en París 
Londres, lunes, 9 de abril de 1860 

| 9 April, 1860. 
9, Grafton Terrace, Maitlandpark, 
Haverstock Hill, London. N. W. 

Amigo Becker, 

Ante todo, mi más cordial agradecimiento por su carta, sus comunicaciones verbales a Siebel y el envío de la correspondencia. El ataque del sieur Vogt sería —prescindiendo de todo lo demás— ya por la sola razón de haberme puesto en relación más estrecha con el veterano de nuestra revolución y emigración, un suceso afortunado para mí. Por lo demás, no comparto el asombro filisteo ante la consecuencia de su vida. Hasta ahora he constatado siempre que todas las naturalezas verdaderamente capaces —menciono sólo al viejo Levasseur, a Cobbett, Robert Owen, Lelewel, el general Mellinet—, una vez que emprendieron la vía revolucionaria, extrajeron siempre nuevas fuerzas precisamente de las derrotas y se volvieron tanto más decididas cuanto más tiempo navegaron en la corriente de la historia. 

La causa inmediata de mi escrito —aparte del deseo de testimoniarle personalmente mi agradecimiento— es el encargo que me ha dado mi viejo amigo J. Weydemeyer de reclutar corresponsales en Europa para el «Die Stimme des Volkes». Este es, en efecto, un periódico fundado ahora en Chicago por la liga de trabajadores americana, cuya dirección central se ha trasladado de Nueva York a Chicago. Es un diario y puede alcanzar tanto mayor importancia cuanto que Chicago se está encumbrando cada vez más como metrópoli del Noroeste. Le adjunto el encabezamiento del programa. 

Las condiciones son estas: tendría usted que escribir una vez por semana. Honorarios: 2 dólares por carta. Esto haría, por trimestre, alrededor de 5 libras esterlinas o 125 francos. El honorario es pequeño, como no es posible otra cosa en un periódico obrero. Por otra parte, el carácter de mi amigo Weydemeyer responde de la puntualidad en el pago, lo que por lo demás no suele ser el caso en los periódicos germano-americanos. Si acepta usted la invitación, podría empezar la próxima semana, pero avisándome antes. 

Recibí por correo el paquete con la muy valiosa correspondencia un día antes de la llegada de S. a Londres. Lo mandaré encuadernar y lo tendré siempre listo a su disposición. Contiene un documento de una columna rebelada contra Willich, que resulta extraordinariamente característico para el Don Quijote. 

Sería muy grato —y muy importante para mi folleto— que usted, que tan bien conoce a Fazy, me hiciera llegar un breve esbozo de sus manejos y trapisondas desde el golpe de Estado, junto con un retrato en miniatura del carácter de ese hombre. No veo a Vogt sino como el fámulus de F., a quien vi una vez en París (1843) y a quien, como antiguo colaborador del «National» (periódico en el que los mejores eran malos), calibré desde un principio correctamente. 

El pequeño escrito de Lommel es divertido y contiene más de una revelación útil sobre 1847/48. Sólo que no puedo coincidir con la manera, muy diminutiva, en que se imagina las fuentes del año revolucionario. Quizá, sin embargo, la estrechez de su punto de vista sea precisamente lo que le capacite para describir de manera viva y recoger con acierto el terreno que conocía personalmente. 

Sus dos pequeños poemas sobre Leibniz y «Alles Wurst» me han gustado extraordinariamente y || sería bueno que los adjuntara (en caso de que acepte usted mi propuesta) a la primera carta a Weydemeyer. La dirección de W. es esta: 

J. Weydemeyer, care of Chicago Arbeiterverein, Box 1345, Chicago. 
Ill. U. States. (Lo de Ill. es Illinois). 

Saludo y apretón de manos 
Su más devoto 
K. Marx