en Londres  
Manchester, miércoles 2 de noviembre de 1864  

Manchester, 2 Nov. 1864.  
Querido Mohr  

La crisis y sus innumerables molestias han de excusarme por no haberte escrito antes. En toda mi vida no he tenido reunidas en un solo montón tantas chicanas judías como esta vez, y puedes imaginarte lo que ello exige en materia de correspondencia. Todavía esta semana voy a ver a Borchard y arreglo el asunto de la herencia de Lupus; está ya maduro para cerrarlo.  
Mi viaje se extendió hasta Sonderburg; a Copenhague no fui, en parte por falta de tiempo y de pasaporte, en parte porque el redactor del *Dagbladet* Bille llegó justamente a Lübeck cuando yo estaba en Kiel, de modo que en todo Copenhague no tenía punto de contacto, pues no vi en ninguna parte los otros periódicos.  
Schleswig es un país curioso: la costa oriental muy bonita y rica, la costa occidental también rica, en el medio brezal y desierto. Todas las bahías muy hermosas. El pueblo es decididamente una de las razas humanas más grandes y corpulentas de la tierra, en particular los frisones de la costa occidental. Basta con viajar por el país para convencerse de que el núcleo principal de los ingleses procede de Schleswig. Conoces a los frisones holandeses, sobre todo a esas colosales frisinas de fino cutis blanco y fresco-rosado (que también predomina en Schleswig).  
Esos son los prototipos de los ingleses del norte, y especialmente todas las mujeres colosales que aparecen también aquí en Inglaterra tienen el inconfundible tipo frisón. Para mí es seguro que los yutos (*Eotena cyn* en anglosajón) que emigraron a Inglaterra con anglos y sajones eran frisones, y que en Jutlandia, como en Schleswig, la inmigración danesa data sólo del siglo VII u VIII. Ya el dialecto juto actual lo prueba.  
Esos tipos son grandes fanáticos y por eso me han gustado mucho.  
Seguramente has leído algo de aquel singular «Dr. K. J. Clement de la Frisia septentrional». El mozo es el tipo de toda la raza. La lucha contra los daneses es para estos tipos la más amarga seriedad y toda su tarea vital, y la teoría de Schleswig-Holstein no es para ellos un fin, sino un medio. Se consideran una raza física y moralmente superior a los daneses, y en verdad lo son. Creer que con esta clase de gente podía arreglárselas a su modo era realmente una hermosa ilusión de Bismarck. «Nosotros hemos resistido quince años contra los daneses y hemos mantenido nuestro terreno, ¿y ahora vamos a dejarnos someter por estos burócratas prusianos?», así hablaban esos tipos.  

Las relaciones lingüísticas y de nacionalidad son muy peculiares. En Flensburgo, donde según los daneses toda la parte norte es danesa, sobre todo en el puerto, todos los niños que allí jugaban en gran número en el puerto hablaban bajo alemán. En cambio, al norte de Flensburgo el danés —es decir, el dialecto bajo danés, del que apenas entendí palabra— es la lengua del pueblo. En Sundewitt, en cambio, los campesinos hablaban en la taberna alternativamente danés, bajo alemán y alto alemán, y ni allí ni en Sonderburg, donde siempre me dirigí a la gente en danés, recibí otras respuestas que en alemán. En todo caso, el norte de Schleswig está muy carcomido por la germanización, y sería muy difícil volver a hacerlo completamente danés; ciertamente, más difícil que hacerlo alemán. Yo preferiría que fuera más danés, pues más tarde, por decoro, habrá que ceder algo aquí a los escandinavos.  

Últimamente he estado ocupándome un poco de filología y arqueología frisio-anglo-jutia-escandinava, y también aquí llego a la conclusión de que los daneses son un pueblo de puros leguleyos, que por interés de partido mienten de manera directa y consciente incluso en cuestiones científicas. Herr Worsaae on the Danes &c. in England to wit. En cambio, cuando vengas próximamente, te mostraré un libro en lo fundamental muy bueno de ese loco de Clement, de la Frisia septentrional, sobre Schleswig y la inmigración a Inglaterra en los siglos VI-VIII. El tipo tiene mucho fondo, pese a toda su excentricidad. Pero me parece que bebe muchísimo.  

Los prusianos en Schleswig presentaban, para mi asombro, muy buen aspecto, sobre todo los westfalianos, que al lado de los austriacos parecían gigantes, aunque ciertamente también mucho más toscos. Todo el ejército andaba por allí totalmente sin afeitar, también desabrochado y en general con muy poca marcialidad, de modo que los acicalados austriacos desempeñaban aquí casi el papel de los prusianos. Entre los oficiales prusianos de artillería e ingenieros encontré algunos tipos muy simpáticos, que me contaron toda suerte de cosas interesantes; pero la infantería y la caballería se mantuvieron muy reservadas y con aires de superioridad, y también tenían muy mala fama entre la población. Sobre la dirección de la guerra por el príncipe Federico Carlos no reinaba entusiasmo alguno, y del reparto de recompensas todos maldecían sin excepción, incluso los condecorados. Los suboficiales se comportaban decentemente con los soldados de más edad y también en sociedad en general; en cambio, vi a uno de los zapadores brandenburgueses, que instruía reclutas en Sonderburg, el mismo infame prusiano de siempre. Por lo demás, es curioso ver qué tono tan diferente reina a este respecto en el 3.º y 7.º cuerpo de ejército. La cepa de la Marca, por decirlo con Georg Jung, se deja patear el culo y vejar, mientras que entre los westfalianos (muy mezclados con renanos de la orilla derecha) los suboficiales tratan por lo general de igual a igual con la gente.  

¿Qué opinas de la crisis comercial? Creo que ya pasó, es decir, lo peor. Es una lástima que ahora una cosa así nunca llegue a madurar como es debido.  

¿Qué significa: Rüm Hart, klar Kimmang?  

Saluda a tu mujer y a las chicas de mi parte.  
Tuyo  
F. E.