en Manchester  
Londres, viernes 13 de febrero de 1863

13 feb. 63.  
Querido Frederick:

Te adjunto varias Urquhartiana. Estos tipos se han distinguido últimamente por una estupidez particular. Así, por ejemplo, su «filosofía» sobre el movimiento en los Estados Unidos.

Te habría escrito antes, pero desde hace unos doce días me estaba estrictamente prohibido leer, escribir y fumar. Tenía una especie de inflamación ocular, unida a afecciones muy desagradables de los nervios craneales. La cosa está ahora en orden hasta el punto de que en este momento me aventuro a escribir por primera vez. En el intervalo me entregué a toda suerte de ensueños psicológicos, acerca de cómo debe sentirse uno al estar ciego o loco.

¿Qué dices del asunto de Polonia? Lo que es seguro es que la *era of revolution* está ahora de nuevo *fairly opened* en Europa. Y el estado general de las cosas es bueno. Pero las gratas *delusions* y el entusiasmo casi infantil con que, antes de febrero de 1848, saludábamos la era de la revolución, se han ido al diablo. Viejos camaradas como Weerth, etc., han desaparecido, otros han desertado o se han maleado, y no se ve todavía, por lo menos, nueva incorporación. Sabemos además ahora qué papel desempeña la estupidez en las revoluciones y cómo es explotada por los canallas. Por lo demás, los entusiastas «prusianos» por «Italia» y «Hungría» se ven ahora en un bonito aprieto. Los «prusianos» no renegarán de su rusismo. Ojalá esta vez la lava ruede de este a oeste y no al revés, con lo que se nos ahorre el «honor» de la iniciativa francesa. La aventura de México es, por lo demás, un remate de lo más clásico para la farsa del *lower Empire*.

Los soldados de Herzen parecen manejarse del modo acostumbrado. Sin embargo, de ello hay que deducir bien poco, ni para las masas de Rusia, ni *even* para el grueso del ejército ruso. Sabemos lo que hicieron las «inteligentes bayonetas» francesas, y también nuestros propios granujas renanos en Berlín en 1848. Pero ahora debes tú *watch* the «Glocke», pues Herzen and Co. tienen ahora la oportunidad de mostrar su honestidad revolucionaria —aun en tanto sea compatible con sus *predilections* eslavas—.

Los urquhartitas probablemente declararán que la insurrección polaca ha sido provocada por el gabinete de Petersburgo como «diversión» contra la *intended invasion* del Cáucaso por Urquhart.

En los Estados Unidos las cosas van condenadamente lentas. Espero que J. Hooker se abra paso a mordiscos.

Ahora, ante todo, escríbeme qué haces ahora en Manchester. El lugar te resultará condenadamente solitario. Sé por experiencia propia cómo el barrio de Sohosquare aún me sobresalta cuando paso por allí casualmente.

Salut  
Tuyo  
KM