en Londres
Manchester, martes, 31 de enero de 1860

I Manchester, 31 de enero de 1860

Querido Mohr:

Pienso escribir mañana a Ephraim Gescheit; esta misiva diplomática no debe enviarse sin haberla meditado. Desde hace unos días me ronda por la cabeza una especie de continuación de *Po y el Rin*,
*Saboya, Niza y el Rin*; tengo el firme propósito de hacer que le ofrezcan la cosa a Duncker; no pasará de 2 pliegos de extensión, y ofrecería un buen pretexto para reanudar el contacto con Ephraim. En cualquier caso, escribiré la cosa durante los próximos 8 días y enviaré de inmediato el manuscrito a Berlín. Salvo un par de historias sobre las campañas de la Revolución Francesa en Niza y Saboya, no hay nada que preparar previamente, de modo que se hará rápido.

Que al señor Vogt hay que ajustarle debidamente las cuentas se sobreentiende, pero es difícil decir algo antes de que sepamos lo que el tipo ha hecho imprimir. En todo caso, Fischel es tan utilizable como cualquier otro, si realmente tiene contactos. El judaíto Braun también comprenderá ahora que tu declaración y todo el escándalo entre Vogt y la *A.A.Z.* tiene un significado muy distinto del que el filisteo berlinés se imaginó al principio. Tal como están las cosas, tenemos que mantener abiertos todos estos contactos, y la *conspiración de silencio* y demás intrigas, ante las cuales por el momento hay que hacer la vista gorda, nos desligan después de toda obligación tan pronto como resulte necesario romper por razones realmente políticas en un momento de decisión. |

I En cuanto a las posibilidades de nuevos escándalos, soy enteramente de tu opinión. Pero creo que, para mantenernos en pie ante el público a pesar de Vogt y consortes, es necesario que actuemos de manera científica. Organizar la prensa de la emigración es algo para lo que nos falta el dinero; y hemos visto más de una vez que un periódico de la emigración, o los folletos alemanes impresos en Londres, sólo logran imponerse a un público (en Alemania) cuando se puede mantener la cosa en marcha por lo menos durante un año. Actuar de manera directamente política y polémica en la propia Alemania en el sentido de nuestro partido es

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absolutamente imposible. Así pues, ¿qué queda? O callarse la boca, o hacer esfuerzos que sólo llegan a ser conocidos por la emigración y los alemanes de América, pero en ninguna parte de Alemania, o bien continuar del modo en que tú, en tu primer cuaderno, y yo en *Po y el Rin*, hemos empezado. Esto último lo considero, por ahora, lo principal, y si esto sucede, que Vogt chille cuanto quiera, y pronto volveremos a tener suficiente *footing* como para poder hacer públicas aquí y allá en la prensa alemana las necesarias declaraciones personales (*whenever required*). La pronta aparición de tu segundo cuaderno es, con mucho, lo más importante, y espero que no te dejes apartar de seguir trabajando en él por la historia vogtiana. Sé por una vez algo menos escrupuloso con tus propias cosas; lo que haces sigue siendo demasiado bueno para ese público piojoso. Que la cosa se escriba y aparezca || es lo principal; las debilidades que a ti te llaman la atención, esos burros no las descubren de todos modos; y si sobrevienen tiempos agitados, ¿qué ganas con que todo el asunto se interrumpa antes de que acabes siquiera con el capital en general? Conozco muy bien las demás perturbaciones que se interponen, pero sé también que el principal retraso reside siempre en tus propios escrúpulos. Al fin y al cabo, es mejor que la cosa aparezca a que, por semejantes reparos, no aparezca en absoluto.

El señor Orges ha hecho pública una declaración puramente personal, por la que uno se entera de quién es este pájaro. Originariamente, teniente prusiano de artillería en Berlín, en la escuela de guerra de 1845 a 1848, estudiaba y se doctoraba al mismo tiempo; en 1848, en marzo, se dio de baja (su solicitud de licencia está fechada el 19 de marzo de 1848) y marchó a la artillería de Schleswig-Holstein; en 1850, a un barco mercante donde “sirvió” y dio la vuelta al mundo; en 1851, a la exposición de Londres, sobre la que informó para la *A.A.Z.*; entonces andaba junto con Schimmelpfennig, Willich, Techow, etc., y más tarde se hizo cargo del departamento militar de la *A.A.Z.*. El tipo es, en todo caso, quien más material tiene en el periódico, y lo ha vuelto a poner en auge. Los artículos de fondo que yo atribuía a Heilbronner son todos suyos. Aun así, acabaré con él sin mayores problemas.

La invitación de Knoten me viene de perlas. Pero espero que, naturalmente, no te comprometas a nada más; conocemos este terreno demasiado bien y, por fortuna, vives lejos.

Muchos saludos.
Tuyo
F. E.

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Los prusianos han intentado embargar mis bienes en casa de mi viejo por valor de 1005 táleros, 20 chelines y 6 peniques, por ser yo desertor de la Landwehr. Mi viejo les ha dicho que no tiene en sus manos ningún patrimonio mío, con lo que se han tranquilizado. El 18 de febrero seré condenado. |

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