 5.000 acciones; es decir, por cada acción, 1 voto hasta un máximo de 5) del Bee-Hive, ha decidido crear aquí un fondo de acciones por nuestra parte, que nos permita crear accionistas y hundir a la vieja mayoría. Me alegraría que tú también contribuyeras a este fin. Toda la operación debe realizarse, naturalmente, entre los amigos más íntimos de los miembros del Comité, pues de otro modo la otra parte adoptaría a tiempo contramedidas (es decir, antes de la no lejana Junta General de Accionistas).

Junto al Hermann existía aquí otro periodicucho, el Londoner Anzeiger del digno librero y judío Bender. Éste intenta convertirse en hoja competidora del Hermann, ya que un tal Dr. Otto von Breidtschwerdt, que sin embargo se hace llamar L. Otto como escritor, ha asumido la redacción. Apenas tomaré parte directa en el asunto, pues ya tuve bastante con el «Volk»; pero es bueno para conseguir que declaraciones como, p. ej., la dirigida contra Blind, en cuanto aparezcan en los periódicos alemanes, se reimpriman en Londres.

Dicho Otto entró primero en relación con Eccarius, a propuesta del cual se hizo miembro alemán del Comité internacional. Es un suabo, un natural de Stuttgart. Muy joven, de unos 27 o 28 años. Se parece mucho al hermano mayor de mi mujer. Primero fue cadete en el ejército austriaco, donde aprendió toda clase de idiomas y estuvo acuartelado en los más diversos lugares; más tarde estudió en Tubinga. Personalmente es un muchacho muy simpático, ingenioso y de buenos modales. Todavía tiene en la cabeza muchas pequeñeces suabas y tonterías alemanas. Con todo, muy buen fondo y disposición. Pero para la escritura me parece que tiene más afición que vocación; es flojo, doctrinario. Como intermediario con el sur de Alemania y especialmente con Suabia es bueno. Escribe también de vez en cuando a la Augsburger, lo que, por lo demás, se entiende por sí mismo desde el punto de vista vogtiano.

Al susodicho Klings le escribí que era difícil, pero también completamente innecesario, decidir entre Moses y Bernhardt. Ambos son honrados y ambos incapaces. En el momento actual da igual quién sea el señor presidente. En los momentos decisivos ya se presentarían los «Leute» necesarios.

En verdad temo que en la ijada derecha se me está formando otra vez un carbunco. Allen no sabe nada del asunto, porque desde hace algún tiempo me he tratado yo mismo. Si ahora fuera a verle por lo del arsénico, que no puede empezarse sin médico, y en lo que quizá ni siquiera entraría, me echaría una bronca terrible por haberme estado carbuncando tanto tiempo a sus espaldas.
Tuyo
K. M.

En su respuesta al Schwobemeyer (por medio del testaferro Bronner), Blind declara que Lincoln y Frémont se disputaron su voto por considerarlo decisivo para la elección. En un periódico americano, «Der Radical Democrat», que él ha hecho la revolución polaca.