1, Modena Villas, Maitland Park,  
Haverstock Hill.  

Querido tío:

Mi mejor agradecimiento por tu detallada carta. Sé cuán molesto te resulta escribir debido a los ojos, y en verdad no espero en absoluto que contestes a cada una de mis cartas. Me ha alegrado ver por tu carta que te encuentras bien físicamente y que tu serenidad de ánimo no se ha visto perturbada ni siquiera por los descubrimientos del Prof. Dozy. Sin embargo, desde que Darwin ha demostrado nuestra común ascendencia simiesca, difícilmente podría ya cualquier conmoción conmover «nuestro orgullo ancestral». Que el Pentateuco no fue fabricado sino después del regreso de los judíos del cautiverio babilónico, lo expuso ya Spinoza en su Tractatus theologico-politicus.  

La propia Eleanor te da las gracias en las líneas adjuntas por tu fotograma, que es tan bueno como suelen serlo esas imágenes de sombras. La niña me había dejado ya su carta sobre el escritorio desde hace 3 o 4 días.  

He tenido recaídas de furúnculos y sólo hace 14 días que me he librado de ellos por completo. Como esta molesta enfermedad me estorbaba mucho para trabajar — y el médico me había prohibido, además, el trabajo intelectual intenso y prolongado —, he especulado, cosa que no poco te asombrará, en parte en fondos americanos, pero sobre todo en valores de acciones ingleses, que este año brotan aquí de la tierra como setas (para toda clase de empresas por acciones posibles e imposibles), son empujados a una cierta altura irracional y luego, por lo general, revientan. De este modo he ganado más de 400 libras esterlinas, y ahora que la complicación de las relaciones políticas ofrece nuevo margen, volveré a empezar. Este tipo de operaciones sólo ocupa poco tiempo, y bien puede uno arriesgar algo para quitarles el dinero a sus enemigos.  

En mi casa todos están bastante bien. Para Jennychen el doctor desea «cambio de aires», y si tú y el destino no tenéis nada en contra, a finales del verano iré a visitarte con mis 3 hijas.  

El telégrafo ya habrá dado a conocer por toda Europa el resultado infructuoso de la Conferencia. Los únicos que en esta tragicomedia diplomática persiguen imperturbables sus viejos fines y juegan de manera magistral son les Russes. Por un lado, renuevan la Santa Alianza, empujan a los bueyes alemanes a la guerra, desviando así las miradas de Europa de sus propios y monstruosos éxitos en Polonia y Circasia; por el otro, azuzan a Dinamarca a la resistencia y, mediante el señor Palmerston, lograrán finalmente que Inglaterra declare la guerra para mantener el tratado de 1852, del cual está ahora documentalmente probado que ¡Rusia lo dictó! Los ingleses, que no declararon la guerra por Polonia aunque estaban obligados a ello por los tratados de 1815; que no declararon la guerra por Circasia aunque Rusia se asegura con el Cáucaso el dominio sobre Asia, deben y — creo probable — declararán la guerra por un tratado dictado por Rusia, ¡mientras esa misma Rusia se coloca oficialmente al lado de los adversarios de ese mismo tratado! C'est incroyable! En el pueblo inglés no hay la menor simpatía por Dinamarca (aunque, naturalmente, sí la suficiente antipatía contra Prusia y Austria); no fue posible celebrar ni una sola reunión pública por los daneses; la suscripción organizada por algunos aristócratas para los heridos daneses resultó un completo fracaso; pero el pueblo inglés tiene tanto que decir sobre su política exterior como el hombre de la luna. La Public Opinion representada en el «Times», etc., es «recetada» a voluntad por el propio old Pam.  

El 19-21 de junio Copenhague estuvo al borde de una revolución. El rey había recibido un despacho ruso en el que se le recomendaba declararse a favor de la unión personal de los ducados con la Corona danesa. El rey, una criatura de los rusos (que llevaron a su hijo a Atenas, a su hija a Inglaterra y a él mismo lo colocaron en el trono danés), se declaró a favor de la propuesta rusa, el ministro Monrad en contra. Sólo después de dos días de debates, de la dimisión de Monrad, de manifestaciones en las calles de Copenhague, el rey recién salido del horno recogió los cuernos, pero de esta manera Rusia ha vuelto a mostrar la pezuña hendida. Por lo demás, prescindiendo por completo de los intereses especiales que Rusia tiene en la continuación y generalización de la guerra, es su interés general que los pueblos europeos, cuyo enemigo común es, se rompan mutuamente la cabeza a sangre. Los aires que se da Prusia — el bello Wilhelm como William the Conqueror — son cómicos. Esta gloria terminará con un horroroso fin.  

Para caracterizar al buen Palmerston adjunto en la Morning Post (el moniteur privado de Palmerston) un recorte de un debate parlamentario, de un discurso de Ferrand. Se trata únicamente del nombramiento de un charity inspector (inspector gubernamental de instituciones benéficas). Por los pasajes que he subrayado verás lo que se le dice a la cara a Pam en el Parlamento, sin que ello moje siquiera su piel impermeable.  

A Garibaldi no quise verlo adrede durante su estancia en Londres. En Caprera lo visitaría, pero aquí en Londres no sirvió sino de percha para que todo necio engreído colgara su tarjeta de visita.  

Muchos saludos a toda la familia. Mi mujer te envía saludos igualmente a ti y a la familia.  

Yours truly  
Ch. Marx