en Zaltbommel 
Londres, martes 29 de noviembre de 1864 

129 November, 1864. 
1, Modena Villas, Maitland Park, 
Haverstock Hill, Londres. 

Querido tío. 

Espero que te encuentres en pleno bienestar a pesar del abominable tiempo. Aquí todos están bien. Solo que, para gran susto de toda la familia, a principios de este mes volví a tener un carbunclo muy maligno bajo el pecho izquierdo, que me atormentó durante 2-3 semanas. Por lo demás, todo ha ido bien.

La crisis comercial, que te anuncié mucho antes de su aparición, hace tiempo que ha perdido aquí su agudeza, aunque sus efectos en los distritos manufactureros propiamente dichos son aún muy considerables. En cambio, en mi opinión, se avecina una crisis política para la primavera o principios del verano. Bonaparte ha llegado de nuevo al punto en que se ve obligado a hacer otra guerra para poder obtener un empréstito. El asunto veneciano se mantiene abierto (conozco a algunos de los agentes de allí) para constituir, en caso de necesidad, el punto de enlace. Es posible que Bonaparte encuentre de nuevo una salida, y entonces mantendrá la paz (pues no es un Napoleón auténtico), pero no es muy probable. |
I La alocución impresa adjunta está redactada por mí. El asunto se relaciona del siguiente modo: En septiembre, los obreros de París enviaron una diputación a los obreros de Londres con motivo de una manifestación por Polonia. En esa ocasión se formó un comité obrero internacional. El asunto no carece de importancia, porque 1) en Londres están a la cabeza las mismas personas que prepararon la gigantesca recepción a Garibaldi, y que mediante su monster meeting, con Bright, en St. James's Hall, impidieron la guerra con los Estados Unidos. Son, en una palabra, los auténticos jefes obreros de Londres, con 1 o 2 excepciones todos ellos obreros. 2) Por la parte parisina están a la cabeza Mr. Tolain (también obrero, ouvrier) y Cía., es decir, las mismas personas a las que una mera intriga de Garnier Pagès, Carnot, etc. impidió entrar en el Cuerpo Legislativo como representantes de los obreros de París en las últimas elecciones,

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46. Marx a Lion Philips + 29 de noviembre de 1864 

y 3) por parte de los italianos se han sumado los || representantes de los 4-500 clubes obreros italianos, que hace unas semanas celebraron su congreso general en Nápoles, al que incluso el Times consideró lo bastante importante como para dedicarle un par de docenas de columnas en su periódico.

No en la alocución, pero sí en la introducción a los estatutos, he tenido que incluir, por cortesía hacia franceses e italianos, que siempre necesitan grandes frases, un par de expresiones inútiles.

De América recibí hace un par de días carta de mi amigo Weydemeyer, coronel del regimiento acantonado en St. Louis (Missouri). Entre otras cosas, escribe textualmente: «Por desgracia, aquí en St. Louis se nos retiene, ya que, debido a los numerosos elementos “conservadores” que hay aquí, se requiere constantemente una fuerza militar para impedir un estallido y una posible liberación de los numerosos prisioneros sudistas... Toda la campaña de Virginia es un disparate que nos ha costado hecatombes de hombres. A pesar de todo, el Sur ya no podrá resistir mucho más: || ha enviado a su último hombre al campo y no dispone ya de ningún ejército nuevo que emplear. La actual invasión de Misuri, como las incursiones en Tennessee, no tiene más que el carácter de un raid, de una incursión de saqueo: no cabe pensar en una reocupación duradera de los distritos perdidos».

Si consideras, querido tío, que hace 3½ años, en la elección de Lincoln, se trataba únicamente de no hacer más concesiones a los esclavistas, mientras que ahora la abolición de la esclavitud es un fin confesado y en parte ya realizado, has de admitir que jamás una revolución tan gigantesca se ha llevado a cabo con tal rapidez. Ejercerá la influencia más benéfica sobre el mundo entero.

Nuestro pariente Benjamin Disraeli ha vuelto a ponerse en ridículo esta semana de forma tremenda, pavoneándose en un mitin público como ángel de la guarda admonitorio de la high church, de los impuestos eclesiásticos, y como escudo contra la crítica en materia religiosa. Es la mejor prueba de cómo un gran talento sin convicción produce canallas, aunque sean canallas galoneados y «right honorable».

Los asnos alemanes han vuelto a desacreditarse aquí como es debido en el asunto Müller, con el archicura Kinkel a la cabeza.

Con los mejores saludos de toda la familia para ti, y de mi parte para Jettchen, el Dr. Fritz y Cía.

Tu fiel sobrino K. M. | 

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