en Mánchester 
Londres, martes 13 de diciembre de 1859 

9, Grafton Terrace, Maitland Park, 
Haverstock Hill. 

Querido Engels, 

Muchísimas gracias por las 5 libras. Puedes imaginarte lo oportunas que llegaron, pues mi mujer tiene que efectuar dentro de pocos días un pago aplazado para un individuo en el county court. Ayer intenté un último golpe de familia, que tal vez tenga éxito. Entonces existiría la posibilidad de volver a respirar. 

En Rusia el movimiento avanza más que en todo el resto de Europa. De un lado, la asamblea constitucional de la nobleza contra el emperador, y la de los campesinos contra la nobleza. Por fin también Alejandro ha descubierto que los polacos no quieren saber nada de disolverse en la nacionalidad eslava rusa y ha tronado muy fuerte. Los extraordinarios éxitos de la diplomacia rusa en los últimos 15 años, y en particular desde 1849, han quedado más que contrarrestados. En la próxima revolución, haga el favor Rusia de hacer la revolución al mismo tiempo. 

¿Has leído el angustioso documento de Bonaparte a los prefectos, en el cual exige que se le enumeren, con pelos y señales, entre otros, todos los orleanistas respetables, legitimistas, republicanos, socialistas, y muy en particular los bonapartistas “de confianza”? 

Por la nota adjunta verás que ese piojoso de Juch, propietario del Herrmann, se dirige ahora a mí en el asunto Stieber. Los piojosos esos habían suprimido en el Herrmann todo lo referente a nuestro proceso en las denuncias de Eichhoff contra Stieber, y sólo se habló de pasada del “pequeño e insignificante partido”. Le leeré bien la cartilla a este piojoso bribón, pero naturalmente haré todo lo que esté en mi mano para perjudicar al perro de Stieber. Por lo demás, Eichhoff no fue más que un instrumento en todas estas revelaciones sobre Stieber. El asunto partió del exconsejero de policía Duncker, de Berlín, cuyo alejamiento en 1848 había conseguido Stieber sobre todo con sus ladridos desde el campo democrático. Desde entonces, Duncker vigilaba a Stieber paso a paso mediante su policía privada, hasta que por fin creyó llegado el momento oportuno para darle una patada. Eichhoff, el asno, fue tan estúpido de dejar ver las orejas de burro en su última correspondencia berlinesa en el Herrmann, en la que remató sus denuncias contra Stieber... ¿con qué? Con la solicitud de la restitutio in integrum del virtuoso consejero de policía Duncker. 

Nada más que bribones y asnos, todos estos sujetos a los que Freiligrath no les toma a mal que se permitan “arbitrariedades con su nombre”. 

De todas formas, espero verte aquí por unos días. 
Saludos a Lupus. 
Salud 
Tuyo 
KM 

Jennychen ha destinado para ti una madona de Rafael que ha calcado, y 2 soldados franceses heridos para Lupulus.