en Manchester 
Londres, sábado, 26 de noviembre de 1859 

126 Nov. '59. 
9, Graftonterrace, Maitlandpark, 
Haverstockhill, Londres. 

Querido Engels, 

El lunes te envié una carta detallada sobre las riñas callejeras de aquí. El martes te envié la Gartenlaube y el artículo de Beta. Esperaba ahora a diario una carta tuya, pues tus cartas, en tales affairs, son lo único que mantiene los drooping spirits de mi mujer. Semejante basura es sencillamente ridícula cuando, por lo demás, se vive de manera tolerable. Pero en mis circumstances they weigh heavily upon the family. 

Recibes hoy, pues: 

1) Una carta de Lassalle a mí. La declaración que envié a la Volkszeitung es la misma que apareció en el núm. 325 de la A.A. Z. (Otra, de dos columnas, sobre mi relación con la democracia vulgar, etc., ha aparecido en el núm. 139 de la Hamburger Reform. He aprovechado la ocasión para nombrarte a ti como autor de «Po u. Rhein», lo cual esa misma democracia vulgar oculta tenazmente). Por la carta de L. ves que él, que in point of fact toca la misma trompeta que Vogt, no quiere en modo alguno que el público berlinés se entere de mi contraposición a Vogt y a su propaganda. 

Por la misma carta ves que por fin quiere ponerse a redactar su «Economía nacional», pero, astutamente, espera aún 3 meses hasta tener en la mano mi segundo cuaderno. Los motivos por los cuales incluso de este lado «amigo» se hace todo para no romper la conspiration de silence, están ahora claros. 

He aprovechado la ocasión para escribir a L. muy brevemente mi opinión sobre el asunto italiano, y hacerle notar al mismo tiempo: si en el futuro alguien quiere presentarse en nombre del partido en un momento tan crítico, debe valer la siguiente alternativa: o bien consulta previamente a los demás, o bien los demás (expresión eufemística por ti y por mí) tienen el derecho de hacer valer su propia opinión ante el público sin miramiento alguno hacia aquél. 

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68. Marx a Engels: 26 de noviembre de 1859 

2) Una carta de Liebknecht a Freiligrath. Por la A.A. Z. habrás visto que F., en primer lugar, declara que ha sido convertido en acusador de Vogt «contra su voluntad y sin saberlo»; en segundo lugar, que «no ha escrito ni una sola línea al Volk» (no escribe en absoluto). El señor Kolb, que ha interpretado falsamente una carta privada de L. a él, y que, tras esta declaración de F., ha recibido una reprimenda de Cotta, degüella naturalmente a Liebknecht como chivo expiatorio. Pero el indignado F., que es un subalterno de Fazy, escribió una carta violentísima a Liebknecht. Lo que adjunto es la respuesta de L. a ello. 

En la carta de Freiligrath a Liebknecht se encontraba ahora el siguiente pasaje: 

«No tengo en mis manos más que una sola carta de Vogt, fechada el 1 de abril de 1859. Esta carta, como Marx me concedió aún el sábado pasado, (subrayo) no contiene ni una sola sílaba en la que pudiera fundarse una acusación contra Vogt. ¿Cómo iba yo, pues, a pretender probarle intentos de soborno?» 

Aunque, por una parte, Freiligrath me es indispensable para el giro de las letras de cambio a Nueva York; por otra, por consideraciones políticas no quiero una ruptura con él; y, finalmente, || with all his faults, lo aprecio personalmente –, no pude por menos – era absolutamente necesario – de enviarle una protesta formal en relación con estas líneas. Pues ¿quién me garantiza que no le escribe lo mismo a Vogt y éste no lo hace imprimir? La cosa que él tergiversa era, en efecto, la siguiente: 

En mi encuentro con él, que giró en torno a Blind, no a Vogt, le conté (no se habló de debate; menos aún me pidió cuentas, como se podría inferir de la frase: «Marx – concedió») que él mismo había tenido a Blind por autor del panfleto, porque éste le había contado lo mismo que a mí; que antes de mi rencontre con Blind el 9 de mayo no sabía absolutamente nada de la actividad de Vogt, salvo su carta a Freiligr., de la cual, como él recordará, no inferí soborno, sino que volví a encontrar la superficial y liberal cháchara política que en modo alguno me extrañaba. Esto es, pues, algo muy distinto de que yo le «concediera que la carta no contiene ni una sola línea en la que pueda fundarse una acusación». Esto se lo expongo, expresándole al mismo tiempo mi asombro de por qué no ha pedido cuentas a Blind, que trata cartas similares (incluida la de Freiligr.) como corpora delicti en la Free Press. No me ha contestado hasta ahora, aunque por lo demás siempre contesta enseguida. Sería posible, y esto sería fatal, que aprovechara esta ocasión para romper, como parece desde hace tiempo, las viejas relaciones de partido que se le han vuelto gravosas. However that may be, yo tenía que protestar contra esta exposición. 

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68. Marx a Engels: 26 de noviembre de 1859 

Basta de basura. 

Ayer me contó un periodista tory que la próxima semana, en un semanario tory (el Weekly Mail, I think), aportará la prueba de que Garibaldi ya recibió dinero de Bonaparte cuando andaba haciendo de capitán de buque mercante por Sudamérica. Nous verrons. 

Saludos a lupus 

Tuyo, 
KM. 

À Propos. Ayer dije en mi artículo para la Tribune que próximamente escribiré sobre el rifle movement de aquí. Así que me agradaría que escribieras tú sobre ello. | 

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