. Podrás imaginarte cómo me sorprendieron las noticias ?. Fuera lo que fuese Lassalle personalmente, o desde el punto de vista literario y científico, políticamente era una de las personas más importantes de Alemania. Para nosotros era por el momento un amigo muy inseguro, y en el futuro habría sido casi seguramente un enemigo, pero de todas maneras duele ver cómo Alemania arruina por entero a cualquiera que tenga algún grado de capacidad. ¡Qué regocijo reinará entre los indus- triales y los chanchos progresistas! Después de todo, Lassalle era el único tipo a quien temían en Alemania.

Pero ¡qué manera extraordinaria de perder la vida! Caer —este aspirante a Don Juan— seriamente enamorado de la hija de un embajador de Baviera, querer casarse con ella, chocar con un rival rechazado, que por añadidura es un estafador valaco, y dejarse matar por él. Esto sólo podía haberle pasado a Lassalle, con su peculiar mezcla de frivolidad y sentimentalismo, de judaísmo y pretensiones caballerescas. ¿Cómo podía un político como él entablar un duelo con un aventurero valaco?...