en Manchester  
Londres, martes 24 de marzo de 1863  

24 de marzo de 1863.  

Querido Frederick:  

Sabes que durante un par de semanas una afección ocular me ha impedido casi por completo leer y escribir. De ahí la necesidad de recuperar el tiempo perdido a fuerza de trabajo intenso. Hinc mi silencio.  

Dronke me ha enviado £50.  

Por la carta adjunta del Dr. Kugelmann, que te ruego me devuelvas, verás qué tipos tan confusos son estos «compañeros de partido» alemanes. Mi trabajo de economía no es «oportuno» y, sin embargo, una vez que este volumen se publique, debería seguir trabajando toda la historia para tranquilidad teórica de algunas almas bellas. De qué voy a vivir entretanto con trabajos «inoportunos» es, naturalmente, una cuestión que no se les impone a estos señores ni por un instante.  

La historia con Langiewicz es repugnante. No obstante, confío en que el asunto, aunque sea provisionalmente, no haya terminado aún. De momento he retrasado el trabajo sobre Polonia para ver cómo se desarrollan un poco más los acontecimientos.  

La agudeza política a la que he llegado es ésta: que Vincke y Bismarck representan efectivamente el principio estatal prusiano de manera correcta; que el «Estado» de Prusia (una criatura muy diferente de Alemania) no puede existir sin la Rusia tal como ha sido hasta ahora ni con una Polonia independiente. Toda la historia prusiana conduce a esta conclusión, que los señores Hohenzollern (incluido Federico II) extrajeron hace ya mucho tiempo. Esta conciencia de padres de la patria es muy superior al limitado entendimiento de súbdito de los liberales prusianos. Por tanto, como la existencia de Polonia es necesaria para Alemania e imposible al lado del Estado de Prusia, este Estado de Prusia tiene que ser barrido. O bien la cuestión polaca no es más que una nueva ocasión para demostrar que es imposible imponer los intereses alemanes mientras exista el Estado patrimonial de los Hohenzollern. ¡Abajo la hegemonía rusa sobre Alemania! es enteramente equivalente a ¡fuera, fuera con la prole del viejo sodomita!  

Lo que considero muy importante en la historia americana más reciente es que van a repartir de nuevo patentes de corso. Esto, respecto a Inglaterra, dará al asunto una faz completamente distinta y, bajo circunstancias favorables, podría conducir a una guerra con Inglaterra, de modo que el satisfecho John Bull vería cómo, además de su algodón, le retiraban también el trigo de delante de las narices. Al comienzo de la guerra civil, Seward se había tomado por su cuenta la desfachatez de aceptar provisionalmente las resoluciones del Congreso de París de 1856 como válidas también para América. (Esto salió a relucir al publicarse los despachos sobre el asunto del Trent.) El Congreso de Washington y Lincoln, furiosos por el equipo de piratas sudistas en Liverpool, etc., han puesto fin ahora a esta broma. Esto ha causado gran pánico en la Bolsa de aquí, pero los perros fieles de la prensa acatan naturalmente la consigna y no mencionan el asunto en los periódicos.  

Habrás observado con gusto cómo el viejo perro Pam repite literalmente su juego de 1830-31 (he comparado los discursos) y hace que el Times juegue el mismo juego. Esta vez la cosa va bien hasta ahora: Luis Bonaparte (lo que en 1831 perjudicó a toda Europa con el desdichado Luis Felipe) se mete en un lío y en un dilema muy feo con su propio ejército. Méjico y las genuflexiones en el Moniteur ante el zar (a las que Boustrapha se ve empujado por Pam) podrían bien romperle el cuello. En la angustia de su corazón ha hecho imprimir los despachos que demuestran que su buena voluntad ha fracasado únicamente por culpa de Pam. (El desdichado Luis Felipe, aunque el caso era el mismo, permitió además al insolente Pam jactarse en el Parlamento: “If it were not for the perfidy of the French, and the intervention of Prussia, Poland would still exist.”) Cree influir con ello en la Public Opinion de Inglaterra; ¡como si para ésta no bastara el cuento de Pam de que Bonaparte quiere ir al Rin! ¡Y como si Pam no fabricara él mismo una parte de esa Public Opinion! ¡El miserable Plön-Plön no tuvo el valor de decir que Pam trabaja para Rusia, sino que la malvada Rusia buscaba sembrar la discordia entre Francia e Inglaterra! ¡Aquí reconozco de nuevo enteramente a mi homme du Bas Empire, al miserable que nunca se atreve a perpetrar sus golpes de Estado más allá de las fronteras sin el altísimo permiso europeo! Si el miserable tuviera el valor de decirle claramente la verdad a Pam (aunque sólo fuera con amenazas), podría pasearse tranquilamente hacia el Rin. Pero ahora se ha atado de pies y manos y se ha entregado por completo en manos de Pam, como en su día Luis Felipe. ¡Que le aproveche!  

Las historias de Staleybridge y Ashton muy gratas. Pero por fin les han quitado a los proletarios el «respeto» por los quijadas gruesos y los barrigones. John Potter se ha puesto hoy en ridículo en el Times, el cual, gozando ahora de una impopularidad tan grande, se abalanza sobre ese asno para cazar un penique de popularidad.  

Salud.  
Tu  
KM