en Londres
Manchester, miércoles, 4 de junio de 1862

I Mehr 4 junio 1862.

Querido Mohr:

Espero que hayas recibido el giro postal de £2 que envié el viernes pasado a la oficina de correos de Kentish Town.

Por fin, por la carta de Anneke sabemos que Halleck tenía el 26 de abril algo más de 100 000 hombres y 300 cañones, incl. a Pope y Mitchell, y que esperaba la llegada de Curtis y Sigel con más refuerzos. Hasta el 29 de abril, el estado del ejército parece haber sido en conjunto pasable; A. no habla de enfermedades. Por consiguiente, considero las habladurías sobre enfermedades puro invento. Por lo demás, hay que decir que Stanton y Halleck entienden el arte de sembrar la desconfianza en la prensa y en el público; en verdad, es bastante fácil tener en cada ejército un corresponsal al que el general le diga lo que ha de escribir, para que el público reciba al menos alguna noticia. — Así pues, la gran batalla se librará probablemente en cuanto lleguen Sigel y Curtis. El cálculo de Spence de que se necesitarían 120 000 hombres para mantener en orden los Border States es ridículo; en Kentucky no parece haber casi ningún hombre (salvo quizá campamentos de instrucción de reclutas cerca de Louisville, con los que sin embargo se formará probablemente el cuerpo de Sigel), y en Nashville, según Anneke, no había más que convalecientes, etc.; por lo demás, fuera de los ejércitos de Halleck y McClellan, en los Border States no hay sino a Frémont (que, según parece, carece aún de todo ejército), a Banks (que debe de ser muy débil) y a McDowell, que, con todo, cuentan como pertenecientes al ejército activo. En cambio, Spence yerra por otro lado: 1.º) es seguro que en este momento los ejércitos federales no suman en total 500 000 hombres; 2.º) ciertamente tienen más de 90 000 hombres repartidos por la costa. Mi cálculo es más o menos el siguiente:

En la costa: 100 000 h. En Washington: 30 000 h.
Banks y Frémont: 30 000 " McDowell: 30 000 "
Sigel y Curtis: 30 000 " Halleck: 100 000 "
McClellan: 80 000 " Total, 400 000 h. en campaña,

a los que se añaden unos 60 000 reclutas, convalecientes y pequeños destacamentos que pueden estar distribuidos en Missouri, en ambas orillas del bajo Ohio y del Tennessee, y en parte en las ciudades del Nordeste. Suma total: 460 000 hombres. Me confirma en ello la nueva leva de 50 000 hombres, a la que probablemente seguirá muy pronto una segunda de igual fuerza; parece que se quiere mantener el ejército en la fuerza normal de 500 000 hombres.

Fue el mayor desatino de Stanton, y pura fanfarronería, suspender el reclutamiento. Eso ha perjudicado materialmente mucho y ha ocasionado toda la pérdida de tiempo ante Corinth y Richmond; y moralmente, esta revocación actual perjudica todavía mucho más, aparte de que ahora será mucho más difícil conseguir reclutas. Gente suficiente la hay, por lo demás; a consecuencia de la inmigración, los estados del Norte deben de tener, por lo menos, de un 3 a un 4% más de su población en la edad de 20 a 35 años que cualquier otro país.

Por lo demás, en sus cartas el señor Anneke se presenta como el viejo cascarrabias, criticón y sabelotodo que no juzga al ejército según las circunstancias, ni según el adversario, sino según los viejos ejércitos europeos acuartelados, y aun a éstos no como son, sino como deberían ser. ¡El muy bruto debería acordarse de la confusión que él mismo habrá vivido tantas veces en las maniobras prusianas!

La comedia en Berlín se está poniendo muy divertida. El ministerio asegura a la Cámara su liberalismo, y la Cámara al rey su realismo. ¡Abrazaos y que esto termine! Por lo demás, es indudable que constituye un progreso el que esa gente se enrede tan limpiamente y tan rápido en la intriga parlamentaria; sin embargo, el conflicto ya llegará. Es muy gracioso, además, que de toda la historia de Hesse electoral no saliera nada hasta que el elector insultó personalmente al hermoso Guillermo, y entonces resultó menos que nada.

¿Qué tal Jennychen?

Saluda cordialmente a tu mujer e hijos. Adjunto te devuelvo el asunto de Eichhoff.

Tuyo,
F. E.