en Berlín
Londres, martes, 11 de junio de 1861

11 de junio de 1861.
Querido Lassalle,

Ten la bondad de entregar la carta adjunta a la señora condesa.

Tu libro, que llegó aquí hace unos días (envié de inmediato los respectivos ejemplares a Manchester), lo he recibido con el mayor agradecimiento. Lo he empezado por el final, a saber, por la historia pelasga, y luego el derecho sucesorio por el principio, en el cual he avanzado hasta la página 215. Es, en todo sentido, una obra considerable. Sin embargo, crítica, juicio y todo lo de ese género solo podré tenerlos después de leerla por entero. Solo de pasada: la adopción es la forma principal en la India. El derecho inglés ha seguido un camino exactamente inverso al francés. La absoluta libertad de testar (en virtud de la cual ningún inglés ni yanqui está obligado a dejar un solo cuarto de penique a su familia) data de la revolución burguesa de 1688 y se ha ido desarrollando en la misma medida en que se desarrollaba en Inglaterra la riqueza “burguesa”. De modo que parece, pues, que la absoluta libertad de testar, el testar en general, prescindiendo por completo de su específico origen romano, etc., es una ilusión que, también en la sociedad burguesa, ha de tener una raíz independiente de la mitología, etc.

Por desgracia he recibido carta de Alemania según la cual el 101 solo podrá enviársete a finales de este mes. Hasta entonces confío en tu habilidad diplomática. Sabes que fui desagradablemente sorprendido por el hecho de que mi señor tío pagara las letras giradas a cargo mío, pero aplazara la suma adicional estipulada para algunos meses más tarde. Y, sin embargo, no pude menos que reírme de ello, pues el giro es tan auténticamente holandés.

Aunque —o aun cuando— no obtenga yo el indigenato, sigue siendo dudoso si para el invierno, con mi pasaporte, no iré con la family a Berlín como “forastero”.

Salut
DKMI