en Manchester  
Londres, lunes, 7 de noviembre de 1859  

Londres, 7 de nov. de 1859.  
Querido Engels,  

Te enviaré el Grimm.  

Sobre Marruecos no he escrito aún nada, como tampoco sobre el Cáucaso, ni nada militar sobre Asia. Sobre Marruecos carezco de detalles diplomáticos. Es, por tanto, necesario que escribas tú de nuevo. Mis circunstancias me permiten trabajar demasiado poco en el 2.º cuaderno, que considero de importancia decisiva. Es, en realidad, el núcleo de toda la porquería burguesa.  

La carta de Biskamp es infinitamente bochornosa; explicable por su situación, que no excusable. Toda la vulgar democracia intenta en la prensa alemana encubrir el asunto junto con Blind y se me echa encima. Así, el señor Meyen, que ahora redacta el *Freischütz*. He hecho pública ahora una enérgica declaración en la *A.A.Z.* y en la *Reform* de Hamburgo. Voy a enzarzar a Vogt y a Blind, aunque para ello tenga que ponerles a esos tipos cañones ante las narices.  

El mezquino de Pulsky, en la *Tribune*, despacha en un par de líneas mi carta, que vendría del campo del «chiflado» de Urquhart. Esos tipos no se atreven a abrir el pico. Pues no saben qué medios probatorios tenemos a nuestra disposición. Es que Kossuth, según me escribe Szemere, se largó en secreto tras el tratado de Villafranca, sin decir palabra a Clapka ni a los demás oficiales. Temía, en efecto, ser entregado a los austriacos. De ahí la mayor hostilidad contra él en el campo húngaro. Le lavaré bien la cabeza a P.