5 Dec.
Querido Engels:

Muchas gracias por el artículo.

Mi mujer va muy bien, y creo que el vino le ayuda más que todas las medicinas. Sólo por la noche la inquietud, el insomnio y también algo de delirio son aún muy molestos.

Si hasta el sábado me entregas otro artículo, quizá fechado en Berlín sobre mi proceso? Cuando me resulta incómodo escribir leaders, pongo como fecha Berlín, París, etc. Esa correspondencia sale más fácil.

¿Nada que decir sobre la guerra de China? ¿O sobre los armamentos del ejército de Bonaparte, etc.?

En este momento no tengo absolutamente ninguna «idea» sobre nada, pero sí un «asqueroso» dolor de cabeza.

Los niños —pobres diablillos— viven todavía en el exilio. Les he enviado un par de botellas de vino como consuelo. La pequeña me vio pasar anteayer por delante de la casa de Liebknecht y me gritó desde la ventana: ¡Hallou old boy!

A propósito. En cuanto Freiligrath oyó hablar de la enfermedad (no sé, naturalmente, de cuál) de mi mujer, me escribió, naturalmente, una carta «conmovida». Pero cuando le envié «Herr Vogt» — naturalmente (ya ves cuántas ideas tengo, pues la palabra «naturalmente» se cuela 3 veces en 3 líneas) con dedicatoria amistosa, y él tenía que escribirme sobre something else, olvidó dedicar una sílaba al escrito o acusarme recibo del mismo. Para disimularlo, puso al pie de su carta: «In aller Eile». Creo que varios pasajes le han puesto negro de rabia. Por un lado, su «indiscreción» respecto a Vogt. Pero, sobre todo, Fazy. En primavera quería mudarse a Ginebra. Cabe preguntarse si la revelación de la porquería de Fazy no le estorbará el camino.

Blind, que ya encargó un ejemplar el jueves a Petsch, no lo recibió hasta ayer. En Londres, el asunto no se distribuyó antes, para que Mr. Alberts, de la Embajada prusiana, no avisara a Berlín antes de que llegase allí mi paquete. Naturalmente, en Londres se hará mucha guasa sobre la manera «indigna» de mis ataques. Ayer, Lause-Trübner ha encargado 12 ejemplares.

Salut
DKMI