en Manchester
Londres, viernes, 23 de noviembre de 1860

23 Nov. 1860.
Querido Frederick,

Muchas gracias por las £10 y por el artículo sobre la Navy (famoso artículo).

En lo que concierne a la enfermedad de mi mujer, la situación es, en cierto sentido, mejor, y en otro, peor de lo que yo sabía. Allen, en efecto, me había ocultado su verdadera naturaleza hasta que el carácter de la enfermedad estuvo decidido. Ayer eso ya no fue posible. Lo que tiene mi mujer es viruela, y muy maligna, aunque ha sido vacunada dos veces. (No digas esto a nadie excepto a Lupus.) Por eso Allen sacó también inmediatamente a los niños de casa. Es una enfermedad espantosa. Si Lehnchen se contagiara, la enviaré inmediatamente al hospital. Yo mismo he hecho las veces de enfermero (las principales) hasta ahora. Pero como eso me agota demasiado, hoy mismo, al llegar las £10, he contratado a una enfermera. Mi mujer se encontraba desde hace muchas semanas en un estado nervioso extraordinario, ya que hemos tenido muchas tribulaciones, y por eso tenía más predisposición a contraer el veneno en un ómnibus, tienda o algo similar.

Escribir artículos está casi fuera de cuestión para mí. La única ocupación con la que puedo mantener la necesaria quietud de ánimo es la matemática. En las últimas semanas he escrito a la Tribune de omnibus rebus, principalmente sobre el Congreso de Varsovia, el estado de Polonia, Italia, Francia y el mercado monetario. De China, nada aún.

¿Has recibido el Kolatscheck?

El médico ha permitido a mi mujer vino de Burdeos en pequeñas dosis, ya que está extraordinariamente débil. La noche de hoy ha sido terrible y yo, en verdad, en este momento también me siento enfermo.

El diablo sabrá qué mala suerte tenemos.

He colocado a los pobres niños en casa de los Liebknecht, que viven muy cerca de mí, y a quienes envío a diario los víveres. No quisieron entrar en el internado a causa de los ritos religiosos.

Salud.
Tuyo K. M.