en Berlín  
Manchester, lunes, 20 de febrero de 1860  

] 6 Thorncl. Grove Oxf. Road  
Manchester 20 Febr 1860  

Querido Lassalle  

Muchas gracias por el envío del mamarracho de Vogt. Más abajo hablo de ello.  

Como Duncker quizá le haya dicho, le he ofrecido una especie de continuación de *Po y Rin*, que ha aceptado con la reserva de «reparos de principio». Aunque ya me resulta bastante nuevo que el editor deba responder de los principios sostenidos en un escrito y no el autor, me he esforzado en vano por averiguar qué puede querer decir con eso. D. no pretenderá que su editorial sea una mera amplificación de la *Volkszeitung*, que, por lo demás, no llego a ver aquí. Por fin se me ha ocurrido que D. tenga quizá viento de que en la cuestión italiana opino de otro modo que usted, y que haga esta reserva por una consideración excesivamente delicada hacia su folleto. Estoy convencido de que, si éste fuera el caso, bastaría con que yo se lo hiciera notar para que usted tranquilizara a D. al respecto. Conociendo su objetividad, sé que consideraría usted un insulto que alguien le supusiera capaz de desear, siquiera remotamente, la supresión de un escrito || por el mero hecho de que éste se oponga a su opinión en semejante cuestión. He tenido, en verdad, que reflexionar largo tiempo antes de decidirme a mencionarle este punto, por temor a que usted me lo tomara a mal, a saber, que yo presupusiera incluso en otros la posibilidad de tales insinuaciones. Mas, como no sé explicarme de otro modo los reparos de D., no me queda más remedio.  

Despachar a Vogt es una pura broma. Este viejo refrito, que ya dejamos liquidado hace 8 años (cosa que el pequeño filisteo ginebrino ignora en su rincón apartado), lo disolveremos de tal modo que no quedará más que la pestilencia que Vogt le sopló y que le pertenece. Por lo demás, las declaraciones de Blind, Biscamp y sobre todo de Lupus ya han comprometido de tal modo al individuo  

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155. Engels a Ferdinand Lassalle - 20 de febrero de 1860  

que, si esto sigue así, a nosotros verdaderamente no nos quedará nada por hacer. A ello se suma ahora la declaración de Schaible sobre el origen de la hoja volante «Zur Warnung», que anula todo el proceso de Augsburgo, y que obligará por fin a Vogt, si quiere aportar una prueba negativa, a hacerlo en Londres. Con este motivo hemos tenido que || revolver de nuevo todos nuestros archivos; en ellos tenemos la historia completa de toda la banda democrática, y podemos aniquilar a cualquiera de ellos. Este ignorante de Vogt con su carta de Techow (que para colmo ha robado) y su mezquino chismorreo de rincón ginebrino —que se imagina que nosotros los demás somos tan ignorantes, tan vulgares y tan cobardes como él—. Va a asombrarse.  

Amistosamente  

Suyo  
Engels.  

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