en Londres
Manchester, jueves, 22 de septiembre de 1859

Manchester, 22 de septiembre de 1859
Querido Mohr:

Acaba de traerme Lupus tu carta. No he vuelto hasta anteayer por la noche de una excursión a Escocia con mis viejos, y les he despachado de nuevo a casa.

Un par de días antes de que mi viejo viniera, me ocurrió una maldita desgracia. En una compañía de borrachos me insultó un inglés desconocido; yo llevaba el paraguas en la mano, le golpeo, y la punta le alcanza en un ojo. El tipo entrega el asunto inmediatamente a su abogado; yo tomé las necesarias contramedidas, y al principio parecía que el asunto podría arreglarse – aunque siempre con costes para mí –, ya que su ojo no está lesionado de forma permanente y se ha recuperado. Pero ahora el muy cerdo ha cambiado de repente y amenaza con una acción judicial, y si se llegara a eso, la cosa me costaría más de doscientas libras, además del escándalo público y la bronca con mi viejo, que tendría que poner el dinero. Sin embargo, creo que aún podré eludir a los abogados de pacotilla, pero si sale bien, el altercado de borrachos me costará cuarenta o cincuenta libras. Lo peor es que estoy completamente en manos del cerdo y de su procurador, no puedo forzar nada y tengo que aguantarlo todo sólo para evitar el escándalo – pues de lo contrario los costes serían aún mayores. Estos malditos ingleses, naturalmente, no quieren perderse el placer de atrapar a un maldito extranjero.

Así que esta vez la desgracia no viene sola. No sé absolutamente qué hacer hasta que pueda ver un poco claro el curso de la historia. Mis conocidos ingleses se comportan de manera muy honorable y han tomado cartas en el asunto de inmediato, pero me exprimirán dinero, eso es seguro, y quién sabe cuánto.

En cualquier caso, te enviaré hacia el sábado o el lunes un billete de cinco libras para que se evite la máxima desgracia; puedo hacérmelo pasar hasta entonces a la cuenta de octubre. Cuenta con ello, que haré todo lo posible, pero ya ves que en este momento ni yo mismo sé cómo estoy.
Saluda cordialmente a tu mujer y a los niños.
Tuyo