en Manchester  
Londres, martes, 2 de octubre de 1860

2 de oct. de 1860.  
Querido Engels,

No debes de haber recibido una carta mía, pues te escribí que mi family se había ido a la seaside por 8 días.

Por lo que toca a las páginas Danasch, una de tus páginas grandes (p. ej., en artillería) ocupaba una Danasch.

La carta de Siebel me ha producido precisamente la impresión contraria que a ti, a saber, la de su desamparo. Meissner se halla, a través de los «Estudios democráticos», directamente en el campo enemigo. Además, de su conversación privada con Siebel se desprende que esperaba una reseña «digna» y que considera a Vogt un gran hombre. O. Wigand es enemigo personal mío y, hace años, a mi ofrecimiento de cederle el 18 Brumario (incluso gratis), me respondió con una carta grosera. Oelbermann en Bonn es una pura ilusión. Conozco el meridiano de Bonn. En general, la obra es apenas publicable en Alemania (sobre todo porque Siebel no tiene conexión librera alguna en Leipzig) según el estilo que se ha enraizado durante los 10 años de reacción. ¡Y ahora, encima, hacer peregrinar el manuscrito de uno a otro, con lo que todo se iría de la lengua, sin que por ello —o solo tras largas andanzas— llegara a buen recaudo! Naturalmente, yo preferiría Cotta, Brockhaus o incluso Campe al señor Petsch; pero en las circunstancias antedichas lo considero aún como un windfall. Borkheim, que es muy buen hombre de negocios, tiene mucha confianza en Petsch. Por último, nuestras últimas experiencias en Alemania no fueron nada alentadoras.

La impresión en Hirschfeld avanzará más rápido esta semana. Todavía tenía entre manos toda clase de cosas que debían ser despachadas. Ya pensaré sobre el título. La circunstancia de que Dä-Dä desconcertará al filisteo me agrada y encaja en mi system of mockery and contempt. Sin embargo, antes (el título es lo último que se imprime) consultaré aún detalladamente con mi conciencia crítica.

El contenido es el siguiente: I) La banda de azufre. II) Los de Bürstenheim. III) Cosas de policía. || 1) Confesión propia. 2) El día de la revolución en Murten. 3) Cherval. 4) El proceso de los comunistas en Colonia. 5) Fiesta central obrera de Lausana. 6) Miscelánea. IV) Carta de Techow. V) Regente imperial y conde palatino. VI) Vogt y la Neue Rheinische Zeitung. VII) La campaña de Augsburgo. VIII) Los «Estudios» de Vogt. IX) Agencia. X) Patronos y compinches. XI) Proceso contra la Nationalzeitung. XII) Apéndices.

Ya que ahora no tienes tiempo para artículos, escríbeme en privado, cada vez que ocurra algo militar en Italia, muy brevemente los puntos principales. Luego yo mismo apaño lo necesario.

J. Ph. Becker quiere ir a Nápoles (Schily le acompañará.) ¡Quiere fundar allí un cuerpo franco alemán! (¡!!!)

Estoy completamente sin blanca. Si puedes enviarme unas cuantas libras para esta semana, very welcome.

Salut  
Tu K. M.

La desvergüenza del Times (de ayer), al decir que Garibaldi inspiró «confianza» tanto tiempo «cuanto se le podía creer agente de las intenciones secretas de Napoleón III», sobrepasa todo límite. El clown Edwin James, despavorido, se ha largado hasta Londres, adonde llegó anteayer. Kossuth ha dirigido a Garibaldi, en la Opinion Nationale plonplonista, una carta redactada en sentido y por encargo bonapartistas.

Tu artículo sobre el rifle ha recorrido toda la prensa londinense; también ha sido comentado en el Observer ministerial. Esto causó sensación.