en Manchester  
Londres, jueves, 6 de diciembre de 1860  

|6 de diciembre de 1860.  
Querido Frederick,  

Muchísimas gracias por las £ 2. La oficina más cercana es la de giros postales de Camden Town.  

En cuanto a la falta de resúmenes, tienes toda la razón. Originariamente figuraban, pero los suprimí cuando vi que la cosa iba creciéndome mucho entre manos. Pues, impreso en la forma habitual, el asunto ocuparía un volumen muy grueso. Por lo demás, verás que en el capítulo XI «Un proceso» todo el asunto personal le ha sido inculcado al filisteo de tal modo que no podrá olvidarlo en toda su vida.  

En lo que concierne a Monsieur Édouard Simon, ese perro te había llamado en su sucio artículo (traduciendo maliciosamente el «Spitzel» de Techow) «le mouchard toujours affairé». Y a raíz de eso me propuse hacer un escarmiento con el mozalbete, pues las injurias contra tu persona me irritan más que las dirigidas contra mí.  

Por lo demás —by the by— en cuanto lupus se haya abierto paso, me alegrará que él mismo me escriba unas líneas. El principal entretenimiento de mi mujer consiste ahora en las cartas sobre el asunto. En conjunto, la cosa avanza bien, aunque lentamente.  

El señor filisteo Freiligrath, el «hocico westfaliano resfriado», me escribió ayer, entre otras cosas, lo siguiente:  

«Tu libro (no lo llames, por lo que más quieras, folleto) me lo ha enviado Petsch. ¡Muchísimas gracias! Por lo que he leído hasta ahora, lo encuentro, tal como esperaba: lleno de *esprit* y de malicia. El detalle es tan abundante que casi dificulta la visión de conjunto. Me dispensarás de entrar en el asunto mismo. Sigo lamentando toda la querella, y me mantengo apartado de ella como antes.»  

¿Qué dices de estas dos últimas frases? El muy cerdo, que ya conocía antes las mentiras de Vogt y las infamias de Blind, y ahora las tiene negro sobre blanco, no quiere (y conste que yo no se lo he pedido en absoluto) «entrar en el asunto mismo». Y «se mantiene» «apartado de toda la querella como antes». Ahora me parece que aún no ha leído todo el asunto, pues entonces verá dónde está él. El secreto de su intimidad con Blind (con Vogt-Fazy lo une naturalmente el negocio) me es ahora conocido. A saber, F. había hecho imprimir, con motivo de la fiesta de Schiller, 20.000 ejemplares de su poema, lo que costó de 40 a 60 libras esterlinas. Con ello quería hacer un negocio. Pero no vendió ni 40. Como la especulación fracasó así, tratábase, pues, de endosarle los costos al Comité de Schiller, como Petsch lo llama acertadamente. Para eso, Blind era una herramienta de servilismos. De ahí la «reciprocidad de favores» del hocico westfaliano resfriado.  

En la fe de erratas encontrarás la errata que tú señalaste. Originariamente, la fe de erratas era tres veces mayor. Pero como eso queda mal, la hemos reducido. Toda la culpa es de Hirschfeld, un calzonazos que no tiene ningún dominio sobre su cajista.  

Petsch ya no le da nada a imprimir.  
Salud  
Tuyo  
KM  

Si se te pasa por la cabeza algo sobre lo que escribir un folleto militar de 1 a 3 pliegos, le vendría muy bien a Petsch, que ahora quiere abrirse camino como «editor‑librero». Es un tipo muy simpático.