en Berlín 
Londres, jueves, 24 de noviembre de 1864 

24 de nov. de 1864. 
1, Modena Villas, Maitland Park, 
Haverstock Hill, Londres. 

¡Mi querida señora condesa! 

Le he comunicado ahora mismo por telégrafo (para que la respuesta no se 
retrase) mi opinión de que, bajo ninguna circunstancia, los dos 
fotogramas de v. Raçowitza y Cía. deben aparecer al mismo tiempo que el de v. Lassalle 
en el folleto. Sería esto, de un lado, una profanación 
del difunto y daría, de otro, a la publicación un abigarrado 

aspecto que hay que evitar por completo. Por lo demás, sabe usted que 
también mi lema es: «contra hostem vindicatio aeterna sit», pero para 
ejercer la venganza con éxito es aconsejable no iniciar al público en 
la vengativa «intención». 

«Ex ossibus ultor» me parece el mejor epígrafe bajo el retrato de L. 

Fue asimismo la última palabra que, hace aproximadamente medio año, 
arrojé a la tumba de mi inolvidable amigo W. Wolff. 

En lo que concierne al ex-estudiante Blind, a ese mozalbete que antes de 1848 se dio a conocer 
como difusor de los disparates de Heinzen y como homme entretenu de la judía 
mujer del banquero Cohen (con la que se casó más tarde en Londres), 

le ruego que recuerde que, en mi escrito: «Herr 
Vogt» (véase pp. 58-69 y los apéndices 9 y 11), caractericé a este estudiante || Blind no solo 
como «infame embustero», sino que demuestro, mediante 
documentos judiciales, que este miserable «falsificó pruebas» 
para sembrar sospechas sobre mí y sacar su cabeza de un lazo 

que este sujeto, por mera presunción (ese es, en 
efecto, el único fin de este batracio en todos sus 
pasos públicos, o más bien arrastramientos), se había tendido él mismo. 

Blind logró entonces conjurar la catástrofe de su agitación política 
— mediante el mero silencio. Le secundó en ello, 

de un lado, el que Freiligrath (¡esto quede entre nosotros!) continuara por desgracia 
figurando en público como amigo suyo, y el que Lassalle desatendiera aquello 
a lo que yo tan insistentemente le había exhortado: a restregar de una manera u otra 
por las narices del público alemán mi exposición en la picota 

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de B. Me pareció necesario, porque la prensa liberal alemana 

marchaba instintivamente con un granuja como B., y por tanto intentaba 
silenciar mi ataque. Lassalle consideraba a Blind demasiado insignificante. Solo 
más tarde aprendió que, de cuando en cuando, no se puede esquivar la «lucha con una 
chinche». 

Cuando Lassalle estuvo aquí, en Londres, intentó en sus visitas 

personales a Louis Blanc y a Mazzini || esclarecerles acerca de Blind, pero 
en vano. Este hombre es justamente lo que Mazzini, Ledru, etc., habían 
buscado en vano entre los otros alemanes de nombre: un rastrero 
lacayo y sicofanta. Mediante su relación con estas gentes hace 
creer a los ingleses que él representa a Alemania, y mediante sus 

fanfarronadas de aquí impresiona a los alemanes. Toda la 
actividad de este muchacho consiste, en unión con 3 o 4 alemanes del sur, 
en escribir de, para y acerca de «Karl Blind» e imponer a 
ingleses, alemanes y americanos, en todas las ocasiones posibles, 
su «juicio no autoritativo» como autodesignado representante 

del «republicanismo alemán» (un partido que, como es notorio, solo existe en la luna, 
puesto que el burgués alemán se interesa monárquico-constitucionalmente, 
el feudal monárquico-aristocráticamente, y el obrero no se interesa 
en absoluto por la mera forma de Estado, sino por la forma de Estado como expresión 
de relaciones económico-sociales, y bajo ninguna circunstancia 

ha reconocido jamás al exestudiante Blind como representante). 
Es un verdadero maestro en eso de dictar cartas a uno de sus 6 satélites 
en las que instan al etc. «Karl Blind» a esto o lo otro, o le felicitan 
por esto o lo otro, y luego — por descuido o de otra manera — llegan 
a la prensa las cartas de respuesta del mismo K. B. 

