Londres, 14 de nov. de 1859.

9, Graftonterrace, Maitlandpark,

Haverstockhill, Londres.

Querido Lassalle:

Contesto estas líneas a vuelta de correo.

No se trata de que tú hayas de conseguir el dinero, sino de una transacción de letras de cambio. ¿Me permites librar sobre ti a tres meses fecha? En tal caso recibirías la provisión de fondos (garantizada no sólo por mí, sino también por Engels) antes del vencimiento de la letra. Se trata, pues, de una letra de favor o, en alemán llano, de un tráfico de letras. Es naturalmente muy dudoso que yo logre negociar aquí una letra semejante. Pero sería una posibilidad. Engels habría procurado ya lo necesario si todos sus recursos líquidos no estuvieran inmovilizados por un proceso por lesiones corporales causadas a un inglés. Este asunto cuesta más de 100 £ st. Y de Londres a Manchester las letras de favor solo son posibles entre comerciantes.

Considero ya demasiado tarde insertar la declaración contra Meyen. En el caso de que la “Reform” y la “A. A. Z.” la aceptaran, llegaría demasiado tarde a Berlín. Si no la aceptan, toda consideración hacia un artículo ya entonces caduco del gran Meyen sería, en general, tardía.

En lo que respecta a Vogt, para nuestro partido se trata —en oposición a la vulgärdemokratie— de obligarlo a recoger el guante contra Blind. Ambos señores parecen igualmente ansiosos de mantenerse alejados el uno del otro. Vogt fue muy hábil al convertirme a mí en la fuente de la denuncia y, en segundo lugar, al hacer de la A. Z. de Augsburgo el punto de ataque, en lugar del “Volk” de Londres. Por lo que a mí concierne, puede él presentar el asunto como una rencune; en primer lugar, por la vieja contraposición entre la N. Rh. Z. y él; (bien sabes que Lupus, cuando vino a la Asamblea Nacional de Frankfurt, se alzó contra el mensaje de agradecimiento de Uhland al regente imperial Johann. Vogt aprovechó la oportunidad para escupir su veneno. Pronunció un discurso injurioso contra la N. Rh. Z. en general y contra Lupus en particular. Lupus le envió entonces los padrinos. Pero Vogt declaró que su pellejo era demasiado necesario para la patria como para ponerlo en semejante peligro. Lupus amenazó entonces con obsequiarle públicamente en la calle con bofetadas. Vogt dejó de aparecer si no era flanqueado, de un lado, por su hermana y, del otro, por una conocida de su hermana. Y Lupus era demasiado cortés, etc.) Además, el señor Vogt sabía bien que la vulgärdemokratie alemana ve en mí su bête noire. Si además, en lugar de demandar al “Volk”, hubiera demandado a la A. Z., Blind y los demás habrían sido obligados judicialmente a prestar juramento y el asunto habría tenido que esclarecerse. En fin, era algo completamente distinto romper una lanza directamente con un periódico revolucionario que con la reaccionaria A. Z. El modo como el “noble” Vogt (el Vogt “redondeado”, como lo llamó su defensor, da más en el punto) me ha atacado en su Bieler Handelskurier fue regocijante. Estoy en connivencia con “la policía”, vivo a costa de los obreros y demás sottises.

En lo que atañe a Kossuth, tengo todos los detalles acerca de su transacción con Bonaparte, de Szemere (ex primer ministro húngaro, actualmente en París). Le he enviado mi artículo de la Tribune contra Kossuth y te lo enviaré apenas me devuelva el recorte de París. Lo más bonito del caso es que el agente de K., Pulszki, es el corresponsal en Londres de la Tribune.

La fiesta de Schiller aquí fue una fiesta de Kinkel. Hasta Freiligrath, que participó en ella a pesar de mi advertencia, comprende ahora que Gottfried lo empleó puramente como instrumento. Me ha contado que la disertación melodramática de Kinkel fue una verdadera comedia de micos, increíble para quien no la haya presenciado. Te reirías mucho si te contara lo que pasó entre bastidores entre K. y F. antes de que llegara a la representación pública. En la época de la N. Rh. Z., Gottfried aparecía en la prensa siempre con el atributo de la bolsa de viaje. Más tarde, el mosquete, luego la lira, después la rueca. Ahora, el clérigo ya no se las arregla sin la bandera negra, roja y dorada. Los llamados “obreros” que ha agrupado a su alrededor son compañeros de gremio, en cuyos estatutos sociales reza el artículo 1: “Queda estatutariamente excluida toda política de los debates de la sociedad.” Esos mismos mozos estaban antes de 1848 bajo la protección de Bunsen.

Pero basta de cháchara, pues estas líneas debían tratar solamente de re pecuniaria.

Salut

Tuyo

K. M.