en Londres  
Manchester, martes 5 de julio de 1864  

Querido Mohr:  

Que yo te escribiera el 3 de junio que pondría en orden el asunto del dinero el día 4, sólo puede haberse referido a los fondos en el banco, que también puse en orden de inmediato. Que por el momento desearas más dinero, no lo pensé, y quedaba, en efecto, el acuerdo de que escribirías a ese respecto si deseabas más; por eso lo dejé tranquilamente en manos del filisteo Steinthal, que al fin y al cabo paga el 5%.  

Pero liquidar la herencia del 3 al 4 de junio, eso era más de lo que yo o cualquier otro podía prometerte. Creo haberte escrito también que esto puede durar aún bastante tiempo, pues depende de toda clase de formalidades legales (anuncio conminatorio a los acreedores desconocidos de Lupus; pago del impuesto de sucesiones, etc.) que no avanzan tan deprisa. Con todo, por mi parte no se omitirá nada para liquidar el asunto con rapidez.  

Pero esto no tiene absolutamente nada que ver con que recibas la parte aproximada de la herencia en cuanto lo desees. Habrás de recibir como mínimo 600 libras esterlinas, esperemos que más; por tanto, podremos enviarte todavía unas 350 libras, y me ocuparé de que las recibas aún esta semana. También apremiaré a Borchardt para que cierre sus cuentas, pues también de ello depende que haya todavía muchas cosas sin ordenar.  

Si tan solo me hubieras escrito dos líneas antes, estas 350 libras siempre habría podido procurártelas de inmediato, es decir, en un par de días. Hoy no puedo hacer nada. He penado todo el día en la oficina, debatiendo con abogados y con G. Ermen (la escritura de sociedad aún no está terminada y, hasta entonces, G. E. se niega a reconocer mi derecho a comparecer como asociado) y, además, he tenido aquí a Dronke. Ahora son casi las siete y aún no tengo nada de cena en el cuerpo, y tampoco he terminado. Ya ves cómo van las cosas.  

Muchos saludos  
Tu  
F. E.