I Las £ 10 recibidas correctamente.
29 de octubre de 62.
Querido Engels,

No está bien que nunca tengas tiempo, durante tus holydays, de estar ni un solo día en Londres.

Jennychen está mucho mejor desde los baños, aunque todavía no como debería estar. Desde hace un año, en lugar de aumentar, ha perdido peso.

Lassalle, que está muy enfadado conmigo, me comunica que la cobertura se le envíe personalmente, puesto que no tiene banquero, a su dirección de Berlín, 13 Bellevuestrasse. Este mes tiene un proceso a causa de uno de sus famosos discursos.

Schily ha estado aquí durante 8 días; tiene un aspecto muy miserable y doliente. Su amigo Imandt, en cambio, que también estuvo aquí antes de mi partida para Holanda y Tréveris, ha ensanchado terriblemente. Sobre su vieja espalda parece habérsele formado literalmente una nueva.

En lo que respecta a América, creo que la campaña de Maryland fue decisiva, en la medida en que muestra que incluso en esta parte de los border states, la de sentimientos más sureños, la adhesión a los confederados es débil. Pero toda la lucha gira en torno a los border states. Quien los tiene, tiene el dominio sobre la Unión. Que Lincoln promulgara la proyectada Acta de Emancipación en el momento en que los confederados avanzaban en Kentucky muestra a la vez que ha cesado toda consideración hacia los leales propietarios de esclavos de los border states. La emigración de los esclavistas de Missouri, Kentucky, Tennessee con su hato negro hacia el Sur es ya enorme, y si la lucha se prolonga algo más —lo que es seguro—, el Sur habrá perdido allí todo punto de apoyo. Él comenzó la lucha por los territorios. La guerra misma fue el medio para aniquilar su poder en los border states, los cuales, de todos modos, como el breeding of slaves y el internal slave trade ya no encuentran mercado, iban aflojando diariamente su vínculo con el Sur. Según mi opinión, pues, para el Sur se tratará ya solo de la defensiva. Pero su única posibilidad de éxito residía en la ofensiva. Si se confirma la noticia de que Hooker recibe el mando activo del ejército del Potomac, que McClellan es «retirado» al puesto «teórico» de commander in chief y que Halleck asume el mando supremo en el Oeste, también la conducción de la guerra en Virginia podría adquirir un carácter más enérgico. Además, la estación más favorable || para los confederados ha pasado ya.

Moralmente, el descalabro de la campaña de Maryland fue, sin duda, de la mayor importancia.

En lo que respecta a lo financiero, los Estados Unidos saben por la época de la guerra de independencia, y nosotros sabemos por la experiencia austriaca, hasta dónde se puede llegar con el papel moneda depreciado. El hecho es que los yanquis nunca han exportado más grano a Inglaterra que este año, que la cosecha actual vuelve a estar muy por encima del promedio, y que la balanza comercial no les ha sido nunca más favorable que desde hace 2 años. Tan pronto como el nuevo sistema tributario (por cierto, muy insulso y genuinamente pittisch) entre en vigor, se producirá por fin el reflujo del papel moneda, que hasta ahora solo se ha emitido constantemente. Una ampliación de la emisión de papel en la escala actual se hará así superflua, y se frenará una depreciación ulterior. Lo que hace que incluso la depreciación hasta ahora sea menos peligrosa de lo que fue bajo circunstancias similares en Francia e incluso en Inglaterra es que los yanquis nunca han prohibido dos precios, gold price y paper price. El verdadero mal del asunto se resuelve en una deuda del Estado por la que nunca se ha recibido el equivalente justo, y en una prima para la especulación y el agio.

Cuando los ingleses alardean de que su depreciación nunca pasó del 11 1/2 por ciento (según otros, durante algún tiempo se elevó a más del doble), olvidan gentilmente que ellos no solo continuaron pagando los viejos impuestos, sino que cada año pagaban otros nuevos además de los antiguos, de modo que desde el principio estaba asegurado el reflujo de los billetes de banco, mientras que los yanquis, de hecho, durante año y medio (con excepción de los muy disminuidos derechos de importación) han hecho la guerra sin impuestos, mediante la mera repetición de emisiones de papel. En un proceso semejante, que ahora alcanza su punto de inflexión, la depreciación es, de hecho, todavía relativamente pequeña.

La furia con que los sureños acogen las actas de Lincoln demuestra la importancia de las mismas. Las actas de Lincoln tienen todas el aspecto de alegatos mezquinamente clausulados que un abogado presenta a su colega contrario. Pero ello no impide su contenido histórico, y de hecho me divierte cuando comparo con ello el ropaje con que el francés envuelve lo más insignificante.

Naturalmente, como otros, veo lo repulsivo en la forma del movimiento de los yanquis; pero lo encuentro explicable por la naturaleza de una democracia «burguesa». No obstante, los acontecimientos de allí son de trascendencia mundial, y en toda la historia no hay nada más repugnante que la actitud inglesa al respecto.
Saludos a lupus