en Londres  
Manchester, miércoles, 12 de junio de 1861  
(Fragmento)  

Manchester, 12 de junio de 1861.  
Querido Mohr,  

desgraciadamente no he reunido periódicos sobre la guerra americana, y además muchos lugares no se encuentran en el mapa. Lo principal es lo siguiente:  

El Sur se había armado en secreto desde hacía años, sobre todo desde la agitación electoral presidencial, y mediante la traición de los ministros de Buchanan recibió aún en el último momento dinero y armas en masa. Hasta el 4 de marzo, por tanto, el Norte quedó completamente paralizado. Incluso hasta la caída de Sumter, Lincoln no hizo nada o no pudo hacer nada más que concentrar un poco más y poner en condiciones a los pocos regimientos de línea (en total 18 000 hombres, en su mayoría dispersos en el Oeste contra los indios). Por fin, después del ataque a Sumter, el Norte estaba lo bastante excitado para hacer callar todas las tormentas opositoras y hacer posible de ese modo una enérgica acción militar. Se habían llamado a filas 75 000 hombres, que quizá estén ahora sobre las armas; pero parece haberse ofrecido un número diez veces mayor, y puede que haya hasta 100 000 hombres sobre las armas, aunque ni mucho menos concentrados. Se espera diariamente una nueva leva de Lincoln, que requerirá menos tiempo, pues ahora todo está mejor preparado. Los 75 000 hombres, o más bien la parte de ellos que se encuentra en los alrededores de Washington, en la orilla del Ohio frente a Kentucky y en San Luis (Misuri) (sin contar, pues, las reservas de Ohio y Pensilvania), han bastado por el momento para restablecer el equilibrio entre las fuerzas del Norte y del Sur en la línea del Potomac, e incluso para permitir momentáneamente la ofensiva del Norte a corta distancia.  

El primer objetivo tanto del Sur como del Norte era Washington. La ofensiva del Sur hacia allí fue con mucho demasiado débil; al parecer, la fuerza principal ya no era lo bastante fuerte más allá de Richmond para dar un golpe oportuno. Lo único que se consiguió fue enviar una columna móvil a Harper’s Ferry, en el Potomac, aguas arriba de Washington. Esta posición es excelente para una ofensiva contra el Norte (Maryland y Pensilvania), se halla en la confluencia del Shenandoah, un río importante, con el Potomac, es de gran fortaleza táctica y domina por completo ambos ríos. El arsenal federal parece haber sido situado allí no sin intención por un gobierno que preveía y favorecía una futura secesión. La ocupación de Harper’s Ferry interrumpe el dominio de la línea del Potomac por las tropas de la Unión en un punto vulnerable, y da a las tropas del Sur, para el caso de que avancen en masa hasta esta línea, inmediatamente el dominio completo de ambas orillas.  

De la defensa de Washington por el Norte dependía la suerte de Maryland y Delaware; separados del Sur, ocupados por tropas de la Unión, cayeron inmediatamente en manos de la Unión. Segundo éxito del Norte.  

La reconquista de Misuri por los alemanes de San Luis fue el tercer éxito, y de enorme importancia, ya que la posesión de San Luis cierra el Misisipí. Hasta qué punto la neutralidad de Kentucky favorece al Norte o al Sur, probablemente dependerá de circunstancias y acontecimientos. En cualquier caso, por ahora restringe el teatro de la guerra al territorio situado más al este.  

Resultado: Después de todos los preparativos del Sur, no ha conseguido otra cosa sino que el Norte, con sólo un mes de preparación, le ha arrebatado ya la capital del país y tres Estados esclavistas, y un cuarto Estado esclavista no se atreve a secesionarse; que la ofensiva sureña en el Potomac ha sido detenida y el Norte ha avanzado ya más allá de este río, hasta ahora sin encontrar resistencia. Por cada hombre más que pueda presentar aún el Sur, el Norte presentará tres o cuatro. Los Estados secesionados tienen cerca de 7 ½ millones de habitantes, de los cuales más de 3 millones son esclavos; hay que deducir al menos 1 millón de blancos para la vigilancia de los esclavos, de modo que apenas quedan 2 ½ millones como masa de población disponible para la guerra. Si de éstos se llama al 10 % —lo más que jamás se haya llamado a filas para una defensiva—, resultan como máximo 250 000 hombres. Pero seguramente no se reúne ni esa cantidad. Suiza, con una población aproximadamente igual —algo más de 2 millones—, tiene unos 160 000 milicianos sobre el papel. Por el contrario, el Norte, contando sólo los Estados libres, cuenta con cerca de 20 millones, todos disponibles, salvo quizá California, Utah y los territorios más occidentales. Digamos 17 millones de población disponible, y no tomemos el 10 % de ellos, sino sólo la tercera parte, el 3 ½ % como disponible para una guerra ofensiva: eso da más de 500 000 hombres, más que suficientes para aplastar al Sur, incluso en el caso del máximo esfuerzo. En cuanto a la relación hombre por hombre, no hay duda de que los hombres del Norte son muy superiores física y moralmente a los del Sur. La afición a la pelea del sureño está considerablemente mezclada con un asesinato alevoso y cobarde. Todos van armados, pero sólo para poder acuchillar a su adversario antes de que éste espere el ataque. Éste es el promedio.