en Manchester 
Londres, sábado, 9 de agosto de 1862 

19 de agosto de 1862. 
Querido Engels, 

Itzig no quiere pagar las 151 libras hasta el 1 de enero. 

Así pues, estoy con Borkheim. Tú debes girar 400 táleros a cargo de Lassalle (naturalmente, no le he dicho nada a B. acerca de L. en lo que toca a las 15 libras que L. tiene que pagar a 5). A 3 meses. Pero luego la cosa habrá de renovarse, pues le dije a Borkheim que el asunto no es pagadero hasta el 1 de enero. (Porque ése es el plazo de Lassalle.) 

Lo principal, pues, es que le envíes a Borkheim la letra de cambio. 

En cuanto a la teoría de la renta, naturalmente tengo que esperar primero tu carta. Mas, para simplificar el «debate», como diría Heinrich Bürgers, lo siguiente: 

I) Lo único que tengo que demostrar teóricamente es la posibilidad de la renta absoluta, sin violar la ley del valor. Éste es el punto en torno al cual ha girado la disputa teórica desde los fisiócratas hasta hoy. Ricardo niega esa posibilidad; yo la afirmo. Afirmo al mismo tiempo que su negación se basa en un dogma teóricamente falso, heredado de A. Smith: la supuesta identidad entre los precios de costo y los valores de las mercancías. Además, que allí donde Ric. ilustra la cosa con ejemplos, presupone siempre estados en los que, o bien no existe producción capitalista, o bien (de hecho o legalmente) no existe propiedad del suelo. Pero de lo que justamente se trata es de investigar la ley cuando estas cosas existen. |

I II) En lo que concierne a la existencia de la renta absoluta del suelo, sería ésa una cuestión que en cada país debería resolverse estadísticamente. Pero la importancia de la solución meramente teórica se desprende de que desde hace 35 años los estadísticos y los prácticos afirman, en general, la renta absoluta del suelo, mientras que los teóricos (ricardianos) tratan de demostrar su inexistencia mediante abstracciones muy violentas y teóricamente endebles. Hasta ahora he hallado siempre que, en todas esas disputas, son los teóricos quienes no tienen razón. 

III) Demuestro que, aun suponiendo la existencia de la renta absoluta del suelo, de ningún modo se sigue de ello que, en toda circunstancia, la tierra peor cultivada o la peor mina paguen una renta, sino que es muy posible que tengan que vender sus productos a su valor de mercado, pero por debajo de su valor individual. Ric., para demostrar lo contrario, supone siempre —lo cual es teóricamente falso— que, bajo todas las condiciones del mercado, la mercancía producida en las condiciones más desfavorables determina el valor de mercado. Ya replicaste tú acertadamente a esto en los Deutsch-Französische Jahrbücher. 

Esto como añadido sobre la renta. |

I En lo que concierne a Brockhaus, Lassalle promete hacer todo lo posible, y yo lo creo, puesto que ha declarado solemnemente que él no puede publicar ni empezar a trabajar en su magnum opus sobre economía política —expresiones que en él son, en efecto, idénticas— hasta que mi escrito haya aparecido. 

Salud 
Tuyo 
K. M. 

Borkheim observa, a posteriori: 

Debes girar los 400 táleros sobre Lassalle a 3 meses y, 14 días antes del vencimiento, renovarlos hasta el 1 de enero de 1863. Borkheim se encargará, si tú no puedes hacerlo parcialmente, de que L. reciba el dinero en el primer vencimiento. 

En cuanto a la Evening Post, me sería grato que me redactases una carta, pues el inglés coloquial lo escribo muy mal. |