Querido Engels:

D’abord, mi mayor agradecimiento por las £250. Hace unos cuatro meses, Dronke me envió £50, y hoy £200.

Por desgracia, la pequeña Jenny sigue sin encontrarse del todo como debiera. La tos aún no ha desaparecido por completo, y la niña ha adelgazado demasiado. La enviaré a un lugar de veraneo con los demás en cuanto termine el período escolar. Aunque tengo gran confianza en Allen, me alegraría que Gumpert, a quien supongo que va a ir de vacaciones al Continente, nos hiciera una breve visita aquí, viera por sí mismo cómo están las cosas y me diera su opinión. Para ser franco, estoy muy alarmado por la niña. Perder carne a esta edad me parece de lo más dudoso.

Palmerston juega sus viejas artimañas en el asunto polaco.* Las Notas presentadas a los rusos habían sido enviadas originalmente de San Petersburgo a Londres. Pam compró a Hennessy a Urquhart, dándole a dicho canalla irlandés un lucrativo puesto (sinecura) en un ferrocarril franco-inglés en Francia. Ciertamente, la venalidad de los patricios de aquí eclipsa todo lo que ocurre en ese ramo en el Continente. Nadie en casa ni en Francia puede hacerse una idea de esta absoluta desvergüenza. En cuanto al «Conde Zamoyski», yo había dicho repetidas veces a los urquhartistas que ese individuo traicionó a los polacos en 1830/31, conduciendo un cuerpo intacto a través de la frontera austríaca en vez de contra los rusos. Al final, este sujeto ha despertado sus sospechas a causa de sus perpetuos manejos personales y solapados con Pam.´

La expedición de los sudistas contra el Norte** fue, en mi opinión, impuesta a Lee por el clamor de los periódicos de Richmond y sus partidarios. La considero un coup de désespoir. Esta guerra, por cierto, va a ser un asunto largo, lo cual, en lo que atañe a los intereses europeos, es de todo punto deseable.

Izzy me ha enviado otro panfleto más, su discurso en Fráncfort del Meno.° Como ahora paso 10 horas al día trabajando ex officio en economía, difícilmente se puede esperar que malgaste mis horas de ocio leyendo estos ensayos de colegial. Así que, por el momento, la cosa ha sido archivada. Mi tiempo libre lo dedico ahora al cálculo diferencial e integral. A propósito, tengo una sobreabundancia de obras sobre el tema y te enviaré una, si es que deseas abordarlo. Lo consideraría casi esencial para tus estudios militares. Es, además, una rama de las matemáticas mucho más fácil (en lo que respecta a los meros tecnicismos) que, digamos, los aspectos más avanzados del álgebra. Salvo el conocimiento del tipo más corriente de álgebra y trigonometría, no se requiere estudio preliminar alguno, excepto una familiaridad general con las secciones cónicas.

¿Me escribirás una evaluación razonablemente fundada del panfleto adjunto del «Duc du Roussillon» —acaso guardes aún algún recuerdo de él bajo el nombre de «Pi»¹—, ya que me escribe a diario pidiéndome mi «opinión»?

Si te es posible con este calor, ¿echarás un vistazo razonablemente atento al adjunto «Tableau Economique» que estoy sustituyendo por el cuadro de Quesnay °° y me comunicarás tus objeciones, si las tienes? Abarca todo el proceso de reproducción.

Como sabes, A. Smith considera el precio «natural» o «PRECIO NECESARIO» como compuesto de salarios, ganancia (interés) y renta —es decir, resuelto enteramente en renta. Este disparate ha sido retomado por Ricardo, aunque excluye la renta del catálogo por ser puramente fortuita. Casi todos los economistas han tomado esto de Smith, y quienes lo combaten sucumben a alguna otra necedad.

El propio Smith es consciente de lo absurdo de subsumir el producto bruto de una sociedad simplemente bajo renta (que puede ser consumida anualmente), mientras que, en el caso de cada rama individual de la producción, descompone el precio en capital (materias primas, maquinaria, etc.) y renta (salarios, ganancia, renta). Si así fuera, una sociedad tendría que empezar cada año de novo, sin capital.

Ahora bien, en lo que respecta a mi cuadro, que figura en uno de los últimos capítulos de mi obra a modo de recapitulación, lo siguiente es esencial para su correcta comprensión:

1. Las cifras, que son arbitrarias, representan millones.

2. Aquí se entiende por medios de subsistencia todo lo que ingresa anualmente en el fondo de consumo (o podría ingresar en el fondo de consumo sin acumulación, la cual está excluida del cuadro).

En la Clase I (medios de subsistencia), el producto bruto (700) consiste en medios de subsistencia que, por su propia naturaleza, no están incluidos, por tanto, en el capital constante (materias primas y maquinaria, edificios, etc.). De igual modo, en la Clase II, el producto entero consiste en mercancías que constituyen capital constante, es decir, que reingresan en el proceso de reproducción en forma de materias primas y maquinaria.

3. Las líneas ascendentes son punteadas; las descendentes, continuas.

4. Capital constante es aquella parte del capital que consiste en materias primas y maquinaria. Capital variable, la que se intercambia por trabajo.

