en Manchester
Londres, viernes 4 de diciembre de 1863

Querido Frederick,

Muchísimas gracias por las £ 10. Lo mismo por el oporto, con retraso. Me ha hecho mucho bien. Aparte del vino, he tenido que beber a diario (hasta la fecha) 1/4 de cuarto de galón de la stout más fuerte de Londres. Me parecía un buen tema para una novela. Por delante, el hombre que regala a su inner man con oporto, Burdeos, stout y las más macizas masas de carne. Por delante, el glotón. Pero por detrás, en la espalda, el outer man, un maldito carbunco. Si el diablo hiciera un pacto con uno para mantenerlo siempre a buena mesa en estas circunstancias, el diablo debería llevarse al diablo. Por lo demás, mi cabeza está aún débil y las rodillas rechinantes, pero creo que el viaje pondrá fin a todo esto. Tussychen dijo, refiriéndose al outer man: «But it is your own flesh!». No puedo, por lo demás, elogiar bastante el comportamiento del Dr. Allen para conmigo. Observó, por cierto, en relación con la operación, que German philosophers son siempre iguales a sí mismos.

Por lo que respecta a lo de «meerumschlungne», coincido en general contigo. Naturalmente, toda la cuestión del derecho sucesorio solo tiene importancia diplomática. As to Denmark, no me considero vinculado por el Tratado de Londres en la medida en que buques de guerra rusos intimidaron al parlamento danés durante la votación. Te adjunto las tonterías de Urquhart, las tonterías de R. Schramm, y por fin un panfleto danés que es interesante al menos en dos puntos: 1) respecto a los muchachos de los que partió originariamente el movimiento de Schleswig-Holstein; 2) respecto a la situación de los campesinos en Holstein.

En el Times de hoy encontrarás, bajo la rúbrica «Schleswig-Holstein», un anuncio del Dr. Thudichum, característico de la fabricación alemana de la historia.

Te conseguiré sin falta un librero en Alemania. Ponte pues enseguida a ello.

Recibirás unas líneas mías en cuanto llegue a Tréveris. También tendré que ir a Holanda, pues mi tío es mi monster acreedor.

Salut

D
KM

Solo que no hay que irritar a los daneses. Tienen que comprender que los escandinavos y los alemanes tienen el mismo interés frente a Rusia y que a ellos mismos nada les es más útil que la eliminación del elemento alemán.