en Londres  
Manchester, martes 24 de noviembre de 1863  

I Meli, 24 de noviembre de 1863.  
Querido Mohr:  

Puesto que no he vuelto a saber nada de tu mujer, confío en que entretanto te haya ido mejor y hayas superado los forúnculos.  

No hagas más que beber vino y comer carne; eso es lo principal. En los últimos días me han estorbado mucho las horas de la tarde en la oficina, único momento en que puedo pensar en la correspondencia privada; de lo contrario, habrías tenido noticias mías antes.  

La situación en Alemania se está poniendo crítica. El asunto danés, por un lado, viene a deshora, pero por otro lado no puede sino acelerar la crisis. Es curioso cómo de repente la prensa inglesa encuentra la cuestión de Schleswig-Holstein de una claridad meridiana, después de haber afirmado durante años que era tan embrollada que «no fellow can understand that», como dice Dundreary. Por lo demás, las concesiones de la prensa inglesa nos bastan. ¡Pero qué golpe maestro de los rusos fue el Protocolo de 1852! Mientras solo lo leía en la estúpida *Free Press*, nunca pude comprender de qué se trataba; estos burros tienen realmente un talento para embrollarlo todo que supera incluso al del propio Dundreary. El que Prusia y Austria hayan firmado el protocolo es una infamia sin nombre y debe ser vengada sangrientamente en quienes corresponda.  

También es de lo más curioso que, a fin de cuentas, toda la cuestión de la sucesión ahora controvertida gire en torno a si el Augustenburgués es apto para la sucesión por haber nacido de un matrimonio morganático.  

En Prusia parece que la desfachatez bismarckiana se está viniendo un tanto abajo. La desautorización de las maniobras electorales de los Landräte y la derogación de la ordenanza de prensa son signos preocupantes. *J’espère qu’ils ne reculent que pour mieux sauter.* Lassalle también desempeña un papel en el debate de prensa. Wagener tuvo la falta de tacto (frente a su silencioso aliado Lassalle) de apelar al juicio de este sobre la prensa liberal para justificar la ordenanza de prensa. Carcajadas sonoras y chistes malos de Virchow y Gneist fueron la consecuencia.  

Lassalle se ha echado a perder por completo su campaña, lo que naturalmente no le impedirá volver a empezar. El burro bien podía haber aprendido del Manifiesto cómo ha de situarse uno ante los burgueses en tiempos como estos.  

Muchos saludos a tu mujer y a las chicas.  
Tuyo,  
F. E.