en Berlín  
Londres, lunes, 28 de abril de 1862  

28 de abril de 1862.  
9, Grafton Terrace, Maitland Park,  
Haverstock Hill. Londres.  

Querido Lassalle,  

Old Boy, te enfadarás conmigo terriblemente, con razón, pero al mismo tiempo con la mayor injusticia. He ido posponiendo de día en día el escribirte, porque cada día esperaba haber regulado mis circunstancias lo suficiente como para poder pagarte al menos la deuda de £ 10 y, además, escribirte con el alma tranquila. En lugar de ello, la situación ha empeorado día a día. La *Tribune*, con la que había vuelto a engancharme, aunque reducido a 1/3 de mis ingresos, ha suprimido finalmente a todos sus colaboradores extranjeros. Me encuentro, pues, completamente en el vacío. No voy a cantarte ninguna letanía de ningún tipo; el que no me haya convertido en un vagabundo es un milagro. Sólo menciono esta porquería para no tener que soportar, además de mi restante desgracia, el ser desconocido por tu parte.  

Las informaciones sobre J. Ph. Becker contenidas en tu última carta son completamente falsas. Es decir, no conoces al hombre más que de oídas. Es uno de los más nobles revolucionarios alemanes desde 1830, un hombre al que no se puede reprochar nada, salvo un entusiasmo que no tiene en cuenta las circunstancias. En lo que respecta a sus vínculos con los italianos, tengo en mi poder papeles, depositados por un amigo íntimo de Orsini, que no dejan lugar a dudas, digan lo que digan los italianos e incluso Garibaldi. En cuanto a su relación con Türr —a quien yo denuncié ya antes de 1859 aquí, en la *Free Press*— se reduce a esto: Becker hizo a Türr teniente en la campaña de Baden. De ahí que subsista aún una especie de relación de camaradería. Si Becker hubiera querido aprovechar esa conexión y aceptar las ofertas que Türr le hizo en París en presencia de un amigo mío de aquí, no llevaría, a sus 60 años, la vida de mártir que realmente lleva. Conozco con toda exactitud la fuente de donde B. recibe muy escasos apoyos económicos. Son personas exclusivamente de nuestro círculo más estrecho. Con una parte de los italianos se ha enemistado, en efecto, porque, con su fuerte sentimiento teutónico, rechazó ciertos planes bienintencionados. Es realmente indignante que hombres como Becker sean calumniados tan vilmente.  

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En cuanto a mi libro, no estará terminado antes de dos meses. Durante el último año, para no morirme de hambre, he tenido que hacer el más vil trabajo de artesanía y, a menudo, durante meses enteros no he podido escribir ni una línea sobre la «cosa». A ello se agrega mi particularidad de que, cuando al cabo de 4 semanas veo algo que he dado por terminado, lo encuentro insuficiente y vuelvo a reelaborarlo por completo. En cualquier caso, el escrito no pierde nada con ello y, por lo demás, el público alemán está ocupado año tras año con asuntos incomparablemente más importantes.  

A propósito de tu escrito, que naturalmente he leído ahora por entero y algunos capítulos repetidas veces, me llama la atención que no pareces haber leído a Vico, la «nueva ciencia». No es que hubieras encontrado allí algo para tu propósito concreto, pero sí como concepción filosófica del espíritu del derecho romano, en contraposición a los filisteos del derecho. Apenas podrás abrirte paso a través del original, pues no sólo está en italiano, || sino escrito en un muy intrincado dialecto napolitano. En cambio, te recomiendo la traducción francesa: «La Science Nouvelle etc. traduite par l’auteur de l’essai sur la formation du dogme catholique. Paris, Charpentier, Editeur. 1844.» Para abrirte el apetito, sólo cito las siguientes frases:  

«L’ancien droit romain a été un poème sérieux, et l’ancienne jurisprudence a été une poésie sévère dans laquelle se trouvent renfermés les premiers efforts de la métaphysique légale.»  
«l’ancienne jurisprudence était très poétique, puisqu’elle supposait vrais les faits qui ne l’étaient pas, et qu’elle refusait d’admettre comme vrais les faits qui l’étaient en effet; qu’elle considérait les vivans comme morts, et les morts comme vivans dans leurs heritages.»  
«Les Latins nommerent heri les héros; d’ot vint le mot hereditas … l’héritier … représente, vis-a-vis de l’héritage, le père de famille defunt.»  

Vico contiene en germen a Wolf (*Homero*), a Niebuhr (*Historia de los reyes de Roma*), los fundamentos de la lingüística comparada (aunque de manera fantástica) y aún un montón de genialidad. Sus escritos propiamente jurídicos no he podido conseguirlos hasta ahora.  

En las circunstancias en que ahora me hallo (y desde hace casi un año), sólo poco a poco podré llegar a la crítica de tu libro. En cambio, me agradaría, no por mí, sino por mi mujer, que, antes de que yo te entregue el equivalente, anunciaras en Brockhaus la primera parte de la economía.  

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La clase media inglesa (y la aristocracia) nunca se ha puesto en ridículo de manera más desvergonzada que en la gran lucha que se desarrolla al otro lado del Atlántico. En cambio, la clase obrera inglesa, que es la que más sufre bajo la guerra civil, nunca se ha mostrado más heroica ni más noble. Tanto más de admirar cuando se conocen, como yo, todos los medios que se han puesto en movimiento aquí y en Manchester para soliviantarla a una manifestación. El único gran órgano que aún les queda, el *Reynolds’s Newspaper* de ese perro canalla, ha sido comprado por los sudistas, así como los más destacados de sus conferenciantes. *But all in vain!*  

El libro de Varnhagen me ha interesado mucho y comprendo cuán oportuno resultó. Te ruego expresamente que hagas llegar a Ludmilla mis cumplidos por ello. Pero, a pesar de todo, Varnhagen no ha subido por ello en mi estima. Lo encuentro superficial, insulso, mezquino, y me explico su aversión al consejero de legación Kölle por el hecho de que se asustó ante su doble.  

Devuélveme la carta adjunta del regicida Simon Bernard. ¿Crees que puedo meterme en ese asunto? No lo creo.  

A la condesa mis mejores saludos. Pronto recibirá carta especial mía. Espero que nunca se haya dejado perturbar por pequeñeces tales como el no escribir y que está segura de mi constante adhesión y admiración por ella.  

DKM|  

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