en Manchester 
Londres, como muy pronto el miércoles 11 de enero de 1860 

/ A este «Reiff» jamás lo recibí en mi casa, porque el sujeto era
sospechoso y más que sospechoso, a causa de su comportamiento en el
proceso de los comunistas. El «gordo || rimador», en cambio, lo había tomado bajo
su protección, y se lo había encomendado encarecidamente a Liebknecht.
Desde entonces, el sujeto vivió a costa de Liebknecht, Lappländer, Leßner,
Schroder, etc., y de otros pobres diablos, y se hizo incluso recaudar
fondos en la asociación obrera, etc.

La precedente carta de Freiligrath es todo lo que he sabido del teutón desde
la gran retirada. Qué ridícula es de nuevo esta carta.
Qué grotesca la grandeur bajo la cual se esconde la conciencia de perro de aguas meado. F. parece creer que los signos de exclamación
ayudan a que la prosa levante el vuelo. «El partido» debe «comparecer». ¿Para qué? Para la
«lujuria» de Wilhelm Joseph Reiff —«esa inmundicia», como comenta el amigo
Beta—. Qué exigencia desmesurada. Por lo demás, sea dicho de paso. La «Asociación
de Hombres Alemanes», fundada por un cajista equívoco llamado
Zinn, ha nombrado «ciudadanos de honor» al príncipe Alberto, a Gottfried Kinkel, a K. Blind y a F. Freiligrath.
El querusco, naturalmente, ha aceptado el diploma.

Para el próximo lunes debo hacer un nuevo pago por cuotas de 11 libras en
el tribunal del condado de Marylebone. Al mismo tiempo, recibo del
tribunal del condado de Westminster (a instancias de un panadero) el papelucho adjunto,
que tienes que devolverme. Lo que preveía comienza a cumplirse.
Cuando uno de los filisteos ha encontrado el camino al tribunal del condado,
lo encuentra también el otro. Si esto sigue así, en verdad no sé
cómo voy a poder mantenerme más tiempo en la posición. Las continuas perturbaciones
son tan fatales porque me impiden absolutamente avanzar en mi trabajo.

La nota del Darmstädter Militairzeitung es muy welcome. Tú,
con el nuevo folleto, has asegurado tu posición como crítico militar en
Alemania. En la próxima ocasión publicas una cosa

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91. Marx a Engels - como muy pronto el 11 de enero de 1860

con tu nombre, y escribes debajo: autor de Po y
Rin. Nuestros perros de enemigos irán viendo que nos
imponemos al público sin pedirle permiso a él, o a sus Betas.

A mi juicio, lo más grande que ahora ocurre en el mundo es,
por un lado, el movimiento esclavista americano, inaugurado por la muerte de Brown; por
otro, el movimiento de los esclavos en Rusia. Habrás visto que
la nobleza en Rusia se ha lanzado directamente a la agitación constitucional,
y que dos o tres personas de las principales familias ya han ido a parar a Siberia.
Al mismo tiempo, Alejandro se ha echado encima a los campesinos, al
declarar literalmente en el último manifiesto que «the communistic principle»
debe cesar con la emancipación. Así se ha abierto el movimiento «social» en
Occidente y en Oriente. Esto, junto con el inminente
derrumbe || en Europa central, será grandioso.

Acabo de ver en la Tribune que en Missouri ha estallado una nueva insurrección de esclavos,
naturalmente sofocada. Pero ya se ha dado la señal.
Si la cosa se pone seria dentro de un tiempo, ¿qué será entonces de Manchester?

Leonhard Horner ha dimitido de su puesto. Su último y breve
informe está lleno de irónica amargura. ¿No puedes averiguar
si los fabricantes de hilados de Manchester tuvieron algo que ver con esta dimisión?

De los Factory Inspector's Reports (de «1855»-«1859, primer semestre»)
se desprende que la industria en Inglaterra se ha desarrollado fabulosamente desde 1850.
El estado de salud de los trabajadores (adults) ha
mejorado, desde tu «Lage d. arbeitenden Klasse» (que he releído aquí en el
Museum); en cambio, el de los niños (mortalidad)
ha empeorado.

Salud
Tuyo
K M

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