en Londres
Manchester, lunes, 28 de noviembre de 1859

128 Nov 1859

Querido Mohr:

Que no te escribiera la semana pasada tuvo su razón en que le entregué a Lupus todos los papeles y no los recibí de vuelta hasta varios días después, porque en el intervalo siempre me lo perdí. L. es, como yo, de la opinión de que la conducta de Freiligrath apenas permite ya más trato de partido con él, pero que tú tienes toda la razón, por simples consideraciones de partido, prescindiendo de tus relaciones personales, en evitar por ahora toda ruptura con él s’il y a moyen — sería un triunfo para Kinkel y Cía., que se apresurarían a pregonar a bombo y platillo y a explotar. Pero al débil asno no se le olvidará esto. La declaración de F. en la A.A.Z., si su relación con Fazy le obligaba en absoluto a explicar algo, tendría que haberla acordado contigo; en todo caso habría salido de ello algo distinto a esa cosa ridícula que hizo imprimir en la A.A.Z. Parece tener un ansia loca de amnistía, dado que se cierra de tal modo a toda participación con el pueblo. Pero el haberse relacionado personalmente con el señor Bettziech, haberlo recibido en su casa, eso Lupus no se lo perdonará nunca, él que en aquel entonces, en el asunto del «how do you do», fue con F. a casa de B. Esto es también una bajeza de lo más directa.

Tal como están ahora las cosas, es ciertamente dudoso que se pueda seguir mucho tiempo sin una ruptura abierta con F.; la comezón literaria se le hace cada vez más fuerte, y Madame no dejará de echarle en cara día y noche que el señor Beta, Kinkel y compañía por lo menos lo alaban ante el público, mientras que de nosotros no recibe, ni siquiera en privado, más que un módico reconocimiento, y que nunca puede contar con que nosotros lo hagamos «conocido por su fama». Sin embargo, F. sabe demasiado bien que, si bien K. y Cía. le son útiles para tiempos de paz, para momentos de guerra no es nada sin nosotros y no puede nunca aliarse contra nosotros sin correr toda suerte de riesgos desagradables. Creo que se guardará de ir demasiado lejos y que al final lo dejará a prueba de nuestra paciencia.

Tu declaración en la A.A.Z. pondrá al señor Blind en una situación muy embarazosa. Cómo conseguirá salir de su mendaz posición con embustes sin desprestigiarse, no alcanzo a verlo todavía.

Tu mujer tiene que padecer ciertamente mucho con estas bribonadas. Pero también esta porquería pasará, y espero que pronto. Dentro de unas semanas, al señor F. se lo podrá volver a dejar de lado, abandonado a su propio chismorreo. Pero ahora, adiós por hoy; me voy a casa y envío un artículo sobre el movimiento del rifle. Por el correo nocturno. En todo caso serán varios.

Saludos cordiales a tu mujer y a las muchachas.

Tuyo
F. E.