en Londres  
Manchester, lunes 30 de mayo de 1864  

Querido Mohr,  
Los libros no han salido todavía, como tampoco el vino; irán juntos. Ni de Borchardt ni del abogado he oído nada; pasado mañana iré a ver a este último y le daré el poder.  

Gumpert dice que, en los furúnculos, si no son más que simples rezagados, no hagas absolutamente más nada. Hablé con él de Jennychen; dice que el estado parece clorótico, que la repentina opresión asmática se da con frecuencia en tales estados y proviene de trastornos circulatorios; que ahí solo se puede actuar contra el estado en general, y no supo añadir nada más al tratamiento de Allen; por lo demás, pareció no tomar el asunto en absoluto en serio.  

La campaña virginiana vuelve a revestir el carácter de indecisión, o, hablando con más exactitud, de la dificultad de llegar a una decisión en este terreno. De las noticias llegadas por el Scotia no hago caso alguno; tienen tan solo la significación de que la lluvia de seis días ha salvado a Lee de la necesidad de librar sin tregua batallas a lo Solferino. Y eso ya es mucho para él. Aún otras dos batallas por el estilo, y su ejército, que cada noche debía ocupar una nueva posición retirada, se habría encontrado en todo caso en muy mal estado, difícilmente en condiciones de mantenerse ya en parte alguna frente a Richmond. Grant ha ganado seguramente también con el estancamiento, pero no en la misma proporción. Los refuerzos que recibe ahora no valdrán gran cosa. Aunque no me sorprendería que Lee se retirase pronto a Richmond. Allí tendrá lugar entonces la lucha decisiva.  

Bismarck parece tener una suerte colosal; todo apunta a que va a llegarse a una paz augustenburguesa. Aún no alcanzo a explicármelo, pero el artículo muy laciosamente amenazador de hoy en el Morning Post me confirma la cosa. (En él se dice, entre otras cosas, que Schleswig ha de ser dividido y... ¡que el Eider sea la nueva frontera entre Schleswig danés y alemán!). A pesar de que todo resulta tan plausible, apenas puedo imaginarme sin embargo que los rusos abandonen así sin más todas las conquistas alcanzadas en 51/52, tanto menos cuanto que no se divisa equivalente alguno para ellos.  

He ahondado en la aritmética de tu Francceur, de la cual pareces haberte mantenido bastante alejado, a juzgar por las vergonzosas erratas no corregidas en los números. Algunos pasajes son muy elegantes, pero, en cambio, la parte práctica de la aritmética está tratada pésima y superficialmente: en cualquier escuela alemana eso se encuentra mejor. También dudo de que sea práctico tratar cosas como raíces, potencias, series, logaritmos etc., aunque solo sea de modo elemental, exclusivamente con números (sin toda la ayuda del álgebra y, de hecho, sin presuponer conocimientos algebraicos elementales). Por muy bueno que sea tomar ejemplos numéricos como ilustración, en esto la limitación a los números me parece menos intuitiva que el sencillo tratamiento algebraico con a + b, precisamente porque la expresión general en forma algebraica es más sencilla e intuitiva, y sin la expresión general tampoco aquí se puede llegar a nada. Esta es precisamente, por cierto, la parte que está por debajo de la dignidad de los matemáticos par excellence.  

Mañana te envío los papeles daneses. En varias ciudades de Jutlandia se dice que los oficiales prusianos se resistieron mucho antes de ejecutar las confiscaciones conforme a las órdenes; en general, en ninguna parte hay queja alguna de la tropa, solo de los generales y de sus órdenes. Las insolencias contra Inglaterra son, en Dagbladet, casi peores aún que en Alemania.  

Por lo demás, nada nuevo, salvo que hace un frío atroz. Recuerdos cariñosos a tu mujer y a las muchachas. I hope Tussy is content with the cotton.  

Tu  
F. E.