Como uno de los «young men» que estuvieron activos al servicio de F. Hecker, || 
aprendió Blind estas artes, de ningún modo raras entre los alemanes del sur, del 
propio autobombo y de la creación de una falsa public opinion acerca de 
personalidades de por sí insignificantes. En Londres creía haber avanzado 
lo suficiente o haber servido bastante tiempo en la «democracia» como 

para poder aplicar en su propio provecho las artes adquiridas al servicio de otros. 

En lo que respecta a su cultura, esta es, como ya le dije a Lassalle cuando estuvo aquí, 
la de un hostero de Baden que ha leído la Historia Universal de Rotteck, 
el Staatslexicon de Welcker y el Calendario Republicano del señor Struve. 

En Alemania, el señor B. es secundado en sus maniobras sobre todo por 
el señor Gustav Rasch, de Berlín. 

Bernhard Becker, en su calidad de antiguo subeditor del Hermann de Londres, 
sabe perfectamente cómo Blind mismo, de su puño y letra, ha escrito 

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las loas aparecidas en el Hermann sobre él — K. B. Esto lo hace con 
frecuencia y por regla general. Para variar, deja que alguna vez 

un tal Dr. Bronner, de Bradford, o su Schaible (véase «Herr Vogt»), 
en Londres, pongan sus nombres al pie de sus epistolarios. Toda la agitación 
de este hombre no es más que un tejido de mentiras, autoengaño 
y fanfarronería. No obstante, en esta especialidad es un maestro 
sin igual. La ||5)| cima de su destreza la mostró durante la visita de Garibaldi 

a Londres. Primero difunde en los periódicos ingleses el rumor de 
que es amigo íntimo de Garibaldi. Con su acostumbrada 
impertinencia había dirigido desde Londres «mensajes» a G., y usted 
sabe que G., en su inocencia de corazón, responde amablemente a todo el mundo. 
Luego se precipita a la Isla de Wight (antes de que G. hiciera su entrada 

solemne en Londres) y «conviene» con él en qué día recibirá G. 
a la diputación alemana (Blind lo había, en efecto, dispuesto de tal modo 
que se hizo elegir por unos cuantos alemanes como jefe de una 
diputación, entre los que estaban Kinkel y, por desgracia, también mi amigo Freiligrath) 
y envía al mismo tiempo misteriosos hints a un par de periódicos londinenses de que 

G. había estado «closeted» con «his friend» (Blind) y, naturalmente, había 
tratado con él importantísimos asuntos de Estado. Pero el golpe maestro de B. 
viene ahora. Como servidor de los «reyes demócratas» europeos (así concibe a 
Mazzini, Ledru Rollin, Louis Blanc; y, en verdad, comparados con el estudiante 
Blind, incluso ellos son «grandes hombres»), el taimado badense sabe 

arreglárselas para recoger, como acompañante y guía, a Garibaldi, que se aloja 
en casa del duque de Sutherland, y escoltarlo, en el carruaje oficial del 
duque, a casa de Ledru Rollin y de Louis Blanc. En esa ocasión 
lo dispone de tal modo que el coche se detiene ante la casa del señor Blind 
y Garibaldi «pays his compliments to || Madame Karl Blind». 

