I Mánchester, 16 de Noviembre de 1859.

Querido Emil:

Nuestro procedimiento e instalación es sencillamente el siguiente: Se sacan los cilindros, se pone el hilado por encima y luego se vuelven a enganchar, tras de lo cual se sube el cilindro superior por medio de tornillos (uno en cada extremo de la máquina) hasta que el hilado quede suficientemente tenso.

1. Los cilindros son de hierro, con muñones cuadrados en los extremos que encajan en agujeros cuadrados (en el eje). Esto vale, empero, solo para el inferior, que es el que la máquina hace girar, el superior descansa sobre un simple soporte y gira por sí mismo.

2. Los tornillos están, como queda dicho, en cada extremo del cilindro superior, y son tensados por la máquina, no a mano.

3. El cilindro de cepillos tiene puntos de apoyo fijos para su eje, de modo que se halla de inmediato en la posición correcta apenas se cuelga y se tensa el hilado. Cuando no se trata de números muy finos, tenemos ahora sobre el mismo cilindro, alternando constantemente, cepillos y listones de madera que frotan contra el hilado.

4. Tu última pregunta: cómo se efectúa la unión del cilindro insertado con la pieza giratoria — no la entiendo, creo que ya está respondida en el nº 1.

No puedo hacerte un croquis de la máquina, no soy capaz de retener las ruedas en la cabeza. Pero os será muy fácil haceros vosotros mismos uno, ya que todas las partes esenciales coinciden por completo con la vuestra, según yo sé, y nosotros usamos la misma máquina tanto para números gruesos como para finos, cambiando a lo sumo las poleas para producir una velocidad menor. Por lo común, los diámetros de las poleas para los cepillos son de 20 pulgadas, y para los cilindros de 14 pulgadas, y la velocidad del eje es de 163,90 revoluciones por minuto. En el caso de números muy finos, aumentamos el diámetro de la polea para los cilindros hasta 18 pulgadas. Los tornillos los acciona una «correa abierta y cruzada».

Nuestras máquinas están construidas en parte por nosotros mismos y en parte por Wren & Hopkinson; no podríais obtener de aquí ni una máquina completa ni piezas sueltas sin dirigiros a G. Ermen.

Dile a papá que voy a buscar algo para Linkenbach, aunque con pocas perspectivas de éxito, hasta que él mismo venga. Los jóvenes que vienen con buenas recomendaciones (de las cuales él debería traer consigo el mayor número posible para distintas casas) suelen colocarse pronto, mientras que nadie se coloca si se queda todavía al otro lado. Sin embargo, siempre es arriesgado venir así a la ventura.

Cariñosos saludos a Lottchen, a papá y a mamá, a Elise, Adolf y las dos familias, así como a todos los refugiados del cólera, si todavía tenéis que albergar a alguno. Mi nuevo caballo va espléndidamente.

Tuyo
Friedrich.

| Señor Emil Engels
Engelskirchen |

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