en Berlín

Londres, martes 23 de octubre de 1860

23 de octubre de 1860.

Querido Lassalle:

Disculparásme si te escribo sólo unas líneas. Aparte de mi ocupación habitual, ahora mismo me veo literalmente atropellado por pliegos de pruebas.

Me obligarías en extremo si me enviases el dinero que puedas a principios de noviembre, pues he librado al impresor (en realidad, a los impresores en Londres hay que pagarles semanalmente) una letra a mi cargo que vence a principios de noviembre.

Hoy he recibido la desestimación definitiva del Tribunal Supremo, cuyo tenor es el siguiente: «Su queja del 23 de agosto del año en curso contra el auto de la Sala de lo Criminal del Real Tribunal de Cámara en la causa por injurias del Dr. K. Marx contra el redactor de la *National-Zeitung*, Dr. Zabel, de 11 de julio del corriente año, examinados los autos correspondientes, se rechaza por infundada. Pues el Real Tribunal de Cámara no ha hallado en los dos artículos de fondo de la *National-Zeitung* en cuestión ni una ofensa objetiva al honor del querellante, ni ha admitido que hubiera mediado intención de injuriar a este último; por lo cual se ha denegado justificadamente la apertura de la querella por injurias interpuesta. Ahora bien, si objetivamente existe una ofensa al honor y si ha mediado la intención de injuriar son constataciones esencialmente de hecho que sólo pueden ser impugnadas mediante queja ante el Real Tribunal Supremo cuando la apreciación del juez de apelación repose en este punto en un error de derecho. Sin embargo, tal error no se desprende del presente caso. Las costas, etcétera.»

¿Qué tal la salud? La mía sigue muy precaria.

Salut. Tuyo,
K. Marx