en Brighton  
Londres, viernes, 2 de septiembre de 1864  

12 de sept. de 1864.  
Querida Jenny,  
Ayer recibí una carta de Freiligrath —copia adjunta—, de la cual verás que Lassalle ha sido herido de peligro en un duelo en Ginebra. La noticia nos ha dejado consternados, pues L. siempre es demasiado bueno para morir de esta manera. Tras recibir la carta me dirigí a casa de Freiligrath, es decir, a su domicilio particular, pues sabía que Ida estaba ausente. Pareció muy «agradablemente» sorprendido por mi visita. Con él estaba su hija Louise. La otra pandilla regresa a finales de esta semana. Louise había estado dos semanas en Brighton en casa de Franzisca Ruge. En lo tocante a la relación Freiligrath-Ruge-etc, ten cuidado con tus cartas de baronesa. Ruge sería el tipo capaz de aprovecharse de ello.  

Freiligrath no estaba ni mucho menos tan «conmovido» como aparenta en su carta, sino que hacía sus pequeñas bromas, también sobre L., como de costumbre. Me explicó que su banco se halla en una crisis y que, en particular, el asunto de Ginebra y el papel desempeñado por Fazy les causa mucho daño. Para terminar, la última de Tussy. Como de la carta de F. se desprende que L. se batió en duelo por una dama con la que quería casarse, Laura recordó que él solía declarar a toda dama «que sólo podía amarla por seis semanas». Así que, dijo Tussy, «he is warranted for 6 Weeks».  

Jennychen trabaja como loca en su invernadero. Todos bien y envían saludos.  
The Old One.  

25 Carta de F.  
«Acabo de recibir una carta de Klapka desde Ginebra. Escribe:  
“Lassalle tuvo aquí una historia de amor, pero completamente honorable, pues quería casarse con la muchacha, hija del señor von Dönniges, enviado de Baviera. El padre se opuso al matrimonio, la muchacha engañó al pobre Lassalle, un anterior prometido suyo, el mencionado pseudopríncipe, llegó de Berlín, se produjeron explicaciones, un desagradable intercambio epistolar y el desafío. Los padrinos de Lassalle fueron el coronel Rüstow y mi paisano el general conde Bethlen. Lassalle se comportó como corresponde a un hombre de su fama y de su posición política, tan valeroso como digno. Fue herido de bala en el vientre y ahora yace postrado entre la vida y la muerte en el Hôtel Victoria. La desgracia para él es que la bala está alojada profundamente en el cuerpo, de modo que la herida puede gangrenarse con suma facilidad. Lo visité tan pronto como llegué, lo encontré dictando su testamento, pero por lo demás sereno y preparado para la muerte. Lo lamento infinitamente; a menudo sólo se llega a conocer a los hombres en sus últimos momentos. Esperemos que, a pesar de los malos pronósticos de los médicos, supere felizmente la crisis.”  
Hasta aquí Klapka. Confieso de buen grado (¡qué frase tan afectada, como si estuviera en el potro de tortura!) que la noticia me ha conmovido profundamente y he telegrafiado en seguida a Klapka para que, si Lassalle sigue con vida, le exprese de mi parte mi solidaridad y mi aflicción. Klapka me contestará por telégrafo, y en cuanto yo lo sepa lo sabrás tú también.»