5. Por ejemplo, en la agricultura, etc., una parte del mismo producto (por ejemplo, trigo) va a formar medios de subsistencia, mientras que otra parte (trigo, por ejemplo) reingresa en la reproducción en su forma natural (por ejemplo, como semilla) en calidad de materia prima. Pero esto en nada altera el caso, ya que tales ramas de la producción figuran bajo la Clase II o la Clase I según la capacidad de que se trate.

6. El quid de la cuestión, entonces, es como sigue:

Categoría I. Medios de subsistencia. Materiales de trabajo y maquinaria = por ejemplo, £400 (es decir, aquella parte de los mismos que está incluida en el producto anual como déchet; la parte de la maquinaria, etc., que no se ha consumido no figura en absoluto en el cuadro). El capital variable intercambiado por trabajo = 100, se reproduce como 300, puesto que 100 repone los salarios en forma del producto, y 200 representan plusvalía (trabajo excedente impago). El producto = 700, del cual 400 representan el valor del capital constante que, sin embargo, ha pasado enteramente al producto y, por tanto, debe ser repuesto.

En el caso de esta relación entre capital variable y plusvalía, se supone que el obrero trabaja ⅓ de la jornada laboral para sí mismo y ⅔ para sus superiores naturales.

De ahí que 100 (capital variable), como indica la línea punteada, se desembolsen en dinero como salarios; con estos 100 (indicados por la línea descendente), el obrero compra el producto de esta clase, es decir, medios de subsistencia por 100. De este modo, el dinero refluye a los capitalistas de la clase I.

La plusvalía de 200 en su forma general = ganancia, la cual, sin embargo, se descompone en ganancia industrial (incluida la comercial), y además en interés, que el capitalista industrial paga en dinero, y renta, que igualmente paga en dinero. Este dinero desembolsado para ganancia industrial, interés y renta refluye (indicado por las líneas descendentes), ya que a cambio de él se compra el producto de la clase I. De ahí que todo el dinero desembolsado por el capitalista industrial dentro de la clase I refluya a él, mientras que 300 del producto, 700, es consumido por los obreros, los empresarios, los hombres acaudalados y los terratenientes. En la clase I, esto deja un excedente de productos (de medios de subsistencia) de 400 y un déficit de capital constante de 400.

Categoría II. Maquinaria y materias primas.

Puesto que el producto bruto de esta categoría, no sólo la parte del producto que repone el capital constante, sino también la que representa el equivalente de salarios y plusvalía, consiste en materias primas y maquinaria, la renta de esta categoría no puede realizarse en su propio producto, sino sólo en el producto de la categoría I. Prescindiendo de la acumulación, como se hace aquí, la categoría I sólo puede, sin embargo, comprar de la categoría II tanto cuanto necesita para la reposición de su capital constante, mientras que la categoría II sólo puede desembolsar en el producto de la categoría I aquella parte de su producto que representa salarios y plusvalía (renta). De ahí que los obreros de la categoría II desembolsen su dinero, = 133⅓, en el producto de la categoría II. Lo mismo ocurre con la plusvalía en la categoría II, la cual, como en I, se descompone en ganancia industrial, interés y renta. De ahí que 400 en dinero fluyan de la categoría II a los capitalistas industriales de la categoría I, quienes, a cambio, transfieren el remanente de su producto, = 400, a los primeros.

Con estas 400 en dinero, la clase I compra a la categoría II lo necesario para reponer su capital constante, = 400, con lo que el dinero desembolsado en salarios y consumo (por los propios capitalistas industriales, los hombres acaudalados y los terratenientes) refluye a dicha categoría II. De ahí que la categoría II retenga 533⅓ de su producto bruto, y con ello reponga su propio capital constante, que se ha consumido.

El movimiento, en parte dentro de la categoría I, en parte entre las categorías I y II, muestra también cómo el dinero refluye a los respectivos capitalistas industriales en ambas categorías, dinero que volverá a pagar salarios, interés y renta.

La categoría III representa la reproducción en su conjunto.

El producto bruto de la categoría II se muestra aquí como el capital constante de la sociedad en su conjunto, y el producto bruto de la categoría I como aquella parte del producto que repone el capital variable (el fondo de salarios) y las rentas de las clases que se reparten la plusvalía entre sí.

He puesto debajo el cuadro de Quesnay y lo explicaré en algunas palabras en mi próxima carta.

Salut.

Tu
K. M.

A propósito. A Edgar Bauer le han dado un puesto en... el Departamento de Prensa prusiano.

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* Véase este volumen, pp. 479-480.- ¥ Primera

´ La Intervención en Polonia, The Free Press, vol. XI, n.º 7, 1 de julio de 1863.

** acto de desesperación

° Arbeiterlesebuch. Discurso de Lassalle en Fráncfort del Meno el 17 y 19 de mayo de 1863.

¹ Esto parece referirse al panfleto [Pi de Cosprons], Mémoire sur l’origine scythocimmérienne de la langue romane, par M. le duc du Roussillon.

°° Véase este volumen, pp. 462-463.- > Esto se refiere presumiblemente a las Notas sobre la cuestión polaca que Gran Bretaña, Francia y Austria enviaron al gobierno ruso el 17 y 18 de junio de 1863.