Todo eso aparece incluso en el Times, gracias a una hábil gestión, y 
justo en el momento en que G. es el dios de Londres. ¡Quizá recuerde usted 
cómo «Rameau», el sobrino, en la maravillosa obra de Diderot, estalla 
de admiración ante el genio de Bouret, el arrendador general, 
que conoció el secreto de volver al perrito fiel a uno, 

para ganarlo para el ministro. ¡Esta comedia de Garibaldi fue 
el golpe de Bouret de Blind! Creo que, ¡desde ese momento empezó a considerarse 
bona fide un gran hombre! ¡Qué importa Schleswig Holstein! 
¿No sabe usted que Blind, desde hace años, extrae toda su importancia 
de su «representación» de Schleswig Holstein contra Dinamarca, que «él» 

ha «obligado» a los tiranos alemanes a guerrear contra Dinamarca y que 
su amigo Rasch le ha dedicado por ello su escrito sobre la «huérfana» 
tribu hermana? ¿No sabe usted que el prof. Virchow, en la cámara 

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prusiana (probablemente espoleado por el señor Rasch), adujo la importante 

influencia de Blind en el asunto de Schles.-Holst. como prueba de lo que un solo 
hombre puede hacer con energía por todo un pueblo? ¡El desvergonzado 
sujeto había hecho creer a los asnos alemanes que él había 
modificado la opinión inglesa acerca de Schles.-Holst.! || Su folleto de galimatías 
sobre Schles.-Holst. es aproximadamente (y eso ya es decir) lo más estúpido 

que ha aparecido en esta línea. (¡Dicho sea de paso! El mejor amigo y socio 
del señor ex-estudiante es el gandul Karl Heinzen, en América, 
que desde hace 20 años hace negocio difamándome de una manera 
de la que ni siquiera Lassalle ha conocido ejemplo. He considerado 
que no valía la pena responder una palabra a este sujeto, pero me quedé 
sin embargo asombrado de que el Nordstern (durante mucho tiempo también órgano principal del 

estudiante Blind) siguiera imprimiendo los libelos de Heinzen, que se oponen 
de la manera más hostil a los principios del partido obrero, y 
que, en general, hiciera propaganda para el señor Heinzen.) 

¡Pero Garibaldi, Schleswig Holstein, América, Lassalle, todo es para el 
ex-estudiante solo un pretexto para darse importancia a sí mismo! ¡El 
modesto escribió hace algún tiempo, de su puño y letra, al «Glasgow 

Sentinel» que Europa entera (literalmente) no se ha escindido aún en dos campos 
enemigos en lo que respecta a «Karl Blind», sino que también existe un tiers 
parti en lo que a esto concierne! En el «Observer» se designa 
a sí mismo como «the illustrious chief of the German Republicans». 

Para caracterizar más a este personaje en verdad, si se le capta correctamente, 
sumamente cómico, unos cuantos rasgos más. 

Después de su éxito con Garibaldi, Mr. Karl Blind joined, tal como pudo leerse en el 
Athenäum, the Shakespeare Committee! || ¡Evidentemente había ya avanzado también 
a representante «literario» de Alemania! 

Durante la revuelta badense (1849), Struve, según él mismo 
explica en un escrito sobre la «rev. de Baden», envió al «joven», 
como él llama a Blind, en calidad de subsecretario del nombrado secretario 
Schütz de Maguncia a París, para salvar al ex-estudiante Blind del 

choque con Brentano. El gobierno ante el cual Blind, como subsecretario 
del secretario Schütz, estaba acreditado — el gobierno provisional 
ya no existía cuando el secretario y el subsecretario llegaron a París. Sin embargo, 
Blind ha dado a entender en misteriosas insinuaciones en periódicos ingleses 
¡que desempeñó un importante puesto diplomático como agente del «gobierno 

republ. alemán» en París! 

En los primeros años posteriores a 1849 vivió en Bélgica con su actual 
mujer. Puesto que esta mujer tiene hijos de su matrimonio con el difunto banquero 
(a quienes pertenece una fortuna) y al mismo tiempo tiene hijos con Blind (entonces 
aún no legítimos), un tribunal badense emitió un fallo según el cual 

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los hijos de Cohen debían serle retirados a la viuda Cohen 
por su «inmoral» relación con el ex-estudiante Blind. 
El tribunal de Bruselas dio fuerza legal a este fallo en Bél||9)|gica, y 
esto provocó que Blind huyera a Inglaterra con la mujer y los niños. 
Más tarde hizo imprimir en periódicos ingleses (y tuvo el descaro 
de jactarse de ello públicamente durante una visita al sur de Alemania) 
¡que había sido expulsado de Bélgica por motivos políticos! 

