en Manchester 
Londres, miércoles, 20 de agosto de 1862 

I Londres, 20 de agosto. 
Querido Engels: 

Con la letra de cambio he tenido una serie de aventuras. 
Primero, Borkheim, que tiene muy buena intención, pero también gusta de fanfarronear y, post festum, se vuelve a destiempo indeciso, me prometió (de su propio bolsillo) que descontaría la letra. Él sabía que el acepto de Lassalle no podría obtenerse hasta dentro de algún tiempo. Luego, sin decirme palabra, la envía por medio de Bruckner (Hermanos) a Berlín, para que la descuenten los susodichos Bruckner. Es posible —y se hace como si hubiera olvidado el punto de partida— que entre tanto le entrara miedo. 

Segundo: El barón Gescheidt, con quien discutí la transacción anteanoche, puesto que se declaró «dispuesto a todo», me escribe hoy desde Wildbad, adonde le avisé: 

«Para aceptar, necesito una contragarantía del propio Engels, en la que se comprometa a ponerme en posesión de la suma de cobertura 8 días antes del vencimiento. ¡Naturalmente, no (!) como si dudara de que escribes por encargo suyo! Sino, simplemente, porque si he de figurar en una letra de cambio a la que yo mismo no puedo hacer frente, debo poseer, cuando menos, para excluir toda circunstancia imprevista y por vida o muerte, el compromiso escrito de aquel que debe y puede procurar la cobertura.» 

Ante esto, he escrito al barón —que está ahora en Zúrich (salido de Wildbad) y de allí, dentro de unos días, se dirige «tal vez» a Italia— una carta muy irónica y le he comunicado que te pediré que me envíes la contragarantía a vuelta de correo; lo que hago por la presente. 

Borkheim me leyó ayer su carta para ti. Me alegrará que le escribas privadamente, diciéndole que procure conseguirme el dinero, ya que, por un lado (como es el caso), me encuentro en peligrosas necesidades, y por otro, el regreso de L. de sus aventuras de viaje se retrasará. 

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(Por lo demás, he escrito a Itzig que, al recibir tu contragarantía, escriba a los hermanos «Meyer» de Berlín, que tienen la letra, que la aceptará a su regreso, si no permanece bastante tiempo en un lugar para que le envíen la letra a la aceptación.) 

Querido muchacho, en verdad, digas lo que digas, es penoso que mis miserias te ocasionen tantas molestias. ¡Si supiera emprender algún negocio! Gris, caro amigo, es toda teoría, y sólo el negocio es verde. Por desgracia, he llegado demasiado tarde a esta comprensión. 

Con las 201 libras que Borkheim me adelantó, he pagado ante todo los impuestos, luego al zapatero que quería demandarme, etc. Con 5 libras he enviado ayer a Ramsgate a mi familia, pues Jennychen no podía permanecer más tiempo aquí. No te podré agradecer bastante que lo hayas hecho posible. Es la niña más admirable y dotada del mundo. Pero aquí sufría doblemente. En primer lugar, por razones físicas. Y, además, la atenazaba la aflicción burguesa. ¡Cuán contento estoy hoy de que mi mujer y los niños se hayan ido y no hayan presenciado la carta de Itzig! | 

I ¿No puedes venir por unos días? En mi crítica he derribado tantas cosas viejas, que quisiera consultar contigo previamente sobre algunos puntos. Escribir sobre esas cosas es aburrido para ti y para mí. 

Un punto sobre el cual tú, como hombre práctico, debes de estar informado, es el siguiente. Supón que la maquinaria con que se abre un negocio cuesta 12 000 libras. Por término medio, se desgasta en 12 años. Si cada año se añade a las mercancías un valor de 1 000 libras, el precio de la máquina queda pagado en 12 años. Hasta aquí, A. Smith y todos sus sucesores. Pero, en realidad, esto es sólo un cálculo medio. La maquinaria que ha de durar 12 años se comporta, aproximadamente, como un caballo que tuviera que vivir o ser útil durante 10 años. Aunque al cabo de 10 años deba ser reemplazado por un caballo nuevo, sería falso decir en la realidad que cada año muere 1/10 de él. El señor Nasmyth observa más bien, en una carta a los inspectores de fábrica, que la maquinaria (por lo menos cierta maquinaria) funciona mejor en el segundo año que en el primero. En todo caso, ¿no hay que reponer in natura 1/12 de la maquinaria cada año durante los 12 años? ¿Qué se hace, pues, de ese fondo que repone anualmente 1/12 de la maquinaria? ¿No es, en realidad, un fondo de acumulación para la ampliación de la reproducción, prescindiendo de toda conversión de ingresos en capital? ¿No explica en parte la existencia de este fondo la muy diferente tasa a la que se acumula el capital en las naciones donde la producción capitalista está desarrollada y existe, por tanto, mucho capital fijo, en contraste con las naciones donde no es el caso? 

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134 Marx an Engels 20 August 1862 

A pesar de las hemorroides, puedes en todo caso responder brevemente a esto. 
En cuanto al plan Rüstow-Lassalle, tu crítica al respecto me interesa por lo de Bucher. 
Salut DKMI 

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