en Londres 
Manchester, lunes, 26 de enero de 1863 

Manchester, 26 de enero de 1863. 
Querido Mohr 

Te agradezco tu franqueza. Tú mismo comprendes qué impresión me había causado tu penúltima carta. No se puede convivir tantos años con una mujer sin sentir su muerte de forma terrible. Sentí que con ella enterraba el último pedazo de mi juventud. Cuando recibí tu carta ella aún no estaba enterrada. Te digo que la carta me rondó la cabeza durante una semana, no podía olvidarla. No importa, tu última carta la compensa, y me alegro de no haber perdido, junto con Mary, también a mi más antiguo y mejor amigo.

Ahora, a tus asuntos. Fui hoy mismo a ver a Watts, de quien creía que aún estaba en Londres, y que por lo demás tiene una oficina en Londres, Pall Mall N°. 2. Con él no hay nada que hacer. Su sociedad ya no presta. Me dio otra dirección. El hombre está dispuesto, pero quiere, según las circunstancias, dos o incluso más avalistas para los intereses, la prima y la devolución del préstamo. Desgraciadamente, no podemos prestar ese servicio; ¿a quién podríamos encontrar? En todo caso a Gumpert, pero difícilmente sería aceptado. Para ello, y dado que ambos carecemos de estatus burgués, se requeriría en todo caso un tercero, y además los gastos del préstamo se deducirían por adelantado, de modo que quedaría poco.

Pensé entonces en vender una parte del hilado comprado a especulación y, en lugar de devolver el importe a Ermen (a quien pertenece el dinero), enviártelo a ti. Esto habría sido posible en todo caso, puesto que el asunto no saldría a la luz hasta julio, y para entonces pueden cambiar muchas cosas. Pero no hay posibilidad. El mercado está hoy tan flojo que tendría que vender con pérdidas en lugar de con ganancias, y probablemente esta semana no llegaría a realizarse ninguna venta.

No puedo tomar dinero a préstamo; E[rmen] podría y probablemente me lo rehusaría, y a eso no puedo exponerme. Pedirlo prestado aquí a un tercero, a un usurero, sería darle a E[rmen] el mejor pretexto para desvincularse de su contrato conmigo. Y, a pesar de todo, no puedo contemplar impasible que lleves a cabo tu propósito tal como me lo escribes. Así pues, le he echado mano a las letras al viejo Hill, y he tomado la adjunta letra de £ 700.— a cargo de John Rapp & Co, pagadera el 28 de febrero, y te la he endosado. Creo que no se descubrirá antes de julio, y entonces tendremos otra vez un plazo de gracia. Es una jugada sumamente arriesgada por mi parte, pues ahora caigo seguro en déficit, pero hay que arriesgarse. Te aseguro que no lo habría osado si Charles, que ha hecho una especie de balance general aproximado de los últimos 6 meses, no me hubiera dicho esta tarde que la cosa me resulta favorable en unas £ 30 o 50 más de lo que podía esperar. En estos 6 meses he ganado aproximadamente £ 330 a 350.

Pero ahora tienes que comprender tú mismo que, después de los esfuerzos extraordinarios que he tenido que hacer desde el 30 de junio de 1862, ahora estoy también completamente agotado, y que por tanto, hasta el 30 de junio, salvo quizá pequeñeces, ya no puedes contar en absoluto con remesas por mi parte. Cómo pinten las cosas después del 30 de junio, eso que lo sepa el diablo, pues ahora no se gana nada, ya que el mercado ya no sube.

La letra misma es tan buena como dinero en efectivo. Freiligrath te la descontará con sumo placer; circula muy poco papel mejor. Pero ten la bondad de acusarme recibo enseguida; ahora se roba tanto en el correo, y como tú no estás en el comercio, cualquiera puede hacerse pasar por el Dr. K. M.

Tuyo 
F. E.