en Barmen

Manchester, 2 de Nov. de 1864
Querido Hermann,

Con el Niersteiner no hay nada que hacer. El vino ha llegado aquí y tiene un acentuado sabor a picado, sabe completamente distinto que donde vosotros, y por lo tanto tendré que renunciar a que venga más.

La crisis monetaria, creo yo, ha pasado. Sólo pueden influir todavía 3 cosas:

1. posibles y fuertes quiebras como consecuencia de malas noticias de la India. Pero éstas no son esperadas por los más directamente implicados. La India tuvo su crisis en primavera, cuando el descuento en Bombay se situaba en el 32%.

2. fuertes entradas de algodón en Liverpool, alrededor de 100.000 balas en una semana, con lo cual una masa de contratos de entrega ruinosos se liquidarían de repente y de ahí surgirían quiebras. También este peligro parece estar pasando. Los de Liverpool saben cuán hundidos están todos en el embrollo y son muy tolerantes entre ellos. Quien no puede pagar la totalidad de la diferencia perdida, ofrece una parte, y el concordato suele tener lugar. Además, las entradas que llegan son moderadas, y así el algodón flotante (400.000 balas de la India y China) irá llegando poco a poco, y se evitarán grandes conmociones.

Lo que es favorable para ambos puntos es la decidida mejoría en el mercado monetario y el retorno de la confianza.

3. si Lincoln no fuera elegido en América. La reelección es, con todo, tan segura como lo pueda ser cualquier cosa en América. A mí me parece indudable la continuación de la guerra hasta el completo sometimiento del Sur, sea quien sea el que resulte presidente, pero si saliera elegido McClellan, se abriría un periodo de incertidumbre de por lo menos 6 meses, hasta que se supiera exactamente cuál es su política. Pero, después de las elecciones en los distintos Estados, no cabe pensar en ello.

El resultado de todo esto, en mi opinión, es: la guerra americana continúa, seguro hasta bien entrado el año próximo, y terminará en una guerra de bandidos de las partidas sudistas, como en Nápoles hace 2 años, en la que seguramente se quemará mucho algodón. Seguimos, pues, dependiendo de las mismas fuentes de algodón que el año pasado. Éstas sólo proporcionan suministros que se incrementan lentamente. Pero como el consumo se ha restringido cada vez más a causa de los altos precios, las existencias de mercancías acabadas, también en manos de los propios consumidores particulares, tienen que ser ahora sumamente reducidas, y puesto que no se puede prescindir de una cantidad muy grande de géneros de algodón para el consumo, creo que una demanda acrecentada equilibrará completamente las mayores entradas de algodón en bruto y que, por consiguiente, no sólo no bajaremos más de manera duradera, sino que aquí, en general, debemos subir hasta el próximo verano.

Durante la crisis monetaria, el precio del algodón no venía determinado por la situación del negocio algodonero, sino por la situación del mercado monetario en general. Creo que ya hemos superado eso, y los precios volverán a determinarse de manera natural por la oferta y la demanda; y entonces, dada la situación saneada del negocio y las existencias absolutamente deficientes, con los precios actuales más bajos, seguro que cabe esperar un buen negocio con precios en conjunto al alza.

Todavía pueden venir sacudidas aisladas, ya sea de la India, ya de Liverpool. Podemos vernos momentáneamente deprimidos otra vez por ello, pero eso no puede ser ni duradero ni de importancia, y sin duda sería un error especular por ese motivo a la baisse. En cambio, estoy igualmente seguro de que cualquier tentativa de volver a hacer subir rápidamente los precios con malas artes fracasaría de inmediato tanto por parte de los compradores de aquí como por el mercado monetario. Esto ya se mostró ayer. El algodón ha subido de 3 a 3 1/2 peniques desde el punto más bajo, los hilados 1 penique, en algunos casos 1 1/2 peniques. Ayer los hilanderos exigían alrededor de 1 penique de aumento adicional, y el negocio se paralizó en el acto. Si logramos hacer bajar los precios en Liverpool otra vez entre 1/2 penique y 1 penique, los hilanderos podrán aceptar los precios ofrecidos; de lo contrario, los compradores probablemente tendrán que pagar al final el aumento, porque la necesidad existe de manera innegable.

Los sewing threads están aún muy flojos, especialmente los de siete leas; nadie quiere comprarlos.

Aquí tienes mi opinión. Nos hemos cubierto para uno o dos meses y esperamos fuertes pedidos en ocho o catorce días.

Saluda a Emma, a los pequeños, a los Rudolf, a los Blank y a los Boelling, y, si escribes a Engelskirchen, también a la madre y a los de allí. Las chicanas ligadas a la caída de los precios me han dado muchos quebraderos de cabeza.

Tuyo,
Friedrich