Querido Mohr:

Si te hice el cálculo de mis gastos, no fue en absoluto con la intención de hacerte perder el gusto por seguir «oprimiendo», como tú lo llamas. Al contrario, creo que también en adelante nos ayudaremos mutuamente donde sea posible, siendo para la causa del todo indiferente cuál de nosotros es en este momento el «opresor» y cuál el «oprimido», pues los papeles pueden muy bien volver a cambiar. El único motivo de toda la exposición era demostrarte la imposibilidad de reunir por el momento más de las 10 libras.

¿Has tomado ya las 15 libras de Lassalle como efectivo contante, o cómo hay que entender eso de «hasta enero»? ¿Acaso no quiere pagar hasta entonces? En cuanto a letras de cambio, puedo librar a tres, si es posible cuatro meses fecha, por mi parte 40 o 45 libras, o sea unos 260 a 300 táleros, si Borkheim quiere hacerlas efectivas. También puedo enviarte otras 10 libras en efectivo si dejo que Borkheim espere hasta septiembre el dinero que le debo por el vino. Eso daría 10 de mi parte, 45 por la letra, 15 de Lassalle, suma 70 libras. Con eso me quedaría entonces completamente agotado por bastante tiempo, pero eso no importaría nada si tú con eso salieras del apuro y Jennychen pudiera ir a la costa.

Como Borkheim tiene que pagar continuamente dinero en el continente —y sabe que tengo que cubrir la letra en cualquier circunstancia si no quiero arruinar aquí mi posición—, puedes ir a verlo muy tranquilo y preguntarle si le conviene hacer de intermediario en el asunto. Puedes decirle que en la actual mala temporada del algodón estoy obligado a sacar de la firma el menor dinero posible, y que por eso prefiero recurrir a este método. No tienes que tenerle en este asunto ni mucho menos reparo que yo, así que ve enseguida y arregla la cosa, para que yo pueda girar inmediatamente contra el señor barón.

Lupus llegó el lunes, aquejado de gripe y reumatismo, que lo tuvieron en Londres un día en cama, el único que estuvo allí; en cuanto mejoró un poco, vino enseguida. Ésta es la razón por la que no estuvo en tu casa. Ahora está mejor, pero en cuanto a dinero también está completamente seco, y por eso vino enseguida a verme por las 10 libras.

Por lo demás, tienes que dar de nuevo un golpe financiero, pues de lo contrario no veo en absoluto cómo vamos a cubrir el déficit de la Tribune. Los otros periódicos de Nueva York no están tampoco en situación de reemplazar la Tribune ni siquiera medianamente; pero intentarlo en una ocasión oportuna no dañaría, siempre podría sacarse algo. El libro, con 30 pliegos, rendiría en el mejor de los casos unas 70 libras; pero ¿cómo anda lo de Brockhaus? ¿Has hablado algo con L. al respecto? ¿Y cuánto tardará aún? — Con la Allg. Mil. Ztg he vuelto a entablar contacto y veré cómo marcha, pero allí el máximo es un artículo cada 6 semanas. ¿Puedes conseguirme, por medio de tu Mussures o de otro modo, una colaboración para asuntos militares en algún periódico inglés de Londres? Pero todo esto son cosas secundarias, y si no inventamos el arte de cagar oro, difícilmente quedará otra cosa que le saques algo a tus parientes de una manera u otra. Reflexiona sobre ello.

Sobre los planes de guerra de Lassalle y tu teoría de la renta, a propósito de la cual la existencia de la renta «absoluta» no me resulta en absoluto clara —pues eso tendrías que demostrarlo primero—, en estos días. Tengo unas almorranas terribles y no puedo estar más tiempo sentado.

Saluda a la family,

Tu
F. E.