en Manchester  
Londres, lunes, 1 de julio de 1861  

I 1 julio. 1861.  
Querido Frederic,  

Me alegró mucho ver aquí a Lupus, y a toda la family. A pesar de su gota, el viejo parecía casi juvenil. Entregó enseguida tu carta y las £2, que el taxgatherer recibió al instante. Esperaba esta mañana algún supply de Alemania, pero no ha llegado nada aún. Como por ahora estoy todavía sin revenue y sin embargo «in a continual course of consumption» (con lo cual algunos economistas explican el «Profit», que no derivan de los costos de producción, sino de los costos de consumo), todo suministro de Manchester me resulta muy grato.  

Escríbeme, por favor, en seguida qué piensas de los movimientos (militares) en Virginia. Las torpezas de los oficiales de milicia —el brigadier general Peirce, que de oficio es un «sastre» del estado de Massachusetts— se repetirán naturalmente a menudo en ambos bandos. ¿Está Washington aún amenazado? ¿Crees que la posición de los sureños en Manassas Junction es ofensiva? ¿O esos tipos no están más bien en retirada? En Missouri la derrota de los sureños parece decidida, y allí aparece ahora también el terrible «colonel Boernstein». De una carta privada a Weber se desprende que el «colonel Willich» está al frente de un cuerpo de Cincinnati. Parece que aún no ha entrado en campaña.  

Del estudio más detenido de este asunto americano he sacado en consecuencia que el conflicto entre el Sur y el Norte —después de que éste se hubiera degradado a lo largo de 50 años cediendo una concesión tras otra— finalmente (dejando a un lado las nuevas e insolentes exigencias de la «chivalry») ha llegado a estallar por el peso que el extraordinario desarrollo de los Estados del Noroeste arrojó en la balanza. Esta población, rica en mezcla de elementos frescos alemanes e ingleses y compuesta además principalmente por selfworking farmers, no era, naturalmente, tan fácil de amedrentar como los gentlemen de Wall Street y los cuáqueros de Boston. Según el último censo (1860), ha crecido de 1850 a 1860 en un 67 por ciento y ascendía en 1860 a 7.870.869, mientras que la población libre total de los estados esclavistas secesionados, según el mismo censo, era de unos 5 millones. Estos Estados del Noroeste aportaron tanto el grueso del Partido Republicano como al presidente en 1860. Y fue precisamente esta parte del Norte la que primero se pronunció decididamente contra todo reconocimiento de la independencia de una Confederación del Sur. Naturalmente, no pueden abandonar la parte baja del Misisipí y su desembocadura en manos de Estados extranjeros. Fue también esta población del Norte la que en el asunto de Kansas (del que propiamente data la guerra actual) se fue a las manos con los Border Ruffians.  

Un examen más detenido de la historia del movimiento de secesión demuestra que la secesión, la Constitución (Montgomery), el Congreso, etc., todo son usurpaciones. En ninguna parte dejaron que el pueblo votara en masa. Sobre esta «usurpación» —en la que no se trata sólo de la secesión del Norte, sino de la consolidación y agudización de la oligarquía de los 300.000 señores de esclavos del Sur frente a los 5 millones de blancos— aparecieron en su momento en los periódicos del Sur artículos muy característicos.  

Y ahora, a la gran política: Kinkel y la Unión Nacional en Londres. Recordarás que el sábado anterior, hace 8 días, Heintzmann había aplazado la sesión (y lo había anunciado en el Hermann) porque Juch había sido enviado a Coburgo para mover un placitum patrum. Al mismo tiempo, el gran Heintzmann había convocado una sesión extraordinaria para el martes para celebrar la batalla de Waterloo, etc.  

Pero el astuto Gottfried, junto con Zerffi, enviaron circulares secretas a su gente (véase el último Hermann) para una sesión el sábado. Gottfried y su gente, que tenían ahora el campo libre, celebraron en efecto su sesión a espaldas de los otros. Gottfried (como uno de los vicepresidentes de la N.V.) presidió y Zerffi (como miembro del comité de la misma N.V.) ofició de secretario. Se sobreentiende que en esta sesión se tomaron resoluciones gratas a Gottfried y a Zerffi en relación con la historia de McDonald, etc. Pues bien, el martes siguiente, Heintzmann hizo leer el acta de la última sesión en la que había presidido, y fingió no saber que Gottfried y compañía habían celebrado una sesión en el ínterin. Los presentes, Gottfried y Zerffi, tampoco solicitaron la lectura del acta correspondiente ni hicieron en absoluto referencia alguna a la sesión que ellos mismos habían organizado. En cambio, Gottfried escribió al día siguiente a Juch pidiéndole que imprimiera en el Hermann el acta de la sesión de Gottfried que le adjuntaba en la carta. Incluso se refirió amenazadoramente a un acuerdo que había pactado con Juch al cederle el Hermann. Este último, sin embargo, dijo «quod non». (Véase el último Hermann.) Anteayer, el escándalo debió de salir a relucir en la sesión de la N.V. en el Hotel de Seyd. Aunque todavía no he recibido ningún informe al respecto.  

Ahí tienes una muestra del «maquiavelismo de Gottfried el Grande».  

Verás además en el último Hermann, sesión de la N.V., cómo Blind —tan lleno de pequeñas intrigas como un perro de pulgas— ha engatusado a «Dralle» para obtener un voto de agradecimiento como salvador de Schleswig-Holstein. Esto, sin embargo, fue frustrado por Heintzmann, quien ni siquiera dejó que se votara la moción de Dralle. El mismo sumo Blind, a través de un intermediario, preguntó a Weber y a otros si debía «actuar como orador» en el mitin organizado en honor de la insurrección de junio por la Asociación Comunista Alemana y las asociaciones francesas conjuntamente. Pero recibió por respuesta: si quería recibir golpes, sí.  

A propósito de la obra de Lassalle:  

Lupus me ha regalado su ejemplar con la siguiente disposición: que tú se lo envíes a mi primo, a la dirección: «A. Philips, abogado. Keizersgracht by de Westermarkt. L.L. 267. Ámsterdam». Naturalmente, debes raspar la dedicatoria de L. a Lupus. Mi primo se interesa por la jurisprudencia teórica.  

Tú mismo —para hacerte una idea— tanto de lo que es de mal gusto como de lo que es bueno en el libro de L., lee entretanto el prólogo del tomo I y del tomo II la sección XLI, que empieza en la p. 517.  

Salut  

KM.