Itzig * me ha enviado (y quizá también a ti) su discurso en el foro sobre el impuesto indirecto. Contiene algunas cosas buenas pero, cn primer lugar, está escrito en un estilo insoportablemente pretencio- so y locuaz, con los aires cultistas y pomposos más ridículos. Además, es en esencia la compilación de un “discípulo” que se desespera por alardear de “hombre completamente culto” que emprende una investi- gación independiente. De ahí que abunden desatinos históricos y teó- ricos. Un ejemplo bastará (en caso de que no hayas leído la cosa). A

* Lassalle. (Ed.) ,

COHRESPONDENCIA 131

fin de impresionar al jurado y al público, desea exponer una especie de historia retrospectiva de la polémica contra el impuesto, y así se re- monta y trae citas de todas partes: desde Boisguillebert y Vauban has- ta Bodenus, etc. Y aquí se revela el típico discípulo. Omite a los fisiócratas, ignorando evidentemente que todo lo que Adam Smith y otros dijeron sobre el tema era copiado de ellos y que, en general, ellos fueron los héroes de este “problema”. Igualmente, según la costumbre del discípulo, trata los “impuestos indirectos” como “impuestos burgue- ses”, cosa que fueron “en la Edad Media”, pero no al presente (no al menos cuando la burguesía está desarrollada), como podría enterarse por los Sres. R. Gladstone y Cía., de Liverpool. El muy burro no pa- rece saber que la polémica contra la tributación “indirecta” es una de las consignas de los amigos ingleses y norteamericanos de Schulze-D2- litzsch y Cía., y que por ello no puede ser una consigna en contra de ellos, me refiero a los librecambistas. Igual a la de un escolar es tam- bién la forma en que aplica uni sentencia de Ricardo al impuesto territorial prusiano. (Esto es absolutamente erróneo.) ¡Qué emocionan- te cuando comunica al tribunal los descubrimientos a que “él” ha ll.- gado con la “más profunda ciencia y verdad” y tras terribles “horas noc- turnas”!, a saber:

que en la Edad Media dominaba la propiedad de la tierra,

en los tiempos modernos, el capital, y ahora

el “principio del patrimonio del trabajo”, el “trabajo” o “el principio moral del trabajo”. Y el mismo día que comunicaba este descubrimien- to a los Knoten, cl Oberregierungsrat (Consejero Principal de Estado) Engel (sin saber de él) lo descubría a un público más refinado en la Singakademie (Conservatorio). Él y Engel se felicitaron mutuamente “por carta” por sus resultados cientificos “simultáneos”.

El “patrimonio del trabajo” y el “principio moral” son ciertamente logros de Itzig y del Oberregierungsrat.

No he sido capaz de ponerme a escribirle a este tipo desde princi- pios de año. Criticar sus lucubraciones sería para mí una pérdida de tiempo, aparte de que se apropia de cada palabra diciendo que es un “descubrimiento”. Levantarse contra sus plagios sería absurdo, porque no lo privaré de nuestras cosas en la forma en que las ha desarregla- do. Tampoco se ganaría con denunciar su jactancia y su falta de tacto, El tipo haría uso de ello de inmediato.

De modo que no queda sino esperar hasta que estalle su cólera. Entonces tendré una muy buena excusa en el hecho de que él (igual que el Oberregierungsrat Engel? siempre advierte: esto no es “comunis- mo”. Le contestaré, por lo tanto, que sus repetidas aseveraciones me habrían forzado, si yo lo hubiera tomado en cuenta, a mostrar al públi- co: '1) dónde y cómo se copió de nosotros; 2) dónde y cómo nos apar- tamos de su disparate. Por esto, a fin de no perjudicar al “comunismo” v de dañarlo, lo he ignorado por completo.

In2 C. MARX/F. ENGELS

NW Engols le había escrito a Marx el 11 de junio de 1863, diciendo que Lassalle estaba

“trabajando ahora puramente al servicio de Bismarck, y puede sucader algún día, si Monsieur Bismarck se cansa de él, que sca arrojado a la prisión y entre en conocimiento de la ley territorial prusiana, que siempre parece confundir con el Code [Código Na- poleón, la constitución burguesa francesa]. Por lo demás, +s gra- ciose que, después de su aparición en el affaire Vogt, él esté ahora bajo la égida, no sólo del” Augsburger, sino también del Kreuz- Zeitung”.

R. GrabsTONF Y Cía. Robertson Gladstone (1809-1898). Rico comer- ciante de Liverpool, hermano de W. E. Gladstonc, el estadista. y uno de los lideres del grupo “Financial Reformers” de Liverpool, que brega- ba por un impuesto progresivo dirigido en contra de los grandes terra- tenientes. Marx, cn su Crítica del programa de Gotha (1875), señaló que el Partido Socialdemó:rata Alemán, al incluir en su programa la re- clamación de un impuesto progresivo único “como base económica del Estado", estaba pidiendo <xactamente lo mismo que esos “individuos burgueses”. (N. de la ed. inglesa.)