Su última hazaña la verá usted en el recorte adjunto, que ha hecho imprimir 
en muchos periódicos de Londres. El motivo fue la noticia difundida en algunos 
periódicos de que ¡Garibaldi se había declarado partidario de los esclavistas! 
Blind aprovechó esto para sonsacarle a Garibaldi una cartita 
con «cordial greetings for Mrs Blind». Lo que le ha mentido 
a Garibaldi puede colegir usted de la frase de este: «I thank you for your good 
news». ¡Qué «good news» podía haber en todo el mundo en octubre de 1864 a propósito de

170 ¿ser dividido? Blind escribió evidentemente al G. las mentiras más monstruosas sobre el progreso del «republicanismo» en Alemania, la cual probablemente sólo espera la aparición de B. para desencadenar el golpe.

Lo más hermoso del asunto es que el periódico londinense del cual Blind es colaborador habitual, || el órgano de los taberneros (local muy apropiado para un «Blind»), ¡es fanáticamente partidario de los confederados! Dicho sea de paso, ese periódico – The Morning Advertiser – es al mismo tiempo el órgano del aguardiente, de la Low Church (del pietismo inglés), del Swell-mob, que se ocupa de apuestas, price-fights y demás, y el perro más servil de Palmerston. Desde un punto de vista literario, no cuenta en la prensa diaria inglesa, y en general sólo se lee en las tascas.

Tanto sobre el hombre.

En vida de Lassalle, había lanzado contra éste un manifiesto en el que lo ponía bajo sospecha. Pero Lassalle no consideró que valiera la pena – que yo sepa – responder. Sólo me sorprendió que B. Becker, que conoce perfectamente las actividades de Blind, no aprovechara entonces la ocasión para poner a la orden del día mis revelaciones sobre Blind.

Una de las razones por las que me he adherido a la Sociedad Internacional de los Trabajadores de aquí es para desenmascarar a ese hombre. |
I Después de mis declaraciones contra Blind, en las que lo he estigmatizado como «mentiroso infame» y «falsificador de testimonios», naturalmente ya no puedo entablar polémica con ese sujeto. Me reservo tratarlo en su momento como figura cómica. Si ahora tomo su papelucho, que por lo demás desconozco, contra Lassalle como base de un ataque, se creerá aquí, donde se conoce mi enemistad a muerte contra B., que en realidad sólo tomo el nombre de Lassalle como pretexto para mi asunto privado.

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Envíeme usted por cierto la declaración (impresa) de los obreros. Yo me encargaré de que llegue a un periódico alemán de aquí, y si el estudiante Blind da luego nuevos pasos, tal vez me dé la oportunidad de caer sobre él.

En todo caso, cuente usted con que no se le va a regalar nada. Por el momento, nada mejor pueden hacer ustedes que || difundir lo más posible en Alemania mis revelaciones judiciales sobre Blind como «mentiroso infame» y «falsificador».

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(Si su papelucho sobre Lassalle hubiera hecho salir aquí a algún perro de la estufa, en todo caso me habría llegado alguna que otra palabra al oído.) Esto le obligaría a romper su silencio y me permitiría abrir de nuevo la boca sobre un sujeto del que he declarado públicamente que es infame.

Mi viaje a Berlín, dejando aparte todo lo demás, habría sido completamente imposible a consecuencia del recrudecimiento de la vergonzosa enfermedad del carbunclo, que me aqueja, con breves interrupciones, desde hace 14 meses.

Por lo demás, puede usted tener la seguridad de que yo aprovecharé la oportunidad que me convenga (aunque usted debe dejarme a mí la elección del momento que me parezca favorable) para proteger a mi amigo prematuramente arrebatado contra todos los ataques malintencionados.

Su muy entregado

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