en Mánchester  
Londres, sábado, 28 de septiembre de 1861  

128 Sept. 61.  

Dear Frederick,  

Nuestra pequeñita ha tenido ictericia desde mi regreso. Su estado ya no era satisfactorio desde hacía tiempo. Desde ayer ha desaparecido el color amarillo de los ojos y se han presentado todos los signos de restablecimiento.  

He enviado esta semana y la antepasada sendos artículos a la Tribune. Dentro de dos semanas se verá (mientras tanto continúo con un artículo por semana) si la cosa puede seguir así.  

Según veo por el corresponsal de The Times de ayer, la Wiener Presse ha hecho finalmente un giro contra Schmerling, y así tal vez sea ahora posible entablar relaciones con el periódico.  

El número de las «Stimmen der Zeit» de Kolatschek, que llegará a Londres el próximo lunes (Kolatschek se lo ha escrito a Borkheim), trae un suplemento especial sobre «Herr Vogt».  

Muchas gracias por los «Manchester Guardians» (me son especialmente útiles ahora) y por la publicación de la British Association.  

A principios de esta semana llegó aquí —en uniforme de oficial garibaldino, recomendado por Schily— un joven oficial de nombre E. Oßwald. Antes era teniente prusiano, se alistó como voluntario con Garibaldi y fue ascendido a teniente bajo Medici. Tras la disolución del ejército garibaldino, fue a París, donde, para salir adelante, entró como obrero en una fábrica. Ahora está aquí para ir a América y tomar parte en la lucha. Lo que necesita son los gastos de transporte. De aquí sale semanalmente un velero hacia Nueva York; el pasaje cuesta sólo 6 libras esterlinas; Borkheim está dispuesto a poner 5 libras por él y un par de conocidos. En las 6 libras no están incluidos los alimentos. Se trataría, pues, de reunir en Mánchester por medio de algunos filisteos liberales (Borchardt, etc.) una pequeña suma, en parte para sacar el dinero del pasaje.  

Borkheim se dirigió en primer lugar a Kinkel para sacar de los fondos revolucionarios los medios de viaje para Oßwald. Pero Gottfried dijo: quod non. (Desde Zúrich le había sido posible a Borkheim procurar de esa manera a Anneke los gastos de viaje a América.) La legación americana tampoco da ni un cuarto. Oßwald me parece un joven excelente, y del todo modesto. Una vez en Nueva York, mi recomendación a Dana le será muy útil. Pero la cosa habría de ponerse en marcha rápidamente, pues la estancia en Londres no pasa de ser faux frais de production.  

Oßwald dice que Türr tampoco vale militarmente un comino. Un puro intrigante. Fueron sobre todo recomendaciones de un italiano amigo de Garibaldi, con quien Türr había estado antes, pero especialmente su papel de «representative of Hungary», por el cual G. lo retuvo. Allí donde lo empleó de alguna manera con independencia militar, parece haber quedado descontento de él. También Rüstow, según dice, tuvo muy poca o ninguna participación en el asunto. Oficialmente tenía el cargo de «historiógrafo» de la guerra. De Garibaldi dice O. que es esencialmente un jefe guerrillero, pero que con un ejército mayor y en un terreno más extenso no sabe desenvolverse. Sus consejeros estratégicos serían Cosenz y Medici.  

¿Cuándo te vas a Alemania?  

Un cordial saludo de toda la familia. Saludos a Lupus, Gumpert, etc.  

Tuyo  
K.M.  

He visto el número de muestra de la «Berliner Reform» de Meyen. Pura mierda, o más bien, sucia mierda.  

A propósito. Acabo de recibir una carta de mi sobrina, según la cual August Philips en Ámsterdam aún no ha recibido lo de Lassalle. ¿Quieres mirar si ha sido enviado desde alguna